miércoles, 10 de diciembre de 2014

CASTILLO .... DE NAIPES.

Castillo….de Naipes.
Era inevitable el embrujo que sentía por esa derruida mansión antigua…muy pero muy antigua.
Emblemática de la ciudad en la que vivió siempre.
Con el frente oscurecido, por los años, la intemperie y los cambios climáticos.
El mirador cubierto la hacía pensar en un atelier, un refugio para la necesaria soledad del arte que paradójicamente era lo que la conectaba con el mundo, con lo social.
Frente a la lejana costa, muy apartada dentro de su encantadora muralla de hierro forjado, obra de algún genio muerto seguramente muchísimos años atrás.
Las persianas bajas como párpados cerrados.
Podía dormir esa vieja casona en realidad?
Encontrarían sosiego sus anchos muros testigos de generaciones de juegos, fiestas, nacimientos, defunciones, llantos y alegrías?
Le gustaba llegar caminando hasta bordear sus jardines.
Más de una vez su familia le advirtió que no fuera sola hasta allá, estaba demasiado apartada, podía haber merodeadores, ocupas, indeseables.
Los apartaba molesta.
Nada de eso respondía a sus fantasías sobre “su” lugar….la ansiaba.
Seguramente costaría una fortuna ponerla en condiciones.
Su cañería estaría seca o medio podrida, la instalación eléctrica seguramente sería externa con los cables pintados o empapelados tal como se hacía en la época de su esplendor.
¿Tendría mobiliario en su interior?
Jamás tuvo un cartel que indicara una venta, alquiler o sucesión.
Si caminaba hacia el extremo del portal de hierro, podía ver en la parte trasera un borde de piedras viejas, seguramente una  piscina abandonada en el parque que precedía a las cocheras o caballerizas.
Era perfecta.
Era soñada.
Era suya de alguna manera….si tan solo pudiera entrar una vez….una sola vez….tendrían que sacarla con fuerzas especiales de su interior.
Tan desprendida en lo material, esa casa la tenía atrapada desde su más tierna infancia, le había inventado mil historias, le habían contado muchas más….había confusión y que supiera ningún registro válido de sus verdaderos dueños o herederos.
Una vez más asió el torneado picaporte de la reja…quedó helada y el nudo de emoción le cerró el pecho.
Ese viejo y bellísimo portón le dio paso por fin después de tantos años al interior del parque que bordeaba la mansión.
Miró alrededor y por supuesto como siempre el lugar alejado parecía no pertenecer a ningún ser vivo, malezas, camalotes bordeando la playa en desuso, ni siquiera un perro vagando.
Disfrutó de cada paso que dio hasta llegar a la puerta maciza y oscura…. Las ventanas de la planta baja con sus  vidrios emplomados y sucios estaban como siempre…espió el interior.
Mejor aún….ingresó.
La escalinata de mármol gris con su baranda torneada la hizo sentir que ya había estado allí, al igual que el piso en damero y el gigantesco vitreaux que daba a la galería interna.
¿Cómo podía ser? Seguramente el arquitecto de la época había copiado la estructura de algún palacete europeo y ella lo habría visto en algún libro de arte.
Pero no, la sensación iba más allá de eso.
El resplandor del sol de la tarde al entrar por los ventanales fijos y algo rotos del costado le hacía ver todo como en una nebulosa, como si estuviera encandilada… fue hacia el fondo, quería ver la alberca, seguramente con agua de lluvia podrida acumulada a través de los años.
Los pisos eran entarimados que crujían  a cada paso que daba, largos listones de madera, olor a pinotea…
Pudo ver la puertaventana seguramente traída de Francia, ya que fue allí el lugar donde se pusieron “de moda” siglos atrás,  y los árboles añosos del fondo, la glorieta cubierta de Santa Rita creciendo y desparramándose como bendiciones., más cerca el conocido borde de piedra que circundaba lo que fuera la piscina familiar.
Estaba a escasos metros de la puerta que debía atravesar para llegar a ese oasis donde sentía que se había sido muy feliz, en algún tiempo, alguien o muchos….podía sentir la alegría flotando en el aire.
Y también la angustia… como más reciente….algo indefinido que le provocaba dolor.
Con el ceño fruncido dio un paso más y un ruido seco la hizo detenerse, tal vez la madera podrida o el llanto del lugar.
Afuera se estaba nublando, gruesos y grises nubarrones la saludaron desde la tierra de los cristales.
Reanudó su andar y lo último que escuchó fue su propio grito.
El suelo se abrió bajo su escaso peso y casi sin darse cuenta cayó varios metros…jamás en sus fantasías pensó que la casa tuviera sótano…. El olor a agua estancada, moho y animales muertos le cerró la garganta y el llanto se ahogó en su pecho.
Todo lo maravilloso que había vivido se estaba derrumbando con un dolor insostenible.
Cuando pensó que ya no podía soportarlo escuchó que su esposo la llamaba.
Sintió sus manos fuertes, enérgicas sacudirla….repetía tu nombre.
_¿ Qué pasa? Te escuché casi gritar…¿una pesadilla? ¿por qué llorabas?_ estaba en otra habitación y sin embargo se dio cuenta de que algo  pasaba en la alcoba.
_Porque me caí_ respondió tontamente ella y sin poder salir del todo de su sueño_ todo se está cayendo_ repitió más para sí misma que para él.


