martes, 16 de septiembre de 2014

PARADOJA

PARADOJA.

Volaba sobre el asfalto, no literalmente, claro, pero iba solo…. confiaba en el cinturón de seguridad y los múltiples airbags, no era un coche último modelo, pero su alta gama no lo hacía necesario.
“Contigo o sin tì” de U2 invadía su bunker que paradójicamente era su mayor sensación de oxígeno, de libertad.
Aún después de tantos años, visitar un nuevo lugar, aunque fuese un pueblo en una provincia cercana a la suya, sabía que podía depararle sorpresas….algunas era mejor no tenerlas, no se llevaba bien regulando tentaciones.
Era un trayecto laboral.
Pero tuvo la suerte, la sabiduría o el don de transformar trabajo en placer.
Cada rostro asimétrico, abdomen surcado después de cobijar vida durante meses, gestos de fatiga en una cara que fuera fresca y tersa no mucho tiempo atrás, jóvenes luchando por verse reflejadas en el espejo, tal como se veían en sus sueños, mujeres adultas con sus deseos intactos aún cuando ya la gravedad no las acompañe de la mejor manera.
Claro que el campo había variado mucho en los últimos años, los hombres habían incorporado el “verse bien” más allá de un buen traje o un carísimo pret  à porter.
Vio los carteles que le indicaban que había llegado a destino,  cuatro horas de consulta en una solariega clínica, rodeada de verde en todos sus tonos y ese aire tan especial que tienen los pueblos de montaña.
La sonrisa “de propaganda” que lo precede hizo su aparición oportunamente ante la secretaria que inmediatamente se puso a su disposición en el amplio término de la palabra.
Acostumbrado pero no por eso menos divertido a la reacción femenina, después de un par de amabilidades, buscó quedar un rato a solas en el que sería su recinto en el resto de la jornada, sacó sus infaltables recursos “on line” que lo mantenía conectado tanto con sus herramientas laborales como con el resto del mundo…. Siempre que él quisiese que el mundo lo ubique.
Después de unos cuantas consultas por aumentos de senos, “desgrases varios” y algunas correctivas, hace su aparición un par de piernas largas con esa curva entre  el final de la espalda y el principio de la cadera que solo se puede tener siendo muy joven ( o muy escoliòsica)….pechos no muy grandes pero absolutamente armoniosos con el resto, gesto pícaro, desenfadado….y una nariz horrible.
A la sonrisa de propaganda le quedaron escasos los dientes para demostrar su alegría al ver matizada la tarde, así que por si no fuera poco para lograr el encantamiento femenino, echó mano de lo que jamás fallaba, la aparente e insalvable distancia entre médico y paciente, endulzada por un par de ojos claros que conservaban un resabio adolescente…. cuando no se transformaban en hielo, pero ese no era el caso.
Obviamente el enfoque fue esa fea narìz que arruinaba el resto de la escultura.
Se convino fecha y hora para la intervención.
A la semana se realizó felizmente….claro que para dar la revisión final, la joven poco más que veinteañera, debía mover su lindo cuerpito hacia el lugar de rutina de su Pigmalión, esperar pacientemente a que una serie de vendas cayeran antes de que le tocara el turno a la suya.
La acompañó su novio, así de paso paseaban por la provincia vecina y estrenaban el resultado con alguna selfie.
En la coqueta mesa de entrada, una mujer de mediana edad y que milagrosamente aparentaba mucho menos, los saludó muy amable pero sin demasiado entusiasmo.
Mientras iba hacia uno y otro lado dentro de un par de pantalones que no solo tenían el calce “perfecto” sino que eran llevados conscientemente pero como al descuido…. El novio de la Diosa hacía algunos planes mentales.
Al fin le tocó su turno, entró sola, por supuesto… después de demorar el cortez saludo una fracción más de lo habitual, esbozó una sonrisa expectante… el momento había llegado.
La conocida alarma había sonado ya en la mente del artesano, no dejaba de ser divertido, aunque él casi la doblara en edad.
El reflejo del espejo estratégicamente colocado en un rincón del consultorio los envolvió a ambos cuando el maravilloso resultado final estuvo a la vista.
Algo en la mirada de ella le dijo  más.
Mientras él intentaba romper el hechizo con indicaciones médicas.
Ella aún mucho más segura y confiada en su belleza y juventud giró quedando de frente y casi a la par.
El “gracias” que murmuró quedó desdibujado cuando se inclinó para depositar un beso suave sobre los labios de quién había logrado su última maravilla.
O al menos es lo que hubiera sido si un par de brazos rápidos pero educados no se hubiesen detenidos en los de ella frenando el gesto.
La ceja perfecta e interrogante de su paciente se levantó, un poco sorprendida pero mucho más decepcionada…. No estaba acostumbrada a los desplantes.
El comenzó a escribir la rutina que ella debía llevarse indicada hasta la consulta de la próxima semana.
La guió hacia la salida cuando ella al despedirse intentó correr un par de centímetros su beso  sin éxito otra vez.
¿Por qué? Fue la pregunta….soy mayor de edad.
“Yo también” le contestó con una sonrisa “ Sos muy bonita, pero no está bueno mezclar…me puedo tentar, pero también puedo usar la cabeza, hace unos años tal vez no, pero ahora esa época pasó”
“Si no es ahora… será en otro momento…. Cuando me des el alta” la seguridad le salía por los poros.
No le dio tiempo a responder, al salir lo vio a su novio, intentando dialogar con la rubiecita de la mesa de entradas que le contestaba entre distraída y poco interesada.
El joven le hizo un guiño al médico sin que la novia lo viera, haciendo un gesto hacia la secretaria como de “te quedó bárbara”…. Compartieron una risa casi cómplice y abandonaron la clínica.
_Fue la última…¿vamos a casa?_ le dice él estirándose un poco en la desierta sala de espera.
_Vamos, tengo que pasar antes por la tintorería a buscar las camisas, ¿cenàs en casa?_
_Si, pero tengo que preparar unas charlas, así que tengo para rato, vamos a comer algo de pasada así ya llego y me pongo a trabajar….
Fue a buscar sus cosas, ocultando la secreta diversión de la paradoja que su mujer ignoraba, la pareja de jóvenes, sin muchos prejuicios ni sentido de la lealtad, haciendo cada uno sus movimientos para disfrutar de un rato de la fantasía de un encuentro con quienes los doblaban en edad e ignorando que el delicado equilibrio de ser marido y mujer a través de tantos años no admite ponerse en riesgo…
“otra vez será” pensó divertido, apagó la luz de su consultorio cerrando la puerta hasta la próxima aventura…. Perdón,  consulta.


