martes, 15 de julio de 2014

Entre Parèntesis.....

ENTRE PARÈNTESIS
Miró por tercera vez el mensaje en su celular.
El número era desconocido, no tenía idea de quién podía ser el emisario….incluso se convenció de que alguien se había equivocado al registrar el destinatario.
Sin embargo…
Continuó organizando las cosas para poder viajar a primera hora de la mañana con su familia, cuatro bolsos con las suficientes mudas y abrigos para cinco días no eran moco de pavo….e inventar las ganas para hacer el largo trayecto, menos.
Pero había que hacer acopio de voluntad e ir.
Era eso o destinar los últimos días de vacaciones a interminables reclamos conyugales, caras hoscas, silencios interminables y los chicos en medio de todo un clima enrarecido.
Por otro lado no tenía ganas de que salieran trapos sucios al sol.
Todavía no.
No se sentía lo suficientemente fuerte como para cambiar su historia, el camino recorrido era largo…. pero faltaba mucho más aún, recién oscilaba en la “mediana edad” y se sentía más joven que a los veinte, más firme en sus convicciones…. Por eso le costaba tanto no confrontar, no poner e imponer sus límites.
Cerró el bolso de la nena.
El suyo sería el último, todavía le faltaba el de su esposo, cuya impaciencia por partir, le impedía detenerse en esas nimiedades…. Si fuera por él saldrían con lo puesto y cuanto antes.
La señal de mensajes de su celular volvió a sonar.
“Estás ocupada? Qué haces?....tenès crédito, podès contestar”.
¿Cómo sabía que tenía crédito?. Efectivamente, le había cargado un par de días atrás, no lo hacía muy seguido ya que la mayoría de sus contactos tenían w.p.
¿O era otra coincidencia?.
Se asomó por la puerta del pasillo y vio a sus hijos jugando en el pequeño patio, todo estaba tranquilo, se escuchaba uno de sus clásicos preferidos por el equipo de música.
_¿A quién le estás hablando en realidad?. Me parece que te equivocaste de número .optó por responderle y terminar la cuestión ahí.
Buscó la ropa de su marido, seleccionó un par de equipos deportivos, jeans, remeras de mangas cortas y largas, mudas, el equipo de afeitar, after shave y estaba por cerrarlo cuando su celular le da la señal nuevamente.
_No, no me equivoqué,  te lo puedo asegurar. Contame qué haces_ hizo una mueca.
_Por qué te voy a contar si vos sabes con quién estas hablando y yo no tengo ni idea…. Si es una broma ya me aburrió y me haces gastar crédito_ escrito así, sin errores, detestaba recibir mensajes abreviados o con las consonantes cambiadas.
_Para hacer un paréntesis….salir de tu rutina, podemos crear una “cierta amistad” y si te digo quién soy pierde misterio_
_NO me gustan los misterios….podes ser un lunático o una de mis amigas con mucho tiempo como para estar haciendo bromas desde otro celu…o medio psicópata como para tener dos chips._
_ Quedate tranquila linda, que no soy ninguna de esas opciones…es más conversamos bastante animadamente cuando se da la oportunidad_ estaba sentada en el borde de la cama mientras leía…¿quién era?, ¿y si era su marido?....no, demasiado frìo y cerebral como para inventar una salida de esa manera.
Estaba demasiado cómodo en la rutina familiar como para arriesgar la pseudo paz que reinaba entre ellos.
_ No me gusta estar en desventaja_
_Bueno, por qué en lugar de hacerme un listado de todo lo que NO te gusta, no me contàs qué cosas sí….nunca tenemos demasiado tiempo de conversar personalmente, algo o alguien nos interrumpe_
Pero quién era?
Optó por llamar a una de sus amigas que era muy de este tipo de bromas, se iba a dar cuenta enseguida si le tomaba el pelo o no.