Patricia Figura, diciembre de 2014

domingo, 7 de diciembre de 2014

Extraña Reuniòn....

Extraña Reunión.
El aburrimiento las tenía medio malhumoradas.
Ya no estaba soplando el viento de los locos, el calor sofocante y húmedo no les cortaba la respiración
Con la lluvia sosegadora de ánimos también llegó un poco y por distintos motivos el aislamiento.
Había momentos para estar quietos, pensar, reflexionar, planear…..y no todas estaban dispuestas a entrar en el juego.
Habiendo disfrutado de una seguidilla de días de sol, pileta, reposeras, mates, refrescos, charlas con la música de fondo, el estar cada una en su casa, su propio y ¿elegido? mundo por momentos les pesaba.
Los chicos encerrados también, entraban y salían ensuciando los pisos limpios.
Los uniformes no sacados y colgados a tiempo chorreaban agua por el repentino diluvio.
Las heladeras se abrían y cerraban doscientas veces por hora encontrando siempre algo mágicamente descubierto para seguir comiendo…..ni hablar de salir a caminar románticamente bajo la lluvia….. ésta no caía, simplemente azotaba.
Fin de semana, con los maridos deambulando, notando detalles hogareños que en el ajetreo diario pasan desapercibido, no ayudaba a que las sonrisas se dibujaran en los rostros de estas amigas recluidas en sus niditos de amor.
Las que tenían adolescentes bajo sus techos, la población llegaba hasta a triplicarse…todos los televisores, DVD, compus y demás artefactos electrónicos quedaban fuera de alcance, ni que hablar de las habitaciones de uso compartido, los dormitorios…. Era zona de guerra, los limites perfectamente marcados y reglas para no invadir el espacio ajeno.
Cuando mediaba la tarde y con algunos pelos parados, desde la relativa privacidad de sus dormitorios comenzó el intercambio de mensajes por wsapp, corrientes privadas, grupales, individuales…. Todo era válido, catártico, cada una exponía su letanía de quejas del día provocando la risa de las demás.
Cada vez que sonaba el clinc de los mensajes la que no lo tenía en silencioso, tenía que observar la cara de su cónyuge esperando algún comentario…. Claro que alguno descansaba placenteramente después de una prolongada siesta sexualmente activa…la lluvia daba para todo, y más recluidos en sus cómodas camas.
Los comentarios iban y venían, subían fotos “testimoniales” de lo que comían, leían, algunas viejas de momentos compartidos, amenizando un día gris con las calles convertidas en un gran lago.
De a poco el humor fue cambiando, de una manera u otra estaban reunidas, charlaban, se reían y cada pesar parecía mucho más liviano al compartirlo con las demás.
Cuando llegó el anochecer y luego de duchas reparadoras, arreglos de uñas, depilaciones, baños de crema y postres preparados toooooodo mediante wsap compartidos, el día tuvo otro color.
El cielo se fue abriendo con esa tonalidad naranja que hacía ver el verde de las plantas con una iridiscencia especial, el arco iris se formó en el cielo….el día siguiente estaría mejor.
Una salió a dar una vuelta con el esposo y los chicos, otra calzó sus infaltables zapatillas y salió a caminar, una tercera se preparó para la misa dominical, las restantes siguieron con la tarde en curso, de a poco todo volvió a la normalidad, había sonrisas, comentarios, los adolescentes fueron mermando su densidad, los más chiquitos comenzaron a quedarse dormidos, las cenas y sobremesas le ganaron a la luna que todavía se veía borrosa, alguna estrella lograba divisarse en el firmamento.
No hay tormenta que no pase y se atempere cuando uno tiene gente querida cerca…lo importante es no aislarse interiormente, recluirse en el ostracismo, a veces las redes tendidas para darnos una mano son invisibles a simple vista, pero podemos sentirlas, asirlas y convertir un día gris en otro verde esperanza.