Patricia Figura, septiembre de 2014

PARADOJA.

PARADOJA.

Volaba sobre el asfalto, no literalmente, claro, pero iba solo…. confiaba en el cinturón de seguridad y los múltiples airbags, no era un coche último modelo, pero su alta gama no lo hacía necesario.
“Contigo o sin tì” de U2 invadía su bunker que paradójicamente era su mayor sensación de oxígeno, de libertad.
Aún después de tantos años, visitar un nuevo lugar, aunque fuese un pueblo en una provincia cercana a la suya, sabía que podía depararle sorpresas….algunas era mejor no tenerlas, no se llevaba bien regulando tentaciones.
Era un trayecto laboral.
Pero tuvo la suerte, la sabiduría o el don de transformar trabajo en placer.
Cada rostro asimétrico, abdomen surcado después de cobijar vida durante meses, gestos de fatiga en una cara que fuera fresca y tersa no mucho tiempo atrás, jóvenes luchando por verse reflejadas en el espejo, tal como se veían en sus sueños, mujeres adultas con sus deseos intactos aún cuando ya la gravedad no las acompañe de la mejor manera.
Claro que el campo había variado mucho en los últimos años, los hombres habían incorporado el “verse bien” más allá de un buen traje o un carísimo pret  à porter.
Vio los carteles que le indicaban que había llegado a destino,  cuatro horas de consulta en una solariega clínica, rodeada de verde en todos sus tonos y ese aire tan especial que tienen los pueblos de montaña.
La sonrisa “de propaganda” que lo precede hizo su aparición oportunamente ante la secretaria que inmediatamente se puso a su disposición en el amplio término de la palabra.
Acostumbrado pero no por eso menos divertido a la reacción femenina, después de un par de amabilidades, buscó quedar un rato a solas en el que sería su recinto en el resto de la jornada, sacó sus infaltables recursos “on line” que lo mantenía conectado tanto con sus herramientas laborales como con el resto del mundo…. Siempre que él quisiese que el mundo lo ubique.
Después de unos cuantas consultas por aumentos de senos, “desgrases varios” y algunas correctivas, hace su aparición un par de piernas largas con esa curva entre  el final de la espalda y el principio de la cadera que solo se puede tener siendo muy joven ( o muy escoliòsica)….pechos no muy grandes pero absolutamente armoniosos con el resto, gesto pícaro, desenfadado….y una nariz horrible.
A la sonrisa de propaganda le quedaron escasos los dientes para demostrar su alegría al ver matizada la tarde, así que por si no fuera poco para lograr el encantamiento femenino, echó mano de lo que jamás fallaba, la aparente e insalvable distancia entre médico y paciente, endulzada por un par de ojos claros que conservaban un resabio adolescente…. cuando no se transformaban en hielo, pero ese no era el caso.
Obviamente el enfoque fue esa fea narìz que arruinaba el resto de la escultura.
Se convino fecha y hora para la intervención.
A la semana se realizó felizmente….claro que para dar la revisión final, la joven poco más que veinteañera, debía mover su lindo cuerpito hacia el lugar de rutina de su Pigmalión, esperar pacientemente a que una serie de vendas cayeran antes de que le tocara el turno a la suya.
La acompañó su novio, así de paso paseaban por la provincia vecina y estrenaban el resultado con alguna selfie.
En la coqueta mesa de entrada, una mujer de mediana edad y que milagrosamente aparentaba mucho menos, los saludó muy amable pero sin demasiado entusiasmo.
Mientras iba hacia uno y otro lado dentro de un par de pantalones que no solo tenían el calce “perfecto” sino que eran llevados conscientemente pero como al descuido…. El novio de la Diosa hacía algunos planes mentales.
Al fin le tocó su turno, entró sola, por supuesto… después de demorar el cortez saludo una fracción más de lo habitual, esbozó una sonrisa expectante… el momento había llegado.
La conocida alarma había sonado ya en la mente del artesano, no dejaba de ser divertido, aunque él casi la doblara en edad.
El reflejo del espejo estratégicamente colocado en un rincón del consultorio los envolvió a ambos cuando el maravilloso resultado final estuvo a la vista.
Algo en la mirada de ella le dijo  más.
Mientras él intentaba romper el hechizo con indicaciones médicas.
Ella aún mucho más segura y confiada en su belleza y juventud giró quedando de frente y casi a la par.
El “gracias” que murmuró quedó desdibujado cuando se inclinó para depositar un beso suave sobre los labios de quién había logrado su última maravilla.
O al menos es lo que hubiera sido si un par de brazos rápidos pero educados no se hubiesen detenidos en los de ella frenando el gesto.
La ceja perfecta e interrogante de su paciente se levantó, un poco sorprendida pero mucho más decepcionada…. No estaba acostumbrada a los desplantes.
El comenzó a escribir la rutina que ella debía llevarse indicada hasta la consulta de la próxima semana.
La guió hacia la salida cuando ella al despedirse intentó correr un par de centímetros su beso  sin éxito otra vez.
¿Por qué? Fue la pregunta….soy mayor de edad.
“Yo también” le contestó con una sonrisa “ Sos muy bonita, pero no está bueno mezclar…me puedo tentar, pero también puedo usar la cabeza, hace unos años tal vez no, pero ahora esa época pasó”
“Si no es ahora… será en otro momento…. Cuando me des el alta” la seguridad le salía por los poros.
No le dio tiempo a responder, al salir lo vio a su novio, intentando dialogar con la rubiecita de la mesa de entradas que le contestaba entre distraída y poco interesada.
El joven le hizo un guiño al médico sin que la novia lo viera, haciendo un gesto hacia la secretaria como de “te quedó bárbara”…. Compartieron una risa casi cómplice y abandonaron la clínica.
_Fue la última…¿vamos a casa?_ le dice él estirándose un poco en la desierta sala de espera.
_Vamos, tengo que pasar antes por la tintorería a buscar las camisas, ¿cenàs en casa?_
_Si, pero tengo que preparar unas charlas, así que tengo para rato, vamos a comer algo de pasada así ya llego y me pongo a trabajar….
Fue a buscar sus cosas, ocultando la secreta diversión de la paradoja que su mujer ignoraba, la pareja de jóvenes, sin muchos prejuicios ni sentido de la lealtad, haciendo cada uno sus movimientos para disfrutar de un rato de la fantasía de un encuentro con quienes los doblaban en edad e ignorando que el delicado equilibrio de ser marido y mujer a través de tantos años no admite ponerse en riesgo…
“otra vez será” pensó divertido, apagó la luz de su consultorio cerrando la puerta hasta la próxima aventura…. Perdón,  consulta.


Patricia Figura, septiembre de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

Paralelas....