Tras un breve intercambio, charla sobre la previa del viaje y poco más, su amiga estaba por llevar a uno de sus hijos al médico y estaba apuradísima, no, no era.
_Sé que te gustan las barritas de cereal, que siempre te quedas sin pan para la cena, que los cambios climáticos te dan alergia y que adoràs los fines de semana para estar en zapatillas todo el día,  y entre paréntesis, es como más linda y juvenil quedas_
“Ah, bueno….¿su marido sabía esas cosas tan triviales y a la vez tan íntimas?.
Lo del pan y las alergias seguro que sí…era casi una “victima” de esas situaciones y cómo la ponían.
O sea que la veía tanto con su ropa laboral como con la de estar felizmente descansando…. ella también se prefería más informal, cuando se sacaba los uniformes laborales, sentía que tenía años menos.
_¿¿¿¿Quién sos??????
“mensaje no enviado”…._no te puedo creer!!!!! Encima me gasté todo el crédito.
Y si llamaba desde el fijo?
Para escucharle la voz…
No iba a hablar, solo escuchar.
Fue hasta el comedor a buscar el teléfono…colgó.
Salió al patio a ver qué hacían los chicos, seguían jugando, en su mundo.
Volvió hasta el teléfono.
Marcó el número que estaba ingresado en su celular, de donde provenían los mensajes.
Contuvo la respiración…. Una llamada, dos, tres, cuatro…
Al mismo tiempo que un “hola” de voz grave, algo ronca, muy masculina le respondía, la llave entró en la cerradura de la puerta de calle haciéndola girar.
Colgó.
Su esposo, con el típico carácter alegre de cuando están por retomar vuelo, entró llevando sendas bolsas del súper en cada mano, la saludó con un beso y comentándole que había comprado todo para ir comiendo en el viaje.
Puso la pava para el mate y sacó una bolsa con facturas, mientras ella escuchaba que su celular enviaba otra señal de mensajes en el dormitorio.
Murmuró algo de terminar de preparar el bolso mientras él llamaba a los chicos para merendar.
“ Te arrepentiste?…mira que no te estoy proponiendo nada raro, eh??...me gusta conversar con vos, y a vos conmigo, me doy cuenta…pero si lo preferís personalmente todo bien”
“Pero quién essssssssss???????” “no, yo no me quedo con la duda”, buscó cambio del cajón de su antigua cómoda de madera y mármol blanco, iría a cargar crédito y lo llamaría del celular, seguro le iba a reconocer la voz y terminar de una vez con toda esa payasada.
_Ya vengo, voy hasta la otra cuadra, no quiero que oscurezca_ le dijo a su esposo cuando ya casi estaba afuera.
Caminó las dos cuadras que la separaban del kiosco donde hacían carga virtual, a menudo aprovechaba a cargar ahí su crédito cuando compraba alguna que otra cosa y no tenía ganas de hacerlo por la compu.
El muchacho que estaba normalmente en el turno vespertino, la saludó muy jovialmente, como siempre, le comentó que el sistema estuvo caído hasta hacía muy poco tiempo, tipeò su número, le cobró y le sonrió, ella agregó una barrita de cereal para ir comiendo y salió rápido, no dejaba de tener en mente el sonido de ese “hola”, quería que se acredite su carga para llamar antes de llegar a su casa.
La señal de mensaje volvió a sonar cuando estaba a pocos metros del lugar y esperando que el tráfico se detuviera para cruzar.
Pensó que era la acreditación y abrió el buzón de entrada.
_Y? ya descubriste quién soy??? ¿ Viste que no muerdo?._
Esbozando una sonrisa mitad alivio, mitad sorpresa miró el celular y giró la vista hacia la fachada del negocio del que acababa de salir, lo vio atendiendo, él levantó la vista hacia ella y le guiñó un ojo sin dejar de trabajar.
El celu volvió a sonar: “tiene $30 vàlidos hasta….”