Patricia Figura, diciembre de 2014

viernes, 21 de noviembre de 2014

El hilo rojo, la visiòn de Paulo Coelho.

Paulo Coelho dijo:
“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos… Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella…
Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejará de intentarlo… Se rendirán y buscarán a esa otra persona que acabarán encontrando.
Pero les aseguro que no pasarán una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más…
Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza.
Se librarán de él o de ella, dejarán de sufrir, conseguirán encontrar la paz (le sustituirán por la calma), pero les aseguro que no pasará un día en que deseen que estuviera aquí para perturbarlos.
Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias”
Recuerda:
“UN HILO ROJO INVISIBLE CONECTA A AQUELLOS QUE ESTÁN DESTINADOS A ENCONTRARSE, SIN IMPORTAR TIEMPO, LUGAR O CIRCUNSTANCIAS. EL HILO ROJO SE PUEDE ESTIRAR, CONTRAER O ENREDAR, PERO NUNCA ROMPER”.
Lo leì en otro blog que compartieron por face y lo comparto con uds porque me gustò.



CAMBIO DE PLANES.....

CAMBIO DE PLANES

Idas, vueltas, idas, vueltas…..pensar en círculos, vivir en círculos, soñar en círculos, llorar en círculos…. Con la incapacidad visceral de fijar una meta y lograrla yendo en línea recta hasta el final.
Y eran tantos los que de manera directa o indirecta esperaban una decisión, un rumbo, un “por fin sabemos hacia donde apuntamos”
Nadie debería “colgar” su vida de las determinaciones ajenas, sin embargo es una disección casi imposible en algunos aspectos.
Un grupo de amigos.
Cada uno con sus encrucijadas.
Cada uno involucrando tangencialmente a otros destinos, otras personas otros derechos a la paz…. A la certidumbre.
Una enfermedad repentina, cruel, agotante….para el que la padece tanto como para los que rodean a la victima.
Encrucijada con decisiones rayando en lo cruel, persona mayor, sin familia propia, poco querible, pero ser humano al fin, familiar, no se podía abandonar, tampoco sostener financieramente,  ellos mismos siendo adultos con hijos a cargo no podían hacer frente a las demandas de tiempo y dinero que exigía el prolongado tratamiento.
¿geriátrico pagado con la magra jubilación?, ¿interminables horas de trámites para conseguir los medicamentos que solo demorarían el triste final? ¿Qué se encarguen otros? ¿Quiénes?.
Angustia laboral, malas finanzas, mala suerte, malas personas aprovechando un hecho desgraciado del destino.
Urgiendo un cambio inevitable, soltar el trabajo que se hizo sangre en las venas durante casi treinta años, cuando se esta cansado, no se ve claro, el árbol inmediato tapa todo un bosque…y en medio de las decisiones el sufrimiento familiar ante la inseguridad, ante el no saber cómo hacer frente cuando el torrente de gastos propios de vivir siguen su curso aumentando invariablemente su caudal.