Paralelas…
Entró casi corriendo de la calle, el tiempo se escurría entre sus manos, no alcanzaba para todo, ni siquiera para lo que estaba primero en su lista “perderlo placenteramente”…. era algo a lo que no podía renunciar.
Su día había comenzado a las seis y treinta de la mañana, llevado a sus hijos al colegio con la ayuda de su esposo para organizar el desayuno rápido y frugal, trabajó durante toda la mañana, salió disparada a buscar a sus hijos a la salida escolar, organizó un almuerzo rápido un poco con lo que había de la noche anterior y otro poco inventado, le dolían las piernas, tenía que salir a caminar sí o sí.
Mientras sacaba cosas de la heladera buscó en el inalámbrico el nombre de su amiga y puso el discado rápido, altavoz y en tanto esperaba que se hiciera la comunicación comenzó a aderezar las dos ensaladas, cuando ponía el pollo frío en el microondas escuchó la voz de su amiga, alegre y cansada como debía sonar la suya.
_Por fìn!!!! Se hizo la luz! Jajajajaaj hace dos días que intento llamarte y se me van las horas_ era el saludo casi invariable.
_Ni hablar…. Recién entro y podès creer que acá todavía están las tazas del desayuno?????_ podía oír el ruido de la loza entrechocarse y del agua correr generosamente.
_Obvio que te creo, acá las lavó la más grande antes de irse a la facu, sino estamos en la misma_ le contestó mientras iba al lavadero y seleccionaba las prendas claras para la primer tanda del día.
_ Qué novedades tenès?_  limpias las sobras del desayuno, arremetió con las hojas de lechuga, haría ensalada con milanesas para todos y listo.
_ Pocas, otra discusión con la adolescencia que prima en casa, poco resultado satisfactorio para ninguna, los albañiles no aparecieron, mi mamá me dijo que le dolía la cintura y no quiere tomar analgésicos_ separó la ropa que estaba seca en el tendedero y la comenzó a doblar mientras tomaba el primer mate tardío, era su pila cuando llegaba a su casa a intentar ponerla en orden para comenzar la tarde con sus obligaciones.
_ llevamos vidas paralelas_ le dijo riéndose_ anoche tuve una discusión con el del medio que si no me ataja mi marido creo que lo mato…por Dios!!!!! Ese chico vive enojado! No habla, no habla…. Muerde_ lista la lechuga, prende el horno y acomoda el teléfono que continúa su equilibrio entre la oreja y la pera.
_Es lo que yo les digo a las mías…. No tienen capacidad de diálogo…. O están eufóricas y tenès que aguantarles las “bromas”…. O tienen una cara que parece que si no te corrès te pasan por encima….nosotras NO ÈRAMOS ASÌ_ la frase que suelen repetir por lo menos una vez en cada que conversación hizo su aparición junto con la amnesia selectiva que primaba en la charla.
_Olvidate!!!!! Creen que una tiene que obedecerlos o caminar en punta de pie porque “están estudiando”…. Y tienen el celular al lado que suena con silbidos, música, carcajadas y mil ruidos más depende si es un mensaje de w.p., face, llamada , etc._ listo! Milanesas en el horno, camino a la planta alta a tender la cama y ver si los otros hicieron las suyas.
_ah! podès creer que otra vez lavé los pantalones de mi marido con plata adentro!!!!.... _ le dice, mientras revisa el bollo en el bolsillo trasero al sacarlo del tender_ si alguna vez venìs y no me encontràs estoy en cana por “lavado de dinero”…. Cada dos por tres tengo billetes colgados en la soga en lugar de ropa_ se ríen, siguen comentando cotidianeidades, temas personales, dudas, alegrías, libros compartidos, anécdotas…..todo lo que siempre hicieron mate en mano durante más de veinte años.
Los “mamá tengo hambre”,  “falta mucho para la comida???”, “necesito plata, tengo como veinte fotocopias que sacar”, “hoy a la salida de baile viene mi amiga a dormir, acordate” interrumpen ocasionalmente la actividad paralela en uno y otro hogar donde transcurre esta charla robada al tiempo.
_No hace tanto calor ¿viste?, querès que después de terminar con el almuerzo vayamos a caminar?_
_Dale, pero aunque sea media hora me tengo que acostar, se me cierran los ojos….jamás me voy a acostumbrar a madrugar_ mientras sus hijas ponían la mesa ella ya servía la comida…. Por supuesto siempre se olvidaban del agua y las servilletas, así que se fijó antes de sentarse, una vez que lo hiciera no se levantaba más hasta el final de la comida.
_Uh! Vos con tu siesta!... bueno, si yo también me acuesto aunque sea a mirar tele porque los pies me están matando, te juro que ya no sè que calzado usar_ le indicó con los ojos a sus hijos que pongan la mesa asì se sentaban a almorzar.
_ jajajjaj el muerto que se asusta del degollado! ¿Estaremos viejas?_
_naaaaaaaaaaaa ni ahì! Estamos fantásticas! Mirà alrededor, sacando a las que viven de estética en dieta, de dieta en gym, de gym en kilos de cremas milagrosas, etc…..olvidate…. estamos bárbaras._
_Bueno, me voy a colgar un cartel que diga todo eso cuando salga a la calle_ màs risas compartidas.
 Organizaron la hora en la que se encontrarían  para hacer un rato de caminatas y volver con la garganta seca de tanta charla a las múltiples actividades ajenas que les insumían todo el tiempo propio…. Pero era así, un poco porque lo habían elegido y otro poco porque era la manera en que habían acostumbrado a la familia.
Cada una en sus hogares paralelos, se sentò a la mesa, dio gracias a Dios junto con su familia por los alimentos recibidos y con un suspiro mitad cansancio, mitad ritual….s e dispusieron a almorzar.


