jueves, 30 de septiembre de 2010

EL PASILLO DE MI INFANCIA




El pasillo de mi infancia

encierra tantos recuerdos felices
como un álbum familiar.
Se transformaba continuamente
en todo lo que mi imaginación podía crear.
Mi compañera de juegos, la real,
hoy está muy lejos de mí en la distancia
no la puedo abrazar.
Pero si en el silencio de la noche...
las viejas baldosas hablaran,
seguramente podrían contar...
Que hay dos nenas felices, jugando a la mamá.
Pasaron muchos años...
desde que en aquel querido lugar
nos convertíamos alegremente
en maestras, oficinistas, cantantes,
y también en modelos de fama universal.
Cuantas peleas, tiras y aflojes,
suavizados por nuestras mamás
Que con la excusa de llamarnos para entrar
se enredaban en charlas de nunca acabar.
Ese pasillo de mi infancia es un lugar real
tiene dirección y existe en la actualidad.
Pero cuando paso por allí y miro sin poderlo evitar...
Es aquel otro que se dibuja ante mí
Incluso puedo ver a mi mamá,
Charlando con las vecinas.
Y a nosotras aprovechando para jugar
Tan sólo un ratito más.


A Cintia que hizo  que mi infancia  en ese lugar fuera inolvidable.

       Patricia, marzo de 2006.

PARA ALÈXIS....que ya no està?

Para Aléxis

Hoy me toca escribir desde el dolor.

Jamás en la vida te vi
No sé como eran tus ojos ni tu voz
Parecería que de norte a sur....
todo el mundo algo de vos oyó.
Que eras alegre y rompecorazones.
Un crac con la pelota.
Fue tu pasión por ella que al adiós te llevó?
Muchas versiones circulan,
ninguna es consuelo para el corazón
sólo dolor en el alma y algo de resignación.
Se ve que eras un gran chico...
A la meta final llegaste antes de lo esperado
Parece mentira que hoy estés cara a cara con Dios
No puedo soportar pensar en la desesperación de tu familia
No creo que se pueda describir ese sentimiento de dolor.
Estar entre tus cosas preferidas...
Tu perfume, tus útiles, tu ropa y no tenerte a vos.
Le pido a Dios no tener que vivir jamás en carne propia
semejante amputación.
Aunque para tu alma todo es descanso y amor
Qué increíble que el beso de las buenas noches...
lo recibas de la Madre de todos...
La Virgen María, madre de Dios.
Nunca hablé con vos...pero te juro ángel querido
que mi corazón de madre llora  sin contención
Poco a poco los rezos irán calmando la tristeza...
Mi fé en Dios hace que pida  con  pasión,
Para que tus padres y hermanos encuentren la paz,
con la oración.
Hasta cada una de las plegarias que lleguen a vos...
Que en paz descanses... en brazos de Dios.


                                    Patricia, Noviembre de 2005



lunes, 27 de septiembre de 2010

ELEGILE EL FINAL...

Elegí el final.

Final feliz o el adecuado?
Cuál elegirá esta historia?
Dependerá de la buena voluntad o de la lógica?
Cada ser humano voluntariamente talla su destino.
Mal que le pese a muchos...es así.
Somos una suma de elecciones, diarias, cotidianas, a conciencia o no, pero lo somos.
Y eso va formando nuestras etapas que pasamos de unas a otras, echándole la culpa casi siempre a alguien más, sea un ser Divino o tan sólo terrenal.
Hay un millón de presiones exteriores, que nos ayudan a dudar, aunque de las interiores muchas veces es preferible no hablar.
Doce años de casados, y tres de noviazgo formal.
“la pareja genial” donde los conocían, así terminaban por denominar.
Ella no sólo era muy actual, sino simpática, inteligente, trabajadora y mamá.
Él no sólo era buen marido, era compinche, buen amigo, emprendedor y también papá.
La casa de sus esfuerzos, que comenzaron unos años atrás, era el marco perfecto para la familia que soñaron formar.
Dos hijos varones, parecidos a mamá, aunque en el temperamento se podía adivinar, una mezcla increíble, fruto de esa pareja genial.
En los grupos del colegio formaban parte sin que se los tuviera que invitar, ambos tenían amigos de la infancia y también de la facultad.
Aunque se repartieran en mil pedazos todos se volvían a juntar, a la hora de la cena, mientras se peleaban por hablar.
_Vos llevas a los chicos, así yo paso por lo de mamá, en un par de horas nos encontramos en la terminal.
_Te volvés en el auto, llevalo a controlar, en un par de días vuelvo, no creo demorarme más.
Un beso fuerte los unió y también los despidió.
Cuando él no estaba algo faltaba en el hogar.
Parecía que los chicos se portaban peor que mal.
Llegó el resúmen de la tarjeta, que no acostumbraba a controlar, ¿ para qué si de todas formas hay que pagar?, lo abrió distraídamente para las hojas a la vista poder colocar, sobre el escritorio de caoba que en un remate acababa de comprar.
Algo llamó su atención, no era de un lugar habitual, ni estación de servicio ni comidas para llevar.
Se acercó el papel a los ojos y leyó una vez más....¿ una muñeca? Para quién su marido había podido comprar?
Seguramente era un error, los negocios a veces prestaban boletas a otro lugar, ya le preguntaría a él en su regreso al hogar.
Fue a buscar los documentos del coche, se hacía tarde y la esperaban para el té bingo a beneficio escolar.
Revolvió el último cajón del ropero, donde su amor papeles solía guardar.
Un papel blanco membreteado apareció ante sus ojos,  de un estudio jurídico cuyo nombre le era vagamente familiar.
Un juicio por paternidad.
El sol entraba de lleno por la ventana del dormitorio matrimonial, ella miró sin ver a través de las blancas cortinas de voile.
Así permaneció, mucho tiempo más, al té bingo jamás habría de llegar.
Un último rayo solar formaba un triángulo sobre la cabecera del lecho conyugal, cuando ella aún confundida, a preparar la cena se dispuso una vez más.
Llegaron los chicos, portazos y bicicletas sonaron por igual, “ ¡ma ya llegamos!, ahora no me quiero bañar! Le gritaron como siempre, como era habitual.
La mente le funcionaba a mil por hora, no podía imaginar, que circunstancia desgraciada la había sumido en esta desdicha que jamás hubiese podido sospechar.
Nunca estuvieron alejados, doce años de matrimonio y tres de noviazgo formal.
Apenas se conocieron, no fue una pasión normal.
No podían dejarse de amar, una y otra vez hasta no poder más, uno en brazos del otro, y siempre en cualquier lugar.
Se escapaban de reuniones, para un momento poder hallar, donde juntos entraban en una eléctrica felicidad.
Los chicos comentaban algo de un campamento, al que los scouts de la parroquia acababan de invitar, cuando el conocido sonido de la cerradura pudo escuchar.
_¡ma! llegó papá, ¿ nos habrá traído algo?, aunque sean dos días se fue igual.
La sonrisa de llegada se desdibujó en ese rostro al que más no podía amar.
El mudo interrogante de sus ojos, le decía que para él todo estaba igual.
Los celos le quemaban el vientre, que la pasión tantas veces le había hecho temblar, lo imaginaba en brazos de otra, cuya sonrisa sin rostro, de ella se parecía burlar.
El par de horas transcurridas, hasta que en su habitación pudieron estar, la desgarraron en pensamientos dolorosos imposibles de controlar.
_ ¿Me vas a decir la verdad?, no estoy segura de querer oirla pero así no puedo estar.
_ Nena... ¿qué es lo que tenés? No me lo puedo imaginar, llego como siempre, deseando poderte abrazar, y me encuentro con unos ojos que no son los tuyos, ojos que no te ví jamás.
La pequeña mancha de humedad en el cielorraso parecía bailar, “ tengo que hacerla arreglar, si llueve  se va a agrandar”, pensaba distraídamente mientras con el papel jugueteaba antes de entregárselo sin hablar.
Obviamente no lo leyó, sabía de que se trataba, era su pesadilla, su calamidad, no negó nada ni intentó disfrazar la verdad
_Te amo más que a mi vida, ni siquiera lo podés dudar, para mí no existe otra realidad que el hogar que formamos juntos, esta casa que los dos soñamos por igual, tengo una hija, parece que eso también es verdad.
_Parece que a nuestra vida  terminás de matar.
Un barril interminable en mi despedida de soltero, bebida blanca, y una “sorpresa” que mi mente siempre quiso olvidar.
Estaba borracho y dado vuelta, cuando ella mil estrategias sobre mí comenzó a intentar.
No recuerdo haberla poseído, si te digo la estricta verdad, pero así ha sido porque hace un año me he enterado que de su nena soy el papá.
El ADN es indiscutible, le he pedido tiempo para poderte de alguna manera todo esto explicar.
Ella no tuvo un padre presente, no desea que a su hija le pase igual, quiere que la trate, que sepa de sus clases de inglés, del colegio privado que hace un tiempo pago para colaborar, quiere que tenga hermanos y la acepten como una más.
Para mí al principio no había diferencia, era como si ese segundo en el que me derramé años atrás, en una sábana vacía lo hubiese hecho en realidad.
Después su manito confiada en la mía, una vez por semana, me acostumbré a llevar.
Sabe de ustedes, comprende que los amo y los protejo como con ella no podré hacer jamás, espera paciente que llegue el día en que la acepten sin despreciar.
Un segundo cambia toda una vida, una y otra vez más.
¿Era responsabilidad de ella semejante determinación tomar?
¿Qué se suponía que hiciera? más allá de lo legal, esa nena que horas antes no existía, tendría derechos como los hijos que ambos tuvieron y pidieron al cielo colmarlos de felicidad.
_Siento que me golpearon, con saña, con maldad, y es doblemente doloroso que sea una mano querida la que me vino a apalear. Qué puedo decirte? Decida lo que decida nunca nada volverá a ser igual.
Suponiendo que los chicos entiendan...como voy a poder soportar? Que en cada proyecto nuestro ella tenga derecho por igual? Que un segundo en que brotaste sin poderlo, tal vez, evitar, modifique toda mi vida y las de mis hijitos a los que de todo dolor siempre tratamos de alejar?
La comprendía por completo, se ponía en su lugar, cada uno ocupaba un borde de la cama, que tanto los había visto gozar.
Hubiera querido abrazarla muy fuerte, alejarla para siempre de todo mal, pero sabía que no era el momento para poderla cobijar.
Hubiera muerto por estar en brazos de él que una muralla siempre ponía para protejerla de cualquier calamidad.
Cada segundo cuenta en nuestra vida, si vamos hacia la derecha, a la izquierda debemos olvidar, si en cambio elegimos el centro de los costados nos vamos a alejar.
Cada uno elige en la vida, hacia que rumbo ha de tomar pero cada una de nuestras decisiones incide sobre los demás.
Hasta aquí llega mi historia, poco importa como la puedo terminar, te invito a que seas partícipe.
Elegí vos el final.