El amor y la tentación tironeando de ambos brazos de una sola persona.
La tentación que se volvió amor?
O es la imposibilidad de compartir al antojo de ambos todo el tiempo disponible lo que hace tan fuerte el vínculo?
Un tira y afloja que deteriora, agota, cansa….los enoja tanto entre ellos como con sus familias respectivas.
Esporádicos momentos robados a la vida estructurada de cada uno, a la lealtad de quien confía, a la credulidad que supieron ganarse de quienes están a su lado, hacen que el calvario se sostenga día a día.
La piel que aprendió lo que era arder….no se conforma con menos.
Al menos no mientras exista quien provoque tal sensación.
¿Cómo se termina con el dolor de sostener lo insostenible? ¿Después de la tormenta siempre vuelve la calma? ¿Se puede retomar la vida que se tenía antes de conocer un mundo de sensaciones distintas? ¿Se pueden acallar las voces sibilantes que endilgan cobardía a quien solo evita lastimar más de lo que cree estar haciéndolo?
Una carrera universitaria eternamente inconclusa.
Excusas permanentes para la falta de voluntad frente a los libros.
El estigma grabado a fuego de que el “no se puede no existe”.
La negación de entender que por más que una profesión te guste y mucho, no sos capaz de atravesar el camino para lograrlo.
Culpa. Por el tiempo perdido, sin reconocer que nunca lo es.
Por lo invertido económicamente.
El famoso “si llegué hasta acá”.
Y la infelicidad atemperada por horas de terapia, placebos, discursos de seres queridos que intentan ayudar.
Diferentes dilemas, todos importantes para el que los lleva como pesada mochila al hombro.
Somatizaciones.
Preguntas y repreguntas.
Charlas entre amigos para apalear el nudo en el pecho, la imposibilidad de suspirar fuerte para expulsar la angustia que genera la incertidumbre.
El que espera desespera…. Es cierto. Cansa. Enferma.
Porque una vez que la decisión está tomada…. el miembro queda amputado, la gangrena se detiene, se aprende a vivir con la determinación que se tomó sabiendo que el abanico es imposible de mantener abierto para siempre.
O vamos hacia la derecha.
O a la izquierda.
O al frente.
Asumiendo que en cada una de las decisiones perdemos las otras.
Sino, hay que resignarse a vivir en un círculo que no tiene fin.
Ni paz
No hay dolor que no se encapsule
Y a veces…. Si uno está muy convencido de que lo que decidió fue con la mejor intención posible, pensándolo, y eligiendo desde el corazón, la tranquilidad y la felicidad llegan….y también si se mantiene fiel a lo que dicta el alma ese ser que estaba dolido, aprende a disfrutarlas sin culpas ni facturas pendientes.

Patricia Figura, noviembre de 2014



lunes, 3 de noviembre de 2014

UNA TREGUA....

UNA TREGUA.