Patricia Figura, setiembre de 2014

martes, 15 de julio de 2014

Entre Parèntesis.....

ENTRE PARÈNTESIS
Miró por tercera vez el mensaje en su celular.
El número era desconocido, no tenía idea de quién podía ser el emisario….incluso se convenció de que alguien se había equivocado al registrar el destinatario.
Sin embargo…
Continuó organizando las cosas para poder viajar a primera hora de la mañana con su familia, cuatro bolsos con las suficientes mudas y abrigos para cinco días no eran moco de pavo….e inventar las ganas para hacer el largo trayecto, menos.
Pero había que hacer acopio de voluntad e ir.
Era eso o destinar los últimos días de vacaciones a interminables reclamos conyugales, caras hoscas, silencios interminables y los chicos en medio de todo un clima enrarecido.
Por otro lado no tenía ganas de que salieran trapos sucios al sol.
Todavía no.
No se sentía lo suficientemente fuerte como para cambiar su historia, el camino recorrido era largo…. pero faltaba mucho más aún, recién oscilaba en la “mediana edad” y se sentía más joven que a los veinte, más firme en sus convicciones…. Por eso le costaba tanto no confrontar, no poner e imponer sus límites.
Cerró el bolso de la nena.
El suyo sería el último, todavía le faltaba el de su esposo, cuya impaciencia por partir, le impedía detenerse en esas nimiedades…. Si fuera por él saldrían con lo puesto y cuanto antes.
La señal de mensajes de su celular volvió a sonar.
“Estás ocupada? Qué haces?....tenès crédito, podès contestar”.
¿Cómo sabía que tenía crédito?. Efectivamente, le había cargado un par de días atrás, no lo hacía muy seguido ya que la mayoría de sus contactos tenían w.p.
¿O era otra coincidencia?.
Se asomó por la puerta del pasillo y vio a sus hijos jugando en el pequeño patio, todo estaba tranquilo, se escuchaba uno de sus clásicos preferidos por el equipo de música.
_¿A quién le estás hablando en realidad?. Me parece que te equivocaste de número .optó por responderle y terminar la cuestión ahí.
Buscó la ropa de su marido, seleccionó un par de equipos deportivos, jeans, remeras de mangas cortas y largas, mudas, el equipo de afeitar, after shave y estaba por cerrarlo cuando su celular le da la señal nuevamente.
_No, no me equivoqué,  te lo puedo asegurar. Contame qué haces_ hizo una mueca.
_Por qué te voy a contar si vos sabes con quién estas hablando y yo no tengo ni idea…. Si es una broma ya me aburrió y me haces gastar crédito_ escrito así, sin errores, detestaba recibir mensajes abreviados o con las consonantes cambiadas.
_Para hacer un paréntesis….salir de tu rutina, podemos crear una “cierta amistad” y si te digo quién soy pierde misterio_
_NO me gustan los misterios….podes ser un lunático o una de mis amigas con mucho tiempo como para estar haciendo bromas desde otro celu…o medio psicópata como para tener dos chips._
_ Quedate tranquila linda, que no soy ninguna de esas opciones…es más conversamos bastante animadamente cuando se da la oportunidad_ estaba sentada en el borde de la cama mientras leía…¿quién era?, ¿y si era su marido?....no, demasiado frìo y cerebral como para inventar una salida de esa manera.
Estaba demasiado cómodo en la rutina familiar como para arriesgar la pseudo paz que reinaba entre ellos.
_ No me gusta estar en desventaja_
_Bueno, por qué en lugar de hacerme un listado de todo lo que NO te gusta, no me contàs qué cosas sí….nunca tenemos demasiado tiempo de conversar personalmente, algo o alguien nos interrumpe_
Pero quién era?
Optó por llamar a una de sus amigas que era muy de este tipo de bromas, se iba a dar cuenta enseguida si le tomaba el pelo o no.