Patricia, abril del 2007.






domingo, 26 de septiembre de 2010

A VECES, EL AMOR...ES CIEGO.

A veces el amor es ciego


_ Fue sólo eso nada más_ repitió como si él no la hubiese escuchado, era la tercera y probablemente la última vez que mantenían la misma conversación_ Por una vez en mi vida quise ver reflejado el deseo provocado por mí en las pupilas de un hombre.
Era su única explicación, al menos consciente, que tenía tanto para ella misma como para él.
Él, joven, hermoso, ojalá supiera cuanto, la escuchaba con el rostro dolorido y algo alzado hacia donde provenía la voz tan querida desde siempre, desde….¿cuánto tiempo ya?.
Cinco o seis años, la primera vez que la escuchó ella tenía diecisiete, él veintitrés, caminó siguiendo el sonido a lo largo del desierto corredor del instituto, llegó hasta el aula donde ella enseñaba a hacer un collage a los más chiquitos, y silenciosamente se paró en el vano de una puerta.
_ Perdón busca a alguien?, está perdido? Lo puedo ayudar?_ dejó el material que tenía entre sus manos y se acercó a él.
Sonrió y sus hoyuelos fueron un regalo para los ojos de la joven aprendiz de docente.
_¡Cuántas preguntas en un segundo!, sería imposible perderme, crecí aquí, y lo que buscaba ya lo encontré…tu voz_ extendió muy despacio su mano, se presentó y ella riendo lo hizo también.
_ ¿Sos ave de paso? Que hacés con mis gorditos?_ dirigía sus nublados ojos algo por encima del rostro de ella.
_ Son mis prácticas, si bien el título que voy a tratar de obtener en un par de años es el de docente, quiero orientarme hacia los chiquitos especiales, ser algo así como una integradora, potenciar al máximo todas sus otras cualidades y no que sus vidas se centren en la imposibilidad que por lo general es una sola y en la que se hace hincapié._ había pasión en su voz, alegría, proyectos, entusiasmo.
_Entonces nuestros encuentros van a ser frecuentes, trato de devolver algo de lo mucho e increíble que me dieron, les ayudo a desenvolverse solos, de acuerdo claro, a sus diferentes edades y etapas, voy por todo el edificio y aparte trabajo de profesor de francés_ parecía tranquilo y satisfecho.
Los chicos comenzaron a reclamar  su atención, las diminutas mesas de colores brillantes quedaron ocultas bajo una montaña de arena, yerba, porotos, fideos y demás elementos propios de la actividad.
Entre los dos recibieron los trabajitos que las manitos gordas e inexpertas prepararon para la carpeta que se entregaría al final del año escolar.
No faltó el que la hoja le restaba creatividad y decidió continuar en la cabeza del compañero, tampoco el que se concentró tanto que olvidó ir hasta el baño para “hacer pipí”, pero nada de eso alteró el buen ánimo y humor general.
Cuando todos los chicos se hubieron retirado, ella tomó sus carpetas y juntos salieron a la tarde primaveral que inundaba los extensos jardines del colegio.
El rostro apuesto, limpio de él demudaba tanto placer que su compañera no puedo evitar la risa.
_ ¡Es incomparable! Jamás voy a dejar de asombrarme por más que pasen los años_ comentó mientras sus pulmones se llenaban y vaciaban exageradamente
_ ¿De qué estás hablando?_ miraba para todos lados y si bien el césped recién cortado, el estanque de piedras con sus patitos, y las flores en sus canteros brillaban por doquier, nada de eso era visible para él.
_¿ Cómo de qué hablo?_ se reía ante tanto despiste _ sentí el olor al pasto, regado y cortado, tres tipos diferentes de jazmines perfuman el aire más que tus cabellos, aunque claro ni siquiera ellos, los jazmines, huelen tan rico, y un poquito más lejos están los patos salpicándose con su plumaje.
No dijo nada ante el velado piropo, sólo sonrió y deslizó un “tenés razón”.
Continuaron “viéndose” y charlando dos o tres veces por semana, cuando él pasaba por su sala era igual que si entrara el viento, los chicos se arremolinaban a su alrededor, pidiendo cuentos, caramelos de frutas, jugar al caballito, y ya no había paz, era casi el recreo.
Un par de veces ella se detuvo a escuchar sus clases de francés, más que una gran bibliografía especial, utilizaban CDS,  canciones breves, dramatizaciones, donde al parecer ninguno de los adolescentes tenían vergüenza en participar sino todo lo contrario.
En el feriado largo, se sorprendió pensando mucho en él, estaba impaciente por volver a sus prácticas, sus amigas la notaron extraña, remota, no preocupada exactamente, pero… algo había.
Comenzó a interesarse más en las terapias que se ofrecían para equilibrar la falta de contención social para cualquiera que tuviese que vivir con alguna particularidad más notoria que la de los “normales”, el mundo era egoísta, se dio cuenta bien pronto, pero nada de eso parecía afectarlo a él.
Siempre estaba tan cómodo!!, tan satisfecho, sabía cuando estaba cerca en algún aula o pasillo porque jamás dejaba de silbar o tararear.
¿Por qué no eran así los que tenían mucho más?, ¿acaso se podía decir que él ignoraba la realidad?, ¿su mundo era una burbuja?.
No creía que fuera así, él era seguro, firme en sus convicciones y proyectos, cuando conversaban en los recreos que se tomaban, siempre hablaba con pasión cuando comentaba sus metas. 
Final escolar, acto y merienda de despedida, y ella supo lo que era no ver, porque sus pupilas se negaban a derramar las lágrimas que se agolpaban.
Un nudo le cerraba la garganta, nunca pudo despedirse de nadie sin llorar, menos de sus cachetones, tan chiquitos, confiados, con sus caritas apuntando hacia el sonido de su voz_ Es por un tiempito nada más, vamos todos a descansar y el año que viene si Diós quiere a jugar y a aprehender!!!!!!!!_ les fue diciendo entrecortadamente mientras les entregaba muñequitos armados con caramelos y la tan atesorada carpeta que los papás impacientes comenzaban a hojear.
El “seño” nunca sonó tan dulce, aunque más de una vez volvió a su casa agotada y sin voz, todo había que explicarlo, nada se mostraba y nada más, uno por uno debía recibir atención especial….pero cuando el trabajo se lograba los bracitos cortos rodeaban su cuello y ella sabía que jamás los iba a abandonar.
Él la buscó por el jardín primero, incluso abajo del añoso ceibo donde a ella tanto le gustaba soñar, también en la sala de docentes, en la cocina, en el aula de materno ya vacía, extrañamente en silencio, pero nada, no creía que ella se fuera sin despedirse.
Cuando una colega de él pasó y le deseó felices fiestas, le pidió que se fijara en el toilette, tampoco allí estaba su compañera.
Desanimado regresó a la sala de idiomas donde tenía sus cosas y aún antes de entrar sintió su perfume, era el champú que ella usaba, mezcla de limón y miel.
_Conque  acà te escondiste ¡Recorrí el edificio de punta a punta buscándote_
los bancos estaban algo corridos de lugar así que tanteando uno que otro se sentó junto a ella como dos alumnos esperando al profesor.
_ ¿Y para qué me buscabas? – preguntó en un mal intento de que su voz sonara firme
Sonrió al escucharla, ella tan verborrágica y enérgica siempre, ahora parecía los patitos mojados del estanque escolar.