Se quedó pensando en las palabras de su marido.
Miraba sin ver recostada en el sillón de su ambiente preferido.
La casa vacía por fin.
Y a la vez totalmente invadida.
Por ecos de tantos años de habitarla, remodelarla, decorarla, tirar abajo, volver a construir, decidir, compartir, soñar, discutir, llorar….últimamente había demasiado de esto.
Los silencios podían cortarse con la misma facilidad con que en un tiempo no muy lejanos cortaban las esponjosas tortas que acompañaban los mates compartidos.
Vivía con ellos pero totalmente apartada.
Pendiente de los mensajes del chat.
Pendiente de esa mezcla de alegría , evasión y angustia que le generaban.
No estaba allì.
No estaba con ellos.
El techo cobijaba a la familia, pero los sitios estaban delimitados invisiblemente, como esos láseres que se activan en los museos internacionales cuando cierran.
¿Cuándo comenzó todo? ¿Cuándo se sintió ajena en su propio hogar?
Tampoco era tan así.
Se sentía parte de su casa largo tiempo soñada.
Le gustaba el funcionamiento familiar que habían logrado.
La economía casi estable tanto tiempo perseguida.
No lo reconocía a èl.
No se reconocía a ella misma cuando estaba con èl.
Estaba agotada
Física y emocionalmente.
Era el perro que persigue su cola sin que nadie la frene.
Tampoco se dejaba frenar….no sabía en qué punto quería hacerlo ni qué camino seguir.
Su esposo no se la hacía fácil.
No emitía queja ni reclamos.
No entablaba ninguna discusión que pudiera llevarlo a tomar la determinación de que alguno de los dos tenga que abandonar el hogar familiar…..o los dos.
Llevaba meses de diatribas.
Se hablaba y contestaba hasta en sueños.
Nadie podía tomar la decisión por ella, ya que era la que no se encontraba en el que fuera su lugar…él nunca se lo planteó.
Después de tanto tiempo de fría cortesía y una gran distancia, él de alguna manera estaba bajando la guardia.
Tampoco tenía demasiado sentido seguir juntos si nada compartían.
La cama ya no era un festín de helados y películas.
No había impaciencia para que los chicos se durmieran temprano.
Al contrario.
Suspiró por millonésima vez.
Quería magia…. Que todo haya pasado, terminado….que fuera dentro de cinco años con las consecuencias que fueren….pero que todo esté pisado.
Era una mochila tremenda para un cuerpo tan pequeño.
No podía sentirse una villana porque sus tiempos, necesidades, prioridades y sentimientos hubieran cambiado tanto.
O tal vez no cambiaron, simplemente ahora lograba “verse”.
La noche anterior, su esposo de alguna manera le ofreció una solución….temporaria si se quiere, pero por lo menos era sentir que hacía algo con toda esta tormenta que no la dejaba pensar ni ver mucho más allá.
Tomarse un mes los dos.
Tan solo un mes después de tantos años, para decidir cuál era el punto final de esta historia…o el punto y coma, pero terminar de una vez con la tristeza de los puntos suspensivos.
Vivir cada uno de esos días sabiendo que todo podía terminarse en tan breve tiempo…que lo que no se hiciera por la pareja en ese mes, ya no se haría, intentar no herirse ni pasar facturas, saber que si había lugar para hacer el amor, podían ser las últimas veces, si había un viaje familiar…. Tal vez no hubiese otros…. Las reuniones con amigos, los comentarios de una novela o noticiero, el trayecto al trabajo….vivirlo con sensación de intensidad y final….y ser sinceros a la hora del balance, poner todas las cartas sobre la mesa porque cada uno podía sentir totalmente distinto al otro al cabo de ese tiempo compartido.
Respetarse.
No sabía si tenía fuerzas para “ultimatuns”….pero la idea no estaba del todo descartada.
Un mes sin tapujos ni disimulos.
Un mes sin poner “cara linda” cuando no lo sentía.
Un mes sin la obligación de “suavizar” nada.
Y a la vez disfrutando como algo que puede no volver.
Nunca fue de las ruletas rusas ni de los juegos de azar….era muy metódica para algunas cosas….tal vez valía la pena considerarlo.
Le pidió un par de días para darle la respuesta si aceptaba ¿el juego? O no.
Tomó el celular para ver la ventanita del Messenger que tanto la despejaba.
Había mensajes de sus amigas.
Esbozó una sonrisa y se dispuso a contestar.