Tras un breve intercambio, charla sobre la previa del viaje y poco más, su amiga estaba por llevar a uno de sus hijos al médico y estaba apuradísima, no, no era.
_Sé que te gustan las barritas de cereal, que siempre te quedas sin pan para la cena, que los cambios climáticos te dan alergia y que adoràs los fines de semana para estar en zapatillas todo el día,  y entre paréntesis, es como más linda y juvenil quedas_
“Ah, bueno….¿su marido sabía esas cosas tan triviales y a la vez tan íntimas?.
Lo del pan y las alergias seguro que sí…era casi una “victima” de esas situaciones y cómo la ponían.
O sea que la veía tanto con su ropa laboral como con la de estar felizmente descansando…. ella también se prefería más informal, cuando se sacaba los uniformes laborales, sentía que tenía años menos.
_¿¿¿¿Quién sos??????
“mensaje no enviado”…._no te puedo creer!!!!! Encima me gasté todo el crédito.
Y si llamaba desde el fijo?
Para escucharle la voz…
No iba a hablar, solo escuchar.
Fue hasta el comedor a buscar el teléfono…colgó.
Salió al patio a ver qué hacían los chicos, seguían jugando, en su mundo.
Volvió hasta el teléfono.
Marcó el número que estaba ingresado en su celular, de donde provenían los mensajes.
Contuvo la respiración…. Una llamada, dos, tres, cuatro…
Al mismo tiempo que un “hola” de voz grave, algo ronca, muy masculina le respondía, la llave entró en la cerradura de la puerta de calle haciéndola girar.
Colgó.
Su esposo, con el típico carácter alegre de cuando están por retomar vuelo, entró llevando sendas bolsas del súper en cada mano, la saludó con un beso y comentándole que había comprado todo para ir comiendo en el viaje.
Puso la pava para el mate y sacó una bolsa con facturas, mientras ella escuchaba que su celular enviaba otra señal de mensajes en el dormitorio.
Murmuró algo de terminar de preparar el bolso mientras él llamaba a los chicos para merendar.
“ Te arrepentiste?…mira que no te estoy proponiendo nada raro, eh??...me gusta conversar con vos, y a vos conmigo, me doy cuenta…pero si lo preferís personalmente todo bien”
“Pero quién essssssssss???????” “no, yo no me quedo con la duda”, buscó cambio del cajón de su antigua cómoda de madera y mármol blanco, iría a cargar crédito y lo llamaría del celular, seguro le iba a reconocer la voz y terminar de una vez con toda esa payasada.
_Ya vengo, voy hasta la otra cuadra, no quiero que oscurezca_ le dijo a su esposo cuando ya casi estaba afuera.
Caminó las dos cuadras que la separaban del kiosco donde hacían carga virtual, a menudo aprovechaba a cargar ahí su crédito cuando compraba alguna que otra cosa y no tenía ganas de hacerlo por la compu.
El muchacho que estaba normalmente en el turno vespertino, la saludó muy jovialmente, como siempre, le comentó que el sistema estuvo caído hasta hacía muy poco tiempo, tipeò su número, le cobró y le sonrió, ella agregó una barrita de cereal para ir comiendo y salió rápido, no dejaba de tener en mente el sonido de ese “hola”, quería que se acredite su carga para llamar antes de llegar a su casa.
La señal de mensaje volvió a sonar cuando estaba a pocos metros del lugar y esperando que el tráfico se detuviera para cruzar.
Pensó que era la acreditación y abrió el buzón de entrada.
_Y? ya descubriste quién soy??? ¿ Viste que no muerdo?._
Esbozando una sonrisa mitad alivio, mitad sorpresa miró el celular y giró la vista hacia la fachada del negocio del que acababa de salir, lo vio atendiendo, él levantó la vista hacia ella y le guiñó un ojo sin dejar de trabajar.
El celu volvió a sonar: “tiene $30 vàlidos hasta….”