Patricia Figura, julio de 2014

jueves, 12 de junio de 2014

Y EL NUDO SIGUIÒ APRETANDO.

Y EL NUDO SIGUIÒ APRETANDO…
¿Quién puede decir que no existe el amor a primera vista?
¿Alguien se atrevería a afirmar que la magia es solo un truco bien realizado?
¿Se puede creer realmente que una persona maravillosa de la cuál desconocíamos su existencia, de un momento a otro se transforme en parte de nuestros sentimientos más fuertes?
Si…. Absolutamente SI.
Ellos invadieron mi vida de la mejor manera.
Más allá de formar un grupo excepcional, son únicos, irrepetibles, son inmensos y también son muy pequeños… son míos.
Pensé y sentí que el amor a mis hijas, a mi marido, a mi familia en toda su extensión, a mis incondicionales amigas, me tenía colmada, que no quedaban resquicios para intensidades….solo yo sé cuánto me equivocaba.
Mis nenes de sala de cinco son increíbles.
Son poderosos guerreros un momento y dulces mascotas al otro, mamás, súper chicas, bebés, temidos y adorados “hermanos mayores”, profes y seños, jugadores de futbol, basquetbolistas y un coro de ángeles también….no hay mejores actores que ellos convencidos de su transformación.
Son realmente todo eso e infinitamente más.
Son capaces de conmoverse con la caída de las hojas en el otoño, pararse erguidos para saludar a la bandera, conversar durante un trayecto compartido repasando todo lo que han aprendido, pararse  en medio de un trabajo tan solo para abrazarme y decirme “seño, te amo” y demostrar con ojos limpios que no hay estrategia, sino corazón.
El ritual de la merienda, los cumples festejados y mi preferido, el ratito del descanso donde cada uno se pierde en sus sueños, al son de una música tranquila, sabiendo que voy a pasar a hacerle una caricia en el cabello o dejarles un beso suave en la mejilla.
A menudo en casa me han preguntado qué me pasa, cuando las lágrimas sorprenden mis ojos mientras la mente vuela al mismo tiempo que las tareas domésticas ocupan mis manos….la respuesta es siempre la misma…la conocen de memoria…”pienso en el acto final….cuando los abrace por última vez”.
Y el nudo en este punto me está estrangulando la garganta literalmente.
Me consuela saber que es un cambio para bien, para progresar, es porque crecieron, maduraron, se hicieron más fuertes, más grandes, más sabios en muchas cosas y no me refiero solo a lo cognitivo.
Y yo fui parte de eso.
Dedico con todo mi amor este ¿cuento? ¿relato? ¿palabras? A ellos, mis  increíbles nenes de la sala verde, que me volvieron a la vida docente después de tantos años, sus nombres van a quedar grabados para siempre en mi corazón: Juani, Benja, Cande, “las Martinas”, Juli, Helena, Valentina, Ambar, Anita, Thiago, Joaquìn, Lucas, Bianca, Maite, Santino, Lorenzo, Nico y Homero.
Desde el corazón de la Seño Patri.


Patricia Figura, junio de 2014

UN Nudo Muy Especial....

UN NUDO MUY ESPECIAL….
Los nudos pueden significar muchas cosas.
Un recordatorio, un final, algo que no debe seguir desatado, una emoción.
Esto último resultó ser lo que sentí al comienzo de este cuento no tan cuento.
Todo comenzó con una llamada al celular, un número desconocido…. Y una voz más extraña para mí, aún.
Una entrevista laboral….¡ y como docente!!!!!, algo que hacía años no me ocurría, si bien estuve alejada del cálido ambiente escolar como maestra jardinera, fui asidua participante como mamá, un año atrás decidí volver al ruedo, pero claro, ya no era tan fácil….y menos con la edad.
Con un nudo “en el estómago”, fui puntualmente a la cita, me di cuenta de que a los veinte era más osada, tenía menos miedos…. Pero estaba ahí, esperando a mi directora la “mandamàs” y a la psicopedagoga, la “mandatambièn” para pasar al despacho.
Grande fue mi sorpresa cuando me atendieron en ropa de fajina y muy manos  a la obra para terminar el nuevo colegio en tiempo record para el comienzo de clases.
No era un simple reemplazo, era uno de larga duración, sala de cinco años, todo un desafío….ni pensar en rechazarlo, pero el nudo me apretaba cada vez más.
Ni qué hablar  de cuando fui a conocer mi futura sala, repleta de cajas forradas que escondían vaya a saber uno qué!!!…cantidades de papeles afiches, cartulinas, cartones, fibras, fibrones, témperas con todos los colores del universo…¿qué voy a hacer con todo esto??????...nunca voy a terminar de usarlo.
Las palabras “inventario”, “planificación”, “ejes temáticos” se me aparecían en sueños.
El nudo seguía presente. “Vas a poder”, “te vamos a ayudar”, “vos pregunta, va a estar todo bien”…. Eran las frases que recibía de todos.
Hasta que los vi a ellos.
Los chicos….y me enamoré.
Esos ojos confiados, plenos de amor, los bracitos tiernos dispuestos al abrazo, a la caricia, al juego…. La impaciencia porque la actividad comience, las ganas de participar y de incluirme en pequeñas anécdotas familiares hicieron el resto.
Desaparecieron los años fuera del aula, los motores se pusieron en marcha, la alegría y la diversión fueron de la mano con los valores, el aprendizaje y los contenidos propios de la sala.
Ese nudo cambió de lugar, ahora está en mi garganta.
No puedo evitar emocionarme cada vez que pienso en ellos, cada uno es único, no solo por su individualidad, sino por lo que generan y transmiten, sus gestos, sus modos, las sonrisas que me dibujan el alma.
Esa sala verde que me devolvió la adrenalina de poder transmitir y recibir cada mágico segundo que dura la jornada, cuando tanto los nenes como yo, dejamos nuestra familia en el umbral del colegio para transitar un camino maravilloso,  juntos, que no olvidaremos jamás.