Patricia Figura, noviembre de 2014

domingo, 5 de octubre de 2014

Ni Rogado, Ni Robado....

Ni Rogado Ni Robado…

El silencio amistoso las envolvía a ambas, la semi sonrisa dibujada en los labios, las ensoñaciones a flor de piel…. La brisa suave y fresca jugueteaba con los cabellos mientras el sol entibiaba el alma ayudado por el sabor dulce de los recuerdos.
La pregunta quedó flotando en el aire.
Cómo fue que se dio?
Cada una siguió el camino de sus propios pensamientos.
Cómo pueden caber treinta años en tres minutos?
Caben.
Mientras el ir y venir de los caminantes de la costa era casi incesante como telón de fondo, la gigantesca laguna se encargaba de dar paz y sosiego a la vista…. El cielo diáfano permitía hacer dibujos mentales….convertirse en la pantalla infinita de un cine interior.
Cómo fue que se dio? Le preguntaba su amiga, que conocía la historia, casi como ella misma….con su óptica particular, claro, pero los hechos y los “no hechos” eran sabidos, hablados y “desglosados”  como decía la de historia, hasta el cansancio.
Treinta años atrás, comienzo de secundaria…compañeros de siempre, compañeros nuevos, amigas de la infancia, nuevas, grupos de “diosas” , de estudiosas, de “ni”…conviviendo cinco horas por día, creciendo, adoleciendo, armando y desarmando conversaciones, gestos, miradas durante millones de horas.
Y un Karma para una de ellas.
Lo vio y compró inmediatamente.
Compañero, divertido, carilindo….volátil, enamoradizo, infantil y por sobre todo muy escurridizo.
Era como intentar apretar un jabón resbaloso con ambas manos, por algún lado desaparecía, y la sensación de frustración aumentaba en la linda compañera que no estaba acostumbrada a los no.
Hobbies en común, grupos, club, cumpleaños de 15, lentos (aunque los brazos parecieran estacas, lentos al fin), conversaciones con las amigas, desvelos, planes, risas…. Muchas risas organizando millones de estrategias para que la hermosa pareja se formara por fin…. Y NADA.
Cuando se llegó a quinto año, las esperanzas no estaban totalmente perdidas, pero el tiempo se escurría entre las manos, ya era una historia casi “ganancial” para todos….”algo tenía que pasar”….pero el susodicho tenía novia (no siempre la misma) y por otro lado quería muchísimo a su compañera, no daba,  menos en esa época, para disfrutar un rato y después “todo más que bien”.
En el ansiado Bariloche, se llegó a creer que un beso furtivo tuvo lugar entre valijas, caramelos, coordinadores cancheros y compañeros semidormidos…. O tal vez fue la fantasía general que después de cinco años pendientes de esta historia, se negaba a que llegue a un final que no fuera “feliz”.
Pero la secundaria terminó, también la universidad, la vida adolescente, la etapa de estudiante, llegaron los trabajos, las reuniones muy esporádicas entre egresados donde alguna vez coincidieron entre guiños de ojos del resto.
Y con la ùltima etapa, en la que cada uno se conoce mucho mejor de lo que en realidad le gustaría, cuando los valores siguen intactos, pero las cosas toman otra dimensión, donde el prejuicio ya no tiene un lugar predominante y los planteos internos pujan y luchan para ser escuchados…. La casualidad anque causalidad, los volvió a cruzar.
Ella ya no era una tibia quinceañera insegura y un poco enojada.
Tenía todas las letras de la palabra mujer, en mayúsculas…sus premisas eran otras, sus condiciones también…. No solo había aprendido a oírse a sí misma, sino que el autoengaño ya no era una opción.
Él más allá de las canas y algunas atractivas arruguitas al costado de sus ojos tan particulares…. seguía con el travieso aire adolescente que era una debilidad para ella.
Obviamente hay tiempo para todo si la vida está bien vivida….hasta para las revanchas.
Cómo fue que se dio? Le preguntó su amiga cuando ella le contó del encuentro treinta años postergados.
No solo habían conversado animadamente, poniéndose al día uno del otro…tuvieron la yapa…el sabor dulce al despedirse con las manos tomadas prometiendo tal vez volverse a cruzar pronto.
Un instante demorado los labios de uno sobre los del otro.
_Ni rogado, ni robado_ fue la respuesta que le dio a su amiga…._simplemente nos lo dimos_ suspiraron juntas….tantas veces hablado y planeado todo en la adolescencia,  y cuando menos la vida daba indicio, cuando ya cada uno había hecho su camino….una vuelta de tuerca hace su jugada y treinta años después,  un instante los envolvió a ambos bajo un mismo beso.
“Fue como una cuenta pendiente…. Un premio a la trayectoria….me lo merecía” y como si los diecisiete años las volviera a sorprender rieron divertidas hasta que las lágrimas corrieron por sus ojos….la tarde llegaba a su fin, era hora de dejar el paisaje costero y volver a la ciudad, para retomar las obligaciones diarias.