Patricia Figura, julio de 2014

jueves, 12 de junio de 2014

Y EL NUDO SIGUIÒ APRETANDO.

Y EL NUDO SIGUIÒ APRETANDO…
¿Quién puede decir que no existe el amor a primera vista?
¿Alguien se atrevería a afirmar que la magia es solo un truco bien realizado?
¿Se puede creer realmente que una persona maravillosa de la cuál desconocíamos su existencia, de un momento a otro se transforme en parte de nuestros sentimientos más fuertes?
Si…. Absolutamente SI.
Ellos invadieron mi vida de la mejor manera.
Más allá de formar un grupo excepcional, son únicos, irrepetibles, son inmensos y también son muy pequeños… son míos.
Pensé y sentí que el amor a mis hijas, a mi marido, a mi familia en toda su extensión, a mis incondicionales amigas, me tenía colmada, que no quedaban resquicios para intensidades….solo yo sé cuánto me equivocaba.
Mis nenes de sala de cinco son increíbles.
Son poderosos guerreros un momento y dulces mascotas al otro, mamás, súper chicas, bebés, temidos y adorados “hermanos mayores”, profes y seños, jugadores de futbol, basquetbolistas y un coro de ángeles también….no hay mejores actores que ellos convencidos de su transformación.
Son realmente todo eso e infinitamente más.
Son capaces de conmoverse con la caída de las hojas en el otoño, pararse erguidos para saludar a la bandera, conversar durante un trayecto compartido repasando todo lo que han aprendido, pararse  en medio de un trabajo tan solo para abrazarme y decirme “seño, te amo” y demostrar con ojos limpios que no hay estrategia, sino corazón.
El ritual de la merienda, los cumples festejados y mi preferido, el ratito del descanso donde cada uno se pierde en sus sueños, al son de una música tranquila, sabiendo que voy a pasar a hacerle una caricia en el cabello o dejarles un beso suave en la mejilla.
A menudo en casa me han preguntado qué me pasa, cuando las lágrimas sorprenden mis ojos mientras la mente vuela al mismo tiempo que las tareas domésticas ocupan mis manos….la respuesta es siempre la misma…la conocen de memoria…”pienso en el acto final….cuando los abrace por última vez”.
Y el nudo en este punto me está estrangulando la garganta literalmente.
Me consuela saber que es un cambio para bien, para progresar, es porque crecieron, maduraron, se hicieron más fuertes, más grandes, más sabios en muchas cosas y no me refiero solo a lo cognitivo.
Y yo fui parte de eso.
Dedico con todo mi amor este ¿cuento? ¿relato? ¿palabras? A ellos, mis  increíbles nenes de la sala verde, que me volvieron a la vida docente después de tantos años, sus nombres van a quedar grabados para siempre en mi corazón: Juani, Benja, Cande, “las Martinas”, Juli, Helena, Valentina, Ambar, Anita, Thiago, Joaquìn, Lucas, Bianca, Maite, Santino, Lorenzo, Nico y Homero.
Desde el corazón de la Seño Patri.