_ Epa! Qué le pasa a mi asistente? Nostalgia?_le acarició el cabello, más suave que la seda, si importa aclarar.
_Esto es horrible!! _ exclamó permitiéndose por fín  dar rienda suelta a sus contenidos sollozos.
_No sé… no veo nada_ ante la broma ella rió y se sonó la nariz con el pañuelo que él le ofreció._ no es tan terrible, linda, los oídos también necesitan descansar, los alumnos son queribles pero hay pocas cosas que agoten más que la docencia, aprovecha este tiempito para preparar tus materias, nadar, tomar un millón de helados, escuchar los sonidos de los grillitos que te avisan que el verano llega y cuando no quieras abandonar nada de todo eso… otra vez el delantal, los materiales, el cursado, las prácticas, etc, etc, una y otra vez más._ mientras hablaba le rodeó los hombros con su brazo y ella suspirando se recostó.
_ No es sólo por los chicos, los compañeros, la rutina_ respondió despacito_ te voy a extrañar tanto tanto que me angustio hace días de sólo pensarlo._ uff por fín lo había dicho, listo ya está.
Sólo por un segundo deseó que él fijara sus ojos en los suyos cuando se separó ligeramente de ella.
_ Por supuesto, soy parte de todo esto, durante un tiempo formamos un equipo casi a diario, no te preocupes, antes del próximo fin de semana vas a estar con tantos planes e invitaciones que ni te vas a acordar de nuestras horas acá._
_ No soy un perrito para que me des palmaditas tranquilizadoras… y me parece que tenés un tipo de ceguera que no aprendiste a controlar, obviamente no me refiero a la física_ ya no era tan dulce, estaba fastidiada porque él no se la hacía fácil.
_A si? Y qué se supone que debo ver? Que una chica linda y dulce en una tarde de melancolía cree que me va a extrañar más de lo que pueda soportar? _ apoyando los codos en los bancos y sin perder su buen humor trataba de razonar con ella.
_ No creo nada… y vos tampoco, los dos estamos seguros de que no queremos estar alejados tanto tiempo, que todas esas actividades veraniegas que me endilgaste las podríamos disfrutar juntos_ estaban enfrentados, ella no perdía uno de sus gestos, él sólo escuchaba el sonido de su voz.
_De acuerdo, uno de estos días paso a buscarte y salimos a caminar, a tomar algo, lo que quieras, ¿conforme?_no le gustó su tono ligero como para sacarse el tema de encima, al contrario de calmar las aguas, las agitó.
_ No, no te preocupes, por supuesto que estoy haciendo un barullo de nada, estoy un poco tonta hoy, de acá a una semana otra va a ser la historia_ lo dijo en tono casual, mientras se levantaba, le daba un rápido beso en la mejilla y salía hacia la puerta del aula.
Pero él fue más hábil, casi sin que ella se diera cuenta la tomó por las muñecas y la acercó contra su pecho, ambos parados, rígidos, sin hablar durante varios segundos.
Aspiró su perfume, casi sin rozarla pasó su nariz por el cuello, las pequeñas orejas de ella, el cabello largo y suave, sus mejillas, sus labios…ella gimió y apretó sus uñas contra la espalda de él, urgiéndolo a que probara su sabor.
Fue delicado al principio, más insistente después, ella lo alentaba a seguir y él ya no tenía fuerzas para alejarla de sus pensamientos ni de su cuerpo.
Se sentó sobre un banco y ella se pegó a él, volcando en el momento lo que hacía meses que imaginaba, las manos de él trataban de “ver” lo que sus ojos no podían, había avidez en las caricias, los labios ya no besaban, mordían y el corazón les retumbaba dentro del pecho.
Cuando ya casi nada faltaba para llegar al final, con un esfuerzo sobrehumano su compañero la apartó.
Agitados y abrazados quedaron un tiempo esperando que su pulso se calmara.
La primera vez que estuvieron juntos fue después de dos encuentros donde charlaron horas, él se sentía mayor y responsable, ella le demostró cuán segura estaba de sus sentimientos, él le dijo que una cosa era en el instituto donde conocía a todos y era su ámbito, pero que otra muy distinta era la realidad en la vida, habría cosas que no podrían compartir, grupos en los que le iba a costar insertarse, comentarios que ella debería explicar, hasta ir al cine no iba a resultar sencillo.
No quería cansarla, podía aspirar a más.
Tenían conceptos diferentes de lo que era “más”.
Quiso conocerla íntimamente, en detalle, horas recorriendo todo su cuerpo, quería aprenderla, saber qué le daba placer, qué le molestaba, le enseñó a disfrutarlo, a sentirse plena, confiada, el departamento pequeño y cálido fue testigo del feliz comienzo.
Él la ayudaba con los estudios, ella con sus clases, ambos de buen comer siempre tenían algún invitado los fines de semana, los padres de ella lo incluyeron como un hijo más, los de él simplemente la “malcriaban”.
Años de tranquila convivencia, alguna que otra escena de celos con las nuevas alumnas, con amigos que reían junto a ella pero nada más.
Hasta un corto tiempo atrás… a ella un admirador le hizo saber muy claramente sus deseos de tener una oportunidad,  convertida en una preciosa veinteañera, inteligente, vivaz , más de una propuesta había recibido, nada de importancia reían juntos lo podían charlar.
Pero este hombre era distinto de los demás, fue sincero con ella, una flor robada, un chocolate abrazado por un peluche, era el papá de un alumno, viudo, atractivo, de sonrisa amplia y enamorado de la maestra donde su chiquito encontró amor.
_Sólo te pido quince minutos de tu tiempo para compartir un café_ era la salida del colegio, hoy su nene había faltado, fue sólo a verla a ella.
_ No hay nada que hablar, entiendo que esté agradecido porque su hijo se siente contenido y feliz con nosotros, nada más que desde ese lugar acepté sus presentes, pero ahí termina lo que jamás va a comenzar_ caminaban por la calle, él la tomó del codo cuando sin prestar atención ella iba a cruzar.
Un pensamiento pasó por su cabeza ante el gesto, no lo pudo retener, era algo así como que alguien la guiaba a ella y no al revés.
_¿Cuál es tu miedo? Durante meses te he visto con los chicos, he esperado tus entrevistas siendo mi hijo una excusa para encontrarme con vos, he observado tu dulzura, alegría, el brillo del sol que juega con tu cabello, la luz en tus ojos tan cambiantes como tu expresión, en un minuto ofreces mil matices y emociones distintas_ mientras caminaban él la condujo hacia un inmenso banco de hierro formado por flores de lys entrelazadas se sentaron y la descripción que él hizo de ella la hizo “verse diferente”.
Por lo general no prestaba demasiada atención a los detalles físicos, sabía que su compañero no los podía disfrutar, sí se concentraba en las texturas, particularmente prefería las prendas de algodón, “es como acariciar un gatito”, repetía él.
El padre de su alumno no apartaba su mirada fuerte, intensa de la de ella, se sentía más desnuda que jamás en su vida, las densas y oscuras pestañas de él parecían no agitarse, estaba absolutamente concentrado en su rostro, en su inquietud, por un segundo sus ojos parecieron implorantes, como si esperara una señal, una respuesta…expresiones que nunca habían sido para ella.