Patricia Figura, mayo de 2014

sábado, 3 de mayo de 2014

Existe esa sensaciòn?

Existe esa sensaciòn??

Sensación rara, de angustia, de despedida, de final, de desapego….de que todo iba a cambiar… pero no todavía.
Estaba su amiga de siempre, de toda la vida, la que la ayudó en cada una de sus mudanzas.
Guardaba cosas sin empaquetar, sin etiquetar por cajas, pero también había otras personas, jóvenes, alegres, desconocidas, que apilaban la vajilla, despejaban alacenas, conversaban y la apuraban… “vamos, dale que ya es hora”.
¿Hora de qué? ¿A dónde iban?.... salió por una puerta, al campo, una casa luminosa con pintura fresca, una mesa bajo los árboles frondosos, no muy lejos vio un muchacho más o menos de la edad de ella y de su marido, montando a caballo, el cabello lacio, color miel se agitaba, algo encorvado, sonriente….
Transmitía paz, alegría, alejaba la sensación de soledad, de no entender.
Había como una cierta algarabía alrededor por los recién llegados, entusiasmo, buenos deseos… “.¿pero yo me voy a quedar acá?”,  se preguntaba ella en silencio…” ¿Cómo voy a hacer para vivir alejada de todos?” la miró a su amiga del alma que estaba tan cerca y que en momentos se iría, y el nudo en la garganta fue insoportable.
Era otoño… las hojas doradas invadían el suelo crujiente, había perfume en el aire, a tierra húmeda, a enredaderas.
“Mira cómo te estamos ordenando todo…. No te podes quejar….después vos terminas de acomodar tranquila, pero esta noche ya podes dormir acá” le dijo ella con esa sonrisa gigante.
La sensación de angustia casi la paralizó.
Sintió que sus ojos, rasgados y dulces por lo general, se agrandaban de miedo, de incertidumbre, el chico del caballo merodeaba por ahí, acercándose al grupo, ella logró articular “Entonces el día se me va a hacer interminable, si ya se van…voy a necesitar fuerzas para pasarlo”… se sentía como una criatura de cinco años cuando llega la hora de que los abuelos se vuelven a su hogar y queda bajo el mandoneo de sus padres.
El muchacho sin decir nada, dio media vuelta y se acercó al esposo de ella, algo le dijo e inmediatamente bajó algunas cervezas heladas de su camioneta.
Miró sin entender, de dónde había salido la bebida, vio las mangas de la camisa de jeans medio arremangadas sobre la piel dorada, bronceada,  resabios del verano campestre, moverse entre la leña y llevarla al asador….no le habló a ella, pero inmediatamente había descubierto su angustia, su tristeza, casi su pánico al agujero que se abría en su interior, y mágicamente de la nada había creado un momento de transición, había frenado el cambio brusco,  transformó el ahogo en un programa compartido, un asado, una reunión, un momento feliz….. y se sintió protegida, cobijada, la sensación de abandono fue vencida una vez más.
“Entonces no me voy a sentir tan sola acá”….de alguna manera estaba acostumbrada a que su marido, bueno, trabajador, estaba siempre metido en sus propios asuntos, sabía que apenas si podía con su propia existencia, que hubiera querido solucionarle todos sus problemas, apenas pudiendo con los propios…. pero ya se había resignado a que él estaba en su propio mundo tratando de sostener lo insostenible, juntando incansablemente sus propios pedazos, sus demonios internos, buscando la paz, amando a su familia dentro de su manera de amar.
Le hubiera gustado sentirse abrazada por, ese desconocido que parecía conocerla tan bien, o al menos que la intuía de esa manera, como para haber podido frenar en segundos algo que no iba a poder manejar ella misma.
La sonrisa de su amiga estaba cerca, como siempre, manos a la obra, preparando las ensaladas, conversando, creando un lugar cálido y único donde fuese.
“Y si se casara con él?” fue la idea…”podría tenerlos a los dos cerca mío, siempre”, lo cual era un disparate, su amiga ya estaba casada., por  momentos “soportablemente casada”…ojalá los abrazos impermeabilizaran el alma del dolor, de la angustia, de la tristeza, entonces con la amistad que las unía tendrían garantizada la fuerza para enfrentar el dolor.
De un momento a otro todo cambió, el lugar, la gente, la música…algo la sofocó… se revolvió inquieta, buscando a su amiga, al chico de la camisa azul….al notar la rapidez del cambio, se dio cuenta de que había estado soñando.
El sueño seguía a medias.
Pero los personajes habían cambiado.
La Sensación también.
Se quedó en la cama un rato más….en la penumbra, abandonando su mente, pero también intentando reconstruir parte del sueño.
¿Quiénes eran?. ¿Por qué ese traslado al campo? El sentimiento de abandono, de desamparo no era nuevo…..Tampoco esa inestimable sensación de que mágicamente alguien te devuelve la paz, la tranquilidad, el sosiego…. toma las riendas del caballo desbocado que sola no puede encauzar.
Ya estaba despierta.
Era entrada la mañana.
Seguía en su casa de siempre.
Con su vida, enfrentándose a lo que le deparara el día, la gente, la familia.
Había que levantarse…