Patricia Figura, junio de 2014

UN Nudo Muy Especial....

UN NUDO MUY ESPECIAL….
Los nudos pueden significar muchas cosas.
Un recordatorio, un final, algo que no debe seguir desatado, una emoción.
Esto último resultó ser lo que sentí al comienzo de este cuento no tan cuento.
Todo comenzó con una llamada al celular, un número desconocido…. Y una voz más extraña para mí, aún.
Una entrevista laboral….¡ y como docente!!!!!, algo que hacía años no me ocurría, si bien estuve alejada del cálido ambiente escolar como maestra jardinera, fui asidua participante como mamá, un año atrás decidí volver al ruedo, pero claro, ya no era tan fácil….y menos con la edad.
Con un nudo “en el estómago”, fui puntualmente a la cita, me di cuenta de que a los veinte era más osada, tenía menos miedos…. Pero estaba ahí, esperando a mi directora la “mandamàs” y a la psicopedagoga, la “mandatambièn” para pasar al despacho.
Grande fue mi sorpresa cuando me atendieron en ropa de fajina y muy manos  a la obra para terminar el nuevo colegio en tiempo record para el comienzo de clases.
No era un simple reemplazo, era uno de larga duración, sala de cinco años, todo un desafío….ni pensar en rechazarlo, pero el nudo me apretaba cada vez más.
Ni qué hablar  de cuando fui a conocer mi futura sala, repleta de cajas forradas que escondían vaya a saber uno qué!!!…cantidades de papeles afiches, cartulinas, cartones, fibras, fibrones, témperas con todos los colores del universo…¿qué voy a hacer con todo esto??????...nunca voy a terminar de usarlo.
Las palabras “inventario”, “planificación”, “ejes temáticos” se me aparecían en sueños.
El nudo seguía presente. “Vas a poder”, “te vamos a ayudar”, “vos pregunta, va a estar todo bien”…. Eran las frases que recibía de todos.
Hasta que los vi a ellos.
Los chicos….y me enamoré.
Esos ojos confiados, plenos de amor, los bracitos tiernos dispuestos al abrazo, a la caricia, al juego…. La impaciencia porque la actividad comience, las ganas de participar y de incluirme en pequeñas anécdotas familiares hicieron el resto.
Desaparecieron los años fuera del aula, los motores se pusieron en marcha, la alegría y la diversión fueron de la mano con los valores, el aprendizaje y los contenidos propios de la sala.
Ese nudo cambió de lugar, ahora está en mi garganta.
No puedo evitar emocionarme cada vez que pienso en ellos, cada uno es único, no solo por su individualidad, sino por lo que generan y transmiten, sus gestos, sus modos, las sonrisas que me dibujan el alma.
Esa sala verde que me devolvió la adrenalina de poder transmitir y recibir cada mágico segundo que dura la jornada, cuando tanto los nenes como yo, dejamos nuestra familia en el umbral del colegio para transitar un camino maravilloso,  juntos, que no olvidaremos jamás.


Patricia Figura, mayo de 2014

sábado, 3 de mayo de 2014

Existe esa sensaciòn?

Existe esa sensaciòn??