Estuvo distraída unos días, deambulante, por momentos fastidiada, en otros impaciente y un segundo después culpable por que no podía responder a lo que naturalmente su amor no había dejado de notar.
_ Vamos linda, algo te pasa, si no podés confiar en mí con todo lo que te amo …en quién?_ estaba recostado contra el marco de la puerta de la diminuta cocina donde ella preparaba sendos cafés.
Con un nudo en la garganta y con sus fuerzas ya vencidas se decidió a hablar, se sentaron a la mesa y le contó del hombre que de ella se había enamorado, que durante meses intentó conversar y que ella esquivó todo lo que pudo, que algo en la charla que mantuvieron la desasosegó, la dejó inquieta, habló de ella como si se descubriera por primera vez, se sintió conducida, protegida aunque eso tampoco tenía explicación porque durante años él mismo fue su protector.
_ Fue sólo eso nada más, por una vez en mi vida quise ver reflejado el deseo provocado por mí en las pupilas de un hombre._no podía soportar el dolor en ese rostro tan amado.
_ Puedo entenderte pero no aceptarlo, mis ojos están y estarán siempre nublados pero mi razón está despejada, sé que hay un millón de cosas que no te he expresado con la mirada, pero te juro que creí que era de lo único que te privaba, aunque claro, no pensé que te importara tanto_ estaba abatido, una mano cubría la otra, sobre el mantel a cuadros, mientras lo miraba pensaba que el pullover estaba gastado en los codos, que necesitaba un parche, fue su primer regalo, cinco ¿o eran seis? años atrás.
_Nada  pasó, no podría vivir conmigo si te mintiera en esto_ le urgía abrazarlo y que la abrace, cada vez que tenía un problema, o estaba triste era entre sus brazos donde hallaba el consuelo.
Ahora de alguna manera estaban enfrentados, él ya no estaba seguro de la estabilidad emocional de ella, más allá de que todo se redujera a una conversación,  íntima, con otro hombre, y aunque sabía con seguridad que jamás sería cualquier persona para ella, el quiebre estaba hecho.
Ni por un segundo se le ocurrió juzgarla, tampoco reprocharle nada, era consciente que si algo inquieta a una persona sea lo que fuere lo único posible era hacerle frente, buscar las razones, no negarse la realidad ni disfrazarla con las obligaciones cotidianas.
En el transcurso de los días volvieron a hablar, ella aseguró incansablemente que una vez pasado el episodio se dio cuenta de  que si bien era algo nuevo descubrir la mirada atenta y devota de un hombre, no era de ninguna manera algo que necesitase para vivir.
Lo amaba a él, nunca dudó, fue una debilidad, era cierto, pero jamás una opción.
_ Fue sólo eso nada más_ repitió como si él no la hubiese escuchado, era la tercera y probablemente la última vez que mantenían la misma conversación_ Por una vez en mi vida quise ver reflejado el deseo provocado por mí en las pupilas de un hombre, a lo mejor alguna vez vos mismo te planteas  cómo sería tener algo que por elección renuncias a disfrutar…y, seguramente vas a resolverlo, vas a volver a elegir libremente, ya que de otro modo no tendría valor y yo espero tener la sabiduría e inteligencia para darte el lugar y comprenderte.
Por un momento quedaron en silencio, el CD de lentos se escuchaba de lejos, cada uno quedó sumido en sus propios pensamientos.
_¿ Vamos a tomar un helado?_ le preguntó él tendiéndole una mano, ella casi lloró de alivio, fue a su encuentro, en su pecho amplio y fuerte se cobijó.__si querés me compro unos lentes de contacto bien intensos y apunto derecho a tus ojos_ propuso sonriendo
Ella rió diciendo_ Por Diós!!! Vas a parecer el novio de la Barbie_ se colgó de su brazo como siempre, feliz de que la tormenta más fuerte, y seguramente no la última, hubiera podido capear … el departamento quedó vacío, la música siguió sonando desde el pequeño equipo del dormitorio, la charla de ellos se fue perdiendo por las escaleras,
Todo continuó su curso, tal vez por dentro cada uno tenía algunas cosas que pensar, pero si algo los inquietaba sabían que con el otro podían contar.