Patricia Figura, mayo de 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

DE UN LADO A OTRO...

De un lado a otro.

Parecía siempre un poco cansado.
Su rostro, serio, enjuto, cambiaba radicalmente cuando sonreía.
Delgado a pesar de los años transcurridos desde la lejana adolescencia, comentaba con orgullo que todavía le entraba el traje de su graduación.
Esperaba con ansias las vacaciones veraniegas, aunque invariablemente volvía más cansado que antes de subir las valijas al coche.
No es que hubiera “horarios para divertirse”.
 Pero los días nunca alcanzaban, su familia nunca optaba por ir a la playa más cercana a la casa que hubieran alquilado, llevando solo la heladerita y algunos juegos de arena, sino que para no aburrirse había que organizar una pequeña mudanza cada día, cargando y descargando el coche antes de salir a “buscar el destino del momento”, bajar todo en el lugar elegido, cuya geografía era idéntica a las anteriores, preparar el almuerzo con algo de arena, la merienda, entretener a los chicos, explicarle cincuenta veces a su esposa que no le pasaba nada, solo quería descansar un rato a la siesta ya que durante el año era imposible, “no vamos a venir hasta acá para dormir”…. así que con la comida en la garganta, se preparaba el tejo,  el freezbe, la pelota, los baldecitos con sus moldes para el más chico y el gran campamento gitano cobraba vida.
Al atardecer llegaban los mates, las facturas,  la chocolatada, alguna “oportunidad” de esas que los vendedores ambulantes anuncian como ganga y que solo se pueden usar una vez al año y de turista.
Como corolario final, y luego de cargar nuevamente en el auto, sombrilla, juegos, toallones mojados, toneladas de arena, y todos los restos en la heladera, la familia salía a caminar un poco “para hacer ejercicio…. Un poco de vida sana” como decía su mujer.
Al llegar al hogar provisorio, y luego de descargar todo una vez más para intentar limpiar un poco todo lo trasladado, había que organizar la cena, a dónde irían, si a un burguer o una pizzería, cumplir turnos para bañarse todos, secarse, cambiarse, protestar