Sensación rara, de angustia, de despedida, de final, de desapego….de que todo iba a cambiar… pero no todavía.
Estaba su amiga de siempre, de toda la vida, la que la ayudó en cada una de sus mudanzas.
Guardaba cosas sin empaquetar, sin etiquetar por cajas, pero también había otras personas, jóvenes, alegres, desconocidas, que apilaban la vajilla, despejaban alacenas, conversaban y la apuraban… “vamos, dale que ya es hora”.
¿Hora de qué? ¿A dónde iban?.... salió por una puerta, al campo, una casa luminosa con pintura fresca, una mesa bajo los árboles frondosos, no muy lejos vio un muchacho más o menos de la edad de ella y de su marido, montando a caballo, el cabello lacio, color miel se agitaba, algo encorvado, sonriente….
Transmitía paz, alegría, alejaba la sensación de soledad, de no entender.
Había como una cierta algarabía alrededor por los recién llegados, entusiasmo, buenos deseos… “.¿pero yo me voy a quedar acá?”,  se preguntaba ella en silencio…” ¿Cómo voy a hacer para vivir alejada de todos?” la miró a su amiga del alma que estaba tan cerca y que en momentos se iría, y el nudo en la garganta fue insoportable.
Era otoño… las hojas doradas invadían el suelo crujiente, había perfume en el aire, a tierra húmeda, a enredaderas.
“Mira cómo te estamos ordenando todo…. No te podes quejar….después vos terminas de acomodar tranquila, pero esta noche ya podes dormir acá” le dijo ella con esa sonrisa gigante.
La sensación de angustia casi la paralizó.
Sintió que sus ojos, rasgados y dulces por lo general, se agrandaban de miedo, de incertidumbre, el chico del caballo merodeaba por ahí, acercándose al grupo, ella logró articular “Entonces el día se me va a hacer interminable, si ya se van…voy a necesitar fuerzas para pasarlo”… se sentía como una criatura de cinco años cuando llega la hora de que los abuelos se vuelven a su hogar y queda bajo el mandoneo de sus padres.
El muchacho sin decir nada, dio media vuelta y se acercó al esposo de ella, algo le dijo e inmediatamente bajó algunas cervezas heladas de su camioneta.
Miró sin entender, de dónde había salido la bebida, vio las mangas de la camisa de jeans medio arremangadas sobre la piel dorada, bronceada,  resabios del verano campestre, moverse entre la leña y llevarla al asador….no le habló a ella, pero inmediatamente había descubierto su angustia, su tristeza, casi su pánico al agujero que se abría en su interior, y mágicamente de la nada había creado un momento de transición, había frenado el cambio brusco,  transformó el ahogo en un programa compartido, un asado, una reunión, un momento feliz….. y se sintió protegida, cobijada, la sensación de abandono fue vencida una vez más.
“Entonces no me voy a sentir tan sola acá”….de alguna manera estaba acostumbrada a que su marido, bueno, trabajador, estaba siempre metido en sus propios asuntos, sabía que apenas si podía con su propia existencia, que hubiera querido solucionarle todos sus problemas, apenas pudiendo con los propios…. pero ya se había resignado a que él estaba en su propio mundo tratando de sostener lo insostenible, juntando incansablemente sus propios pedazos, sus demonios internos, buscando la paz, amando a su familia dentro de su manera de amar.
Le hubiera gustado sentirse abrazada por, ese desconocido que parecía conocerla tan bien, o al menos que la intuía de esa manera, como para haber podido frenar en segundos algo que no iba a poder manejar ella misma.
La sonrisa de su amiga estaba cerca, como siempre, manos a la obra, preparando las ensaladas, conversando, creando un lugar cálido y único donde fuese.
“Y si se casara con él?” fue la idea…”podría tenerlos a los dos cerca mío, siempre”, lo cual era un disparate, su amiga ya estaba casada., por  momentos “soportablemente casada”…ojalá los abrazos impermeabilizaran el alma del dolor, de la angustia, de la tristeza, entonces con la amistad que las unía tendrían garantizada la fuerza para enfrentar el dolor.
De un momento a otro todo cambió, el lugar, la gente, la música…algo la sofocó… se revolvió inquieta, buscando a su amiga, al chico de la camisa azul….al notar la rapidez del cambio, se dio cuenta de que había estado soñando.
El sueño seguía a medias.
Pero los personajes habían cambiado.
La Sensación también.
Se quedó en la cama un rato más….en la penumbra, abandonando su mente, pero también intentando reconstruir parte del sueño.
¿Quiénes eran?. ¿Por qué ese traslado al campo? El sentimiento de abandono, de desamparo no era nuevo…..Tampoco esa inestimable sensación de que mágicamente alguien te devuelve la paz, la tranquilidad, el sosiego…. toma las riendas del caballo desbocado que sola no puede encauzar.
Ya estaba despierta.
Era entrada la mañana.
Seguía en su casa de siempre.
Con su vida, enfrentándose a lo que le deparara el día, la gente, la familia.
Había que levantarse…


Patricia Figura, mayo de 2014