                         Patricia, septiembre de 2007-






jueves, 23 de septiembre de 2010

lujria y represiòn

Lujuria y Represión
_Entonces  quedamos así_ escuchó la respuesta, saludó de manera breve y cortó la comunicación.
Pensativa y ajena al sonido propio de una casa habitada, se dirigió al ventanal que daba al frente de la propiedad, a sorbos fue bebiendo el té de manzanilla y miel mientras a lo lejos divisaba la laguna que daba nombre a la pequeña ciudad.
Su expresión por lo general rígida y estructurada, sin que se diera cuenta se fue suavizando llevada por pensamientos que no eran propios en ella.
El primer paso estaba dado, pensó que no se atrevería a llamarlo, pero la necesidad de que todo tomara un giro distinto pudo más que sus reservas y su auto represión.
Se sentía diferente, con una energía que no nacía de la necesidad de ocupar sus pensamientos, tal como había sido en toda su vida,  un poco más de tres décadas.
El impulso surgía de más adentro, del centro de su cuerpo, era algo físico, le urgía escuchar esa demanda, no acallarla como lo había hecho durante años…hasta que casi había desaparecido toda sensación de adrenalina, de ¿excitación?.
Hija única, madre viuda joven, hermosa pero fría  como el hielo, prusiana en sus mandatos, exigente hasta el límite de lo inimaginable, hizo de ella su creación y fuente de todas sus frustraciones dormidas.
Nunca aprobó relación alguna para su hija, las amigas no servían, las compañeras de ballet sólo buscaban competir con ella y los chicos… bueno… qué se puede esperar de “pichones de hombres”?... dolor, abuso y abandono… nada más.
_Pero papá no te abandonó, falleció en un accidente yendo a un congreso_ era la defensa que argumentaba de adolescente cada vez que debía rechazar una invitación.
_ No seas tonta._ le decía invariablemente la hermosísima mujer con los dientes apretados y echando chispas por los ojos._ Si no se hubiese muerto hace años a estas alturas tendría que estar aceptando todo tipo de humillaciones para evitar un escándalo público._ maquinalmente y en un gesto nervioso se colocaba y sacaba el cintillo de brillantes, jamás volvió a pensar en casarse, mucho menos en tener un amante, su rol social estaba más que cubierto, la joven viuda y madre abnegada_ si me casé es porque en mi época una mujer sin un marido que la eligiese era una pobre cosa, alguien digno de lástima, una figura triste, patética, sin cabida en las reuniones  sociales , pero ahora no es así, la mujer puede tener una carrera brillante, salir en los medios y ser conocida por mérito propio, no necesitas un estandarte al lado.
Toda su libido la descargó en las clases de baile, supervisada por mamá, por supuesto, fue primera bailarina del teatro de su ciudad de origen, y primer promedio a nivel terciario, profesional e independiente nunca logró salir de las garras de la manipulación materna.
Hasta tres meses atrás, si bien su madre era joven aún, sufrió un ataque al corazón que terminó con ella y su dictadura mientras dormía.
Lloró, por supuesto, era como haber perdido la brújula, su guía y su norte.
Pero sólo por poco tiempo.
Vendió la antigua casona que la vio crecer, arregló con un martillero para que rematara todo lo que contenía, con eso y la abultada cuenta bancaria que recibió por herencia, eligió uno de los destinos en que fue aceptada cuando envió su currículo por internet.
El cambio no era fácil pero le sobraban fuerzas y ganas para sentirse viva… de a poco, paso a paso.
Compró una cabaña en la zona perimetral de la laguna, en la parte privada, lejos de miradas indiscretas pero a menos de quince minutos del centro del lugar.
La equipó con colores crudos y ocres, cálidos, cortinas claras y que se agitaban a la menor brisa del lugar, nada de tradicionales y pesados muebles traspasados de historias generacionales.
Siempre había música suave y libros por doquier.
Una noche aceptó la invitación de las compañeras del nuevo trabajo para ir al pub de adultos que había a pocos kilómetros en las afueras de la ciudad.
Le costó desprenderse de la imagen de estructurada profesional de mediana edad y adoptar un look más suave y ligero, se sentía como sapo de otro pozo en medio de toda esa orgía de luces bajas, parejas enredadas en los  livings más apartados, la música misma sonaba diferente, invitante, los tragos estaban preparados con dinamita y se obligó a no pensar en el regreso manejando por la solitaria ruta.
Una de las chicas notó que de soslayo miraba a un hombre bastante más joven que ellas, que poseía  cara pícara y ojos que prometían el cielo… al parecer, èl le devolvía cada una de las esquivas miradas.
_Es un amor que tiene precio_ le dijo divertida por la expresión de embobamiento de la “nueva”
_¿Cómo?, no te entiendo – extrañada la interrogó con los ojos como pidiendo explicación.
_ Un gigoló, un tipo pago, un rubro… pertenece a una agencia de acompañantes que a la vista de todos es una casa de indumentaria masculina, pero algunos de sus “vendedores” hacen horas extras… ya sabes, mujeres aburridas, solas, que no quieren involucrarse en otra cosa, despedidas de solteras, bienvenidas de divorcios…_ guiñó  los ojos a un elemento masculino de lo más parecido a un “buscado” y con una seña imperceptible indicó la salida hacia los sanitarios.
Todo era nuevo, espontáneo y descontracturado.
Le gustaba,  era cuestión de atreverse…ella nunca había estado con nadie, nunca un hombre la había tocado de manera íntima, sólo los bailarines de dudosa sexualidad y bajo los ojos de lince de su madre.
Al irse sintió un roce áspero en su mano… la abrió y encontró un minúsculo papel y un número de teléfono.
Luego de casi una semana de atribulados pensamientos y sueños agitados…realizó la llamada.
Ahora, nerviosa y casi arrepentida lo esperaba.
Estuvo horas en la bañera con sales perfumadas, a medida que las horas transcurrían la expectativa de lo que  iba a suceder en esa cama gigante, cómoda y solitaria la excitaba cada vez más.
Por momentos le asaltaban las dudas, por otros le ganaba la ansiedad… la ropa interior de encaje, el vestido que delineaba un cuerpo jamás deformado por la maternidad, le daban seguridad.
Sonó el timbre.
Se obligó a abrir la puerta con una sonrisa.
Recostado sobre el vano, le guiñó un ojo y extendió sus brazos largos y bien formados para entregarle una botella de champagne.
En el momento desaparecieron todas sus dudas, se hizo a un lado para que él entrase y dio un respingo cuando  la tomó por la cintura y apenas rozó sus labios a manera de saludo.
Con paso seguro entró, dirigió una mirada evaluativa al cómodo lugar y sonriente le preguntó:
_Obra tuya?, me gusta muchísimo, adoro los espacios amplios y con iluminación difusa.
_Experto en decoración o es producto de tantas visitas domiciliarias?_ al momento se dio cuenta de que parecía una solterona celosa… aunque, qué importaba lo que él pensase?... no le pagaba para pensar, aunque no quería tener ideas tan mezquinas, sino su primera vez iba a ser un fracaso.
_Ni una cosa ni la otra, durante un par de años estudié arquitectura y visité varias ferias de ambientaciones en diferentes estilos.._
_ y cómo terminaste en esto?_ otra vez la remilgada…. Juzgando a alguien que se atrevía a vivir de lo que ella jamás se había permitido.
_ viene de psicoanálisis?._ pero se reía, no estaba molesto, se acercó a ella y de manera suave la besó,  respondió tratando de abandonarse, todo era tan nuevo…él recorrió con manos increíblemente expertas todo su cuerpo que no podía evitar el temblor involuntario de sensaciones jamás vividas.
Sin saber en qué momento quedó acostada de espaldas en el piso, sobre la gran alfombra de piel y completamente desnuda… no sintió pudor sino urgencia, tironeó de él cuando se alejó un momento para desnudarse mientras la miraba de una manera  tan intensa como si jamás hubiera deseado a nadie de esa forma.
“realmente conoce su trabajo” se obligó a  alejar tal  pensamiento y no pudo ahogar los gemidos de placer que hábilmente le provocaba, rozando lugares y haciendo cosas ella misma que jamás imaginó atreverse.
Al parecer el precio incluía noche intensa porque más tarde y luego de reconocer que era su primera vez y brindar con buen humor por eso, continuaron en la cama que por fin tuvo su merecido estreno.
Al amanecer el encantador profesional del placer , había dejado su huella grabada a fuego y a su entregada partenaire agotada y dolorida durante varios días.
Luego de eso todo fue más fácil, se dio cuenta de que era más sencillo entregar su cuerpo que su alma, así que cuando el desasosiego amenazaba con oscurecer su mente o su humor, secretamente marcaba el número ya familiar y se entregaba a noches de lujuria, placer, desenfreno, pidiendo, exigiendo, explorando, aprendiendo incansablemente todo sobre el arte de amar sin amor….y llegó a convertirse en su mejor clienta.