Patricia Figura, octubre de 2014

martes, 16 de septiembre de 2014

PARADOJA

PARADOJA.

Volaba sobre el asfalto, no literalmente, claro, pero iba solo…. confiaba en el cinturón de seguridad y los múltiples airbags, no era un coche último modelo, pero su alta gama no lo hacía necesario.
“Contigo o sin tì” de U2 invadía su bunker que paradójicamente era su mayor sensación de oxígeno, de libertad.
Aún después de tantos años, visitar un nuevo lugar, aunque fuese un pueblo en una provincia cercana a la suya, sabía que podía depararle sorpresas….algunas era mejor no tenerlas, no se llevaba bien regulando tentaciones.
Era un trayecto laboral.
Pero tuvo la suerte, la sabiduría o el don de transformar trabajo en placer.
Cada rostro asimétrico, abdomen surcado después de cobijar vida durante meses, gestos de fatiga en una cara que fuera fresca y tersa no mucho tiempo atrás, jóvenes luchando por verse reflejadas en el espejo, tal como se veían en sus sueños, mujeres adultas con sus deseos intactos aún cuando ya la gravedad no las acompañe de la mejor manera.
Claro que el campo había variado mucho en los últimos años, los hombres habían incorporado el “verse bien” más allá de un buen traje o un carísimo pret  à porter.
Vio los carteles que le indicaban que había llegado a destino,  cuatro horas de consulta en una solariega clínica, rodeada de verde en todos sus tonos y ese aire tan especial que tienen los pueblos de montaña.
La sonrisa “de propaganda” que lo precede hizo su aparición oportunamente ante la secretaria que inmediatamente se puso a su disposición en el amplio término de la palabra.
Acostumbrado pero no por eso menos divertido a la reacción femenina, después de un par de amabilidades, buscó quedar un rato a solas en el que sería su recinto en el resto de la jornada, sacó sus infaltables recursos “on line” que lo mantenía conectado tanto con sus herramientas laborales como con el resto del mundo…. Siempre que él quisiese que el mundo lo ubique.
Después de unos cuantas consultas por aumentos de senos, “desgrases varios” y algunas correctivas, hace su aparición un par de piernas largas con esa curva entre  el final de la espalda y el principio de la cadera que solo se puede tener siendo muy joven ( o muy escoliòsica)….pechos no muy grandes pero absolutamente armoniosos con el resto, gesto pícaro, desenfadado….y una nariz horrible.
A la sonrisa de propaganda le quedaron escasos los dientes para demostrar su alegría al ver matizada la tarde, así que por si no fuera poco para lograr el encantamiento femenino, echó mano de lo que jamás fallaba, la aparente e insalvable distancia entre médico y paciente, endulzada por un par de ojos claros que conservaban un resabio adolescente…. cuando no se transformaban en hielo, pero ese no era el caso.
Obviamente el enfoque fue esa fea narìz que arruinaba el resto de la escultura.
Se convino fecha y hora para la intervención.
A la semana se realizó felizmente….claro que para dar la revisión final, la joven poco más que veinteañera, debía mover su lindo cuerpito hacia el lugar de rutina de su Pigmalión, esperar pacientemente a que una serie de vendas cayeran antes de que le tocara el turno a la suya.
La acompañó su novio, así de paso paseaban por la provincia vecina y estrenaban el resultado con alguna selfie.