Patricia Figura, julio de 2010


domingo, 19 de septiembre de 2010

Y POR SIEMPRE ...¿AMIGAS?

Y POR SIEMPRE…¿AMIGAS?
Se jactaban de la palabra amistad.
Todas.
 Con gestos algo antipáticos y miradas de autosatisfacción.
Hablaban de los siglos de compañerismo y emociones compartidas.
La infancia en el barrio, las colonias de vacaciones, el quedarse a dormir una vez en la casa de cada una los fines de semana de la adolescencia.
Siempre las cuatro juntas.
Cadenas telefónicas interminables cuando no existían los celulares ni internet…hoy todo hubiese sido más rápido y sencillo.
Cuando los padres de común acuerdo pusieron candados a los teléfonos para abaratar un poco las sumas astronómicas, una llegó a correr cuatro cuadras un mediodía de verano para llegar a la casa de otra antes que terminara una nota televisiva que podía interesarle.
Los libros se intercambiaban por turnos y cuando alguna se iba de vacaciones, debía enviar postales detallando edades y aspectos físicos de los “bombonazos” del hotel… claro que la mayoría de las veces, las viajeras llegaban antes que la misiva en cuestión.
Todas estudiaron carreras diferentes.
Todas se pusieron de novias el mismo año.
Ninguna se casó en la primera etapa de la juventud.
En la mediana edad… les había pasado de todo, segundas y hasta terceras nupcias…(sin tantas nupcias en realidad), viudez, matrimonios ideales con la tierra bajo la alfombra, hijos espléndidos, hijos con problemas de adicción, hijos sanos, hijos fuertes, hijos problemáticos, nada de hijos por otro lado…mil intentos… mil desencantos.
Supuestamente eran leales unas a las otras, más de una vez en las reuniones ante la admiración general de una amistad tan plural y de larguísima data, no les alcanzaba el gesto para asegurar que cada problema “ se hablaba hasta llegar a un arreglo” y si el problema persistía entre dos o tres… no se hablaba a espaldas o disfrazando la cuestión… “por eso nuestra amistad no tiene precio… hace décadas que estamos juntas”.
Realmente creían que era así?.
Eran todas tan limpias y altruistas?
Ninguna levantó el teléfono para tapar sus trapitos sucios y buscar respaldo ante un cambio de opinión o desavenencia?.
“Comentar inocentemente  un desacuerdo con otra del grupo”… y si es tan limpio e inocente lo que molesta porqué no se habla con la persona en cuestión y punto?.
Las palabras de más siempre se filtran.
Y aunque la “destinataria” de la conversación que debió presenciar y se le negó la posibilidad de escuchar y dar su versión… no la exponga a la desleal a una situación violenta… el malestar queda.
Los planteos llegan.
Entonces no es todo tan claro, incondicional y afectuoso.
…” la amistad es como una copa de cristal…”. Puede el delicado cristal tener fisuras?.
Seguramente que no.
Hacer la vista gorda no siempre es una opción.
Cada una sabía con qué bueyes araba.
Y los habían aceptado miles de años atrás.
Porqué ahora quejarse de actitudes que molestan o criticar gestos que no son como se esperan… si durante años el “hola” se expresó y aceptó de acuerdo a como cada una lo pronunciaba.
No endilgar las injusticias en aras de preservar una amistad.
Entonces esta no es tal…y si alguien ya no es para otro lo que era… debería por respeto saberlo.
En honor a lo que alguna vez fue.
 La racionalización es un mecanismo defensivo sumamente útil.
Pero si la amistad es …no vale decir “verdadera” ya que de otra manera sería inadmisible, como debería ser…ocultar equivale a traicionar.
Y en este grupete de queridas  y entrañables mujeres que estaban llegando a la edad de las manías… se estaba filtrando agua por el piso que alguna vez fuera firme bajo los inquietos pies de cuatro amigas que jamás serían capaces de traicionar… ni siquiera por omisión.


Patricia Figura… setiembre de 2010

un laberinto

Un laberinto

Tuve que transitar, pensé que era un túnel, pero había recodos, ésos que no te dejan ver la luz.
“Pero el otro lado está”, me decían, “de a poco te vas a acostumbrar a la oscuridad y los resquicios luminosos vas a encontrar casi sin darte cuenta”.
Muchas veces fue un camino a ciegas, con suerte, con la protección de Diós.
Otras daba una vuelta inspirada y todo se hacía más claro, más sano, más fuerte, como si fuesen los rayos del sol los que iluminaban mi laberinto privado.
Las emociones me jugaban malas pasadas, otras vivía casi exaltada, después como en el país de “Alicia” todo se transformaba y un nuevo golpe me dejaba aturdida y confusa.
Tanteaba en la oscuridad y la manito de mi hija sentía muy confiada.
Escuchaba, a veces sin querer oírlas, las voces de mis seres queridos.
Y mis amigas, las de siempre, las de toda la vida.
Que intentaban que llegue al final de este engañoso laberinto.
Donde había senderos que no me inducían a ningún lado.
Donde otros estaban casi camuflados y yo sin saber por qué parte lo iba transitando.
Muy de a poquito fui haciéndome más fuerte, y de los malos abrazos pude
desprenderme por fin.
Llegaron los pequeños recreos, premios de tranquilidad y sosiego.
Las manos de Diós se tornaron más firmes y pude llegar a entrever el último tramo de tan difícil laberinto, no  estaba compuesto de espejos divertidos.
Tampoco de arbustos perfumados.
Pero ahora ya casi no importa.
Pertenece a mi pasado, superado en partes, pero evidentemente no está olvidado.
Mi laberinto involuntario a veces me visita en sueños.
Me hace creer que allí estoy todavía.
Por suerte me despierto…está mi amor respirando, no tan suave como quisiera.
Camino hasta la habitación vecina, donde mi nena querida descansa con dos nuevas compañeras de juego.
“Lo que no te mata te fortalece”, es una frase repetida, gracias a Dios puedo decir que se hizo realidad en mi propia vida.




                 Patricia Figura, octubre de 2007

NO LO PUEDO EVITAR.

NO LO PUEDO EVITAR

_Pero no salíamos a cenar?_ parecía tranquila mientras comenzaba a ducharse, había mucho vapor en el baño, corrió la cortina mientras esperaba el sonido familiar de su voz.
_Si, salíamos, pero todavía tengo un par de planos que entregar, y aunque las maquetas no se usen más, ésta es un capricho mío y hace tres días que nada pude adelantar_ se acomodaba el pullover mientras le hablaba con su modo parsimonioso, casi didáctico
_ Es temprano todavía, ve un rato al estudio y después paso a buscarte, vamos aprovechemos que los chicos se quedan en la quinta de nuestros amigos, tienes tres horas por delante y te prometo que manejo yo_ se asomó con una sonrisa y él con un beso rápido se despidió.
_ Esta bien, debe ser la tercera vez que acordamos y llego tarde y cansado, pero no pases por allá, vamos desde acá así ninguno taxi debe tomar, a las diez de la noche reservo en nuestro lugar habitual- ya estaba casi saliendo, elevaba el tono para hacerse escuchar.
Ella sonriendo se relajó con un baño bien caliente, pensando que tenía tiempo para una limpieza de cutis y para recordar  lo que con su marido terminaba de disfrutar.
El partió rápido, ya estaba atrasado, había pasado a buscar unas carpetas, pero encontró la casa sin barullo y a su esposa con ganas de amar.
Fue prudente al conducir, lo hacía con naturalidad, pero el celular le enviaba mensajes impacientes de alguien que lo esperaba con la misma intensidad.
Guardó el auto en el piso de cocheras, al cuidador saludó con aire familiar, mientras las llaves del departamento se apresuraba por sacar.
_Por fin amor, la ansiedad me va a matar!!!!!_lo abrazó con mucha fuerza y él le respondió con suavidad.
_Si te dije que venía, no te voy a fallar y si algo sucede a último momento sabes que te voy a avisar_ mientras la besaba en la frente se acercó a la mesa que dominaba todo el pequeño lugar, apoyó varios papeles y una carpeta abrió sin demorar.
_Qué preparo? Unos mates  o café?, hice una torta de chocolate, con algo de oporto y nueces también._ contenta fue a la cocina, mientras lo veía sus cosas disponer.
_ Se me hace agua la boca! Doble porción de torta y unos matecitos si quieres.
El tiempo pasó volando, ella estaba feliz de ese rato compartir con él, después a lo mejor vendría la angustia pero mientras tanto disfrutaba de ese placer.
Le hizo buenas sugerencias, era arquitecta igual que él, se conocieron en un congreso en las afueras y luego comenzó a trabajar con él.
Siempre supo que era casado, con hijos y que amaba a su mujer, durante meses fueron compañeros de trabajo, ambos  se llevaban más que bien.
Miles de oportunidades tuvo de formar pareja, pero inevitablemente se enamoró de él, tanto como se movía en su trabajo como cuando lo escuchaba hablar de su familia también.
Era atento y caballero, excelente en lo suyo, y ni un dejo de altivez,  pero había una particularidad que la debilitaba…sabía escuchar y comprender como si fuese mujer.
El estaba medio acostumbrado… a tener admiradoras una que otra vez, nunca faltaba una alumna que con ojos largos preguntaba, por un tema que ya había explicado, y con paciencia lo volvía a hacer.
Por lo general se reía, era muy feliz con su mujer, a veces la rutina los vencía y otras ellos la derrotaban con placer.
Cuando casi al año de amarlo secretamente ella la muerte de su padre tuvo que entender, todos fueron a darle las condolencias, pero ella sólo lo esperaba a él.
Se arrojó en sus brazos llorando, estuvo así mucho tiempo antes de sus sollozos poder contener, sentía que le acariciaba el cabello y que susurrando la llevaba hasta una mesita con café.
De a poco se fue calmando,¿ estaba tan loca que a su padre debía agradecer?.
Hacía un año que soñaba con sentirse abrazada por él.
_Recién llego de viaje, por eso antes no te pude ver, los chicos del trabajo me contaron y no dudé en pasar un ratito, si te puedo ayudar en algo te aseguro que lo haré_
No dejaba de llorar. Comenzaba una y otra vez.. Cuando parecía que iba a poder hablar al llanto no lograba vencer.
Se quedó muy quieto a su lado, la miraba muy fijo y de a poco comenzó a comprender.
Había algo más que la angustiaba, que le desgarraba el alma y que no podía contener.
Despacio le corrió el cabello detrás de las orejas…con el seño fruncido intentó una broma hacer, ella ocultó su rostro entre las manos y él su  propia cabeza tomó suspirando y decidiendo tocar el tema de una vez.
_ No te voy a negar que hace tiempo que lo sé, pensé que sólo era una fantasía, ésas que todos solemos tener, pero me parece que esto escapa a cualquier cosa que creí saber_
_Sólo fantaseo porque no te puedo ver de la manera en que me gustaría, estoy enamorada de vos hasta el punto de que no me importa saber que otra vida  con esposa e hijos estás contento de tener_ se secaba los ojos y apenas una sonrisa esbozó con timidez.
_ No sos tonta, ni yo ciego, más de una vez me quedé pensando en lo que tus expresiones reflejaban sin que vos lo quieras hacer, aparte de compañera buena mina y como a cualquiera me atraes_ se alejó de ella con cansancio, no le estaba siendo fácil a la tentación vencer.
 Nada tenía que ver con su relación matrimonial ni con un capricho de la madurez, simplemente era difícil negarse, como lo venía haciendo, que con su compañera un amor diferente podía tener.
_ No te pido nada más que…que te dejes querer, necesito volcar todo este amor
 que ni en doce meses logré distraer, comparados con vos, todos me parecen faltos de interés… no lo puedo evitar te amo y me imagino que un lugar en tu vida puedo tener, después la realidad me golpea y sólo mi compañero y amigo vuelves a ser._
Un largo suspiro salió de la boca de él, pasó una mano por su cabello y un guiño cansado le dirigió sin acercarse pero sin alejarse también.
_ Si un amigo me hubiese dicho que esto le pasaba, te juro que jamás le iba a creer, que dos buenas personas quieran estar conmigo y que ambas sean macanudas y linda gente es mucho hasta para convencerme de que no es un sueño sino una realidad cruel._
Se quedaron en silencio, cada uno luchaba con sus dudas temores y culpas también.
Ella sabía que elegía las sobras que èl le pudiera ofrecer, antes que ser la reina de alguien que ni un sólo temblor le provocase con tan siquiera rozar su piel.
El se juraba que con el tiempo a la lujuria iba a vencer, que ella volvería a ser su amiga una vez que pasara lo que ambos lucharon por contener, no era promiscuo por naturaleza, pero esto era más de lo que su mente y líbido podían entender.
Extendió sus brazos y una vez más ella se refugió en él, le ofreció sus labios con ansias y también mordió los de él.
Por fin lo tenía bajo sus manos, sin pudor se entregó a él, su solitaria cama ya no parecía tan inmensa ni fría, el sol entraba a raudales y sus rayos tibios la iluminaban y también a él.
Nunca le reclamó un amanecer juntos, ni vacaciones, salidas o una visita la noche de papá Noel, de antemano supo siempre que con algunas horas semanales debería conformarse si parte de su vida quería compartir con él.
Obviamente él aprendió a acallar sus culpas, ella nunca nada reclamó, la esposa y los hijos vivían tranquilos, seguridad y amor nunca les faltó.
_ Mientras sigamos con esto, nunca vas a formar un hogar, serías esposa y madre fantástica, es a lo menos que debes aspirar._ ocasionalmente le decía, cuando recostados solían charlar.
No siempre hacían el amor, tal vez sea importante aclarar.
_Para qué quiero hijos si vos no vas a ser el papá?, somos adultos y sé bien lo que elijo, no me estás negando ninguna posibilidad, no es esto lo que quisiera para mí, pero lejos tuyo ninguna vida podría llevar._ sabía que en un rato se iría,  una esposa tranquila y contenta lo recibiría, los chicos se pelearían por contarle sus cosas y él a jugar al piso con ellos se echaría.
El departamento quedaría vacío, en cada rincón lo buscaría, el tiempo se le haría eterno hasta saber que otra vez él a sus brazos acudiría.
Muchas veces la angustia la vencía, otras los celos la corroían, y más de una vez, paseando con amigas lo había visto de lejos abrazando contento a su familia.
Pero… el simple hecho de pensar que a su departamento jamás volvería, le paralizaba el alma, el pánico la envolvía, él nunca iba a poner el punto final en esto, obtenía lo mejor de las dos vidas.
Era su debilidad, tal como era lo quería, nunca podría abandonarlo, si lo sentía lejos se moría.
Años y años pasaron, en esta especie de trilogía, formaban sin saberlo todos una desigual familia.
Cuando lo veía llegar al trabajo, moría por besarlo y abrazarlo, por preguntarle si estarían juntos al final del día…y más de una vez soportaba con entereza cuando la esposa por  sorpresa lo buscaba y él la recibía con alegría.
Más allá de su belleza y promisorio futuro, la vida le fue ganando y todo se volvió un poco oscuro, era desde siempre “la amante, la que de saberse, recibiría los insultos, tal vez ahora era muy tarde para poder cambiar el rumbo.
No es que lo amase menos, no es que él ya no le provocara embrujo, pero el círculo se iba cerrando y ella sólo tenía momentos duros, los chicos se habían casado, ahora más tranquilo el matrimonio viajaba mucho, al trabajo había él renunciado y optado por otro,
con un sueldo más alto, menos horas e igual de seguro.
Llegar al trabajo y no verlo era ya difícil, las nuevas generaciones con otras ideas, le hacían peligrar lo único que siempre tuvo.
Era una mujer grande, no era madre, y la constante espera de los ratos en que jugaba a “la pareja” ya se le tornaban más angustiantes, su vida al final de la madurez, estaba casi toda compuesta de mendrugos.
¿Será que el equilibrio de cada pareja forma parte de un inmenso mundo?.
¿Dónde no sólo existen los integrantes,  sino  además quienes hagan el soporte para que los momentos difíciles no sean tan duros?.
Sería muy triste creer que para que alguien sea muy cuidado y feliz otro tenga que vivir casi siempre de miserias e infortunios.
Creo que al elegir los caminos de nuestra vida, hay que mirar cuidadosamente el presente, aprender de lo pasado, pero sobre todo imaginar nuestra elección, con su proyección en el futuro.
PATRICIA FIGURA.... 2006