En la coqueta mesa de entrada, una mujer de mediana edad y que milagrosamente aparentaba mucho menos, los saludó muy amable pero sin demasiado entusiasmo.
Mientras iba hacia uno y otro lado dentro de un par de pantalones que no solo tenían el calce “perfecto” sino que eran llevados conscientemente pero como al descuido…. El novio de la Diosa hacía algunos planes mentales.
Al fin le tocó su turno, entró sola, por supuesto… después de demorar el cortez saludo una fracción más de lo habitual, esbozó una sonrisa expectante… el momento había llegado.
La conocida alarma había sonado ya en la mente del artesano, no dejaba de ser divertido, aunque él casi la doblara en edad.
El reflejo del espejo estratégicamente colocado en un rincón del consultorio los envolvió a ambos cuando el maravilloso resultado final estuvo a la vista.
Algo en la mirada de ella le dijo  más.
Mientras él intentaba romper el hechizo con indicaciones médicas.
Ella aún mucho más segura y confiada en su belleza y juventud giró quedando de frente y casi a la par.
El “gracias” que murmuró quedó desdibujado cuando se inclinó para depositar un beso suave sobre los labios de quién había logrado su última maravilla.
O al menos es lo que hubiera sido si un par de brazos rápidos pero educados no se hubiesen detenidos en los de ella frenando el gesto.
La ceja perfecta e interrogante de su paciente se levantó, un poco sorprendida pero mucho más decepcionada…. No estaba acostumbrada a los desplantes.
El comenzó a escribir la rutina que ella debía llevarse indicada hasta la consulta de la próxima semana.
La guió hacia la salida cuando ella al despedirse intentó correr un par de centímetros su beso  sin éxito otra vez.
¿Por qué? Fue la pregunta….soy mayor de edad.
“Yo también” le contestó con una sonrisa “ Sos muy bonita, pero no está bueno mezclar…me puedo tentar, pero también puedo usar la cabeza, hace unos años tal vez no, pero ahora esa época pasó”
“Si no es ahora… será en otro momento…. Cuando me des el alta” la seguridad le salía por los poros.
No le dio tiempo a responder, al salir lo vio a su novio, intentando dialogar con la rubiecita de la mesa de entradas que le contestaba entre distraída y poco interesada.
El joven le hizo un guiño al médico sin que la novia lo viera, haciendo un gesto hacia la secretaria como de “te quedó bárbara”…. Compartieron una risa casi cómplice y abandonaron la clínica.
_Fue la última…¿vamos a casa?_ le dice él estirándose un poco en la desierta sala de espera.
_Vamos, tengo que pasar antes por la tintorería a buscar las camisas, ¿cenàs en casa?_
_Si, pero tengo que preparar unas charlas, así que tengo para rato, vamos a comer algo de pasada así ya llego y me pongo a trabajar….
Fue a buscar sus cosas, ocultando la secreta diversión de la paradoja que su mujer ignoraba, la pareja de jóvenes, sin muchos prejuicios ni sentido de la lealtad, haciendo cada uno sus movimientos para disfrutar de un rato de la fantasía de un encuentro con quienes los doblaban en edad e ignorando que el delicado equilibrio de ser marido y mujer a través de tantos años no admite ponerse en riesgo…
“otra vez será” pensó divertido, apagó la luz de su consultorio cerrando la puerta hasta la próxima aventura…. Perdón,  consulta.


Patricia Figura, septiembre de 2014