sábado, 18 de septiembre de 2010

jueves, 16 de septiembre de 2010

ASÌ QUE VOS SOS LAURA?

Así que vos sos Laura?

Toda mi vida escuché hablar de ella.
Tan hermosa como altiva, aunque, me parece que su altivez era en realidad producto de la constante vigilancia de su madre, defensora acérrima de “la diferencia” entre seres humanos.
Modales encantadores, propios de la época, figura clásica, familia conservadora y una pasión: el baile.
En la academia se conocieron, al menos así me llegó la versión de mi abuela, de lo que fue esta historia.
Mi tío abuelo era lo que por aquel entonces se decía un “buen mozo” que no tenía que ver con la grandeza de espíritu sino con la apariencia, hoy diríamos: “esta bárbaro”, ambos se destacaban en sus movimientos y gracia para las diferentes danzas que allí enseñaban, invariablemente formaban pareja y ganaban todos los concursos y presentaciones.
El corazón de ella latía fuerte cuando él con un guiño le rodeaba el talle, bajo la mirada atenta de la madre, las clases no se debían mezclar, por alguna incomprensible razón pensaba que su nena pertenecía a la alta sociedad.
Él a escondidas más de una anécdota me relató, los ojos le brillaban de picardía y emoción, su nombre mencionaba como si fuera una plegaria aunque más de treinta años pasaran desde que los aplaudieran en los escenarios locales.
Pero a la gran señora las miradas furtivas y esperadas no se le escaparon y a su esposo entusiasmó para que un traslado  a la capital de la república aceptara, allí su elegante princesa tendría clases especiales y las oportunidades adecuadas.
Partieron y ellos con tristeza, cobardía y resignación se despidieron, prometiendo encontrarse cuando ella volviera  a visitar a sus abuelos.
Pasaron los años y siempre me quedó ese recuerdo, adolescentes frustrados por ambiciones ajenas, sólo un retrato en sepia de ambos en un teatro fue la imagen que pude atesorar.
El formó familia, aunque sé y, era secreto entre los dos, que jamás del todo la olvidó, incluso me contó que un par de veces se vieron, corteses y distantes cada uno con su propio cónyuge.
Hasta que un día, una noticia del gran Buenos Aires nos sacudió, una foto actualizada de su antiguo amor era portada en todos los matutinos.
Tomé el periódico entre mis manos y casi murmuré_” Así que vos sos Laura”_ en mi familia casi era una más.
Había sido víctima de un crimen, no recuerdo el móvil, sé que algo tenía que ver su intransigencia y ambición ¿heredadas?. ¿Aprendidas?...lo ignoro, no recuerdo, solo sé que me impresionó leer que tanto ella como su familia fueron carbonizadas.
Llamé a mi abuela, ella a mi tío, se comentó en familia sin que llegara a oídos de mi tía,
se estilaba simular que los integrantes de una pareja nacían en el momento en que se conocían.
Alguna que otra vez él y yo comentamos el caso, incluso llegó a hacerse un unitario en televisión, muy bien representado, y él me contó “un secreto”, inocente por cierto, pero que por alguna razón jamás a nadie confié.
Esta semana, muchísimos años después, él también se fue.
Y nuestro secreto también se fue con él.

Patricia, octubre de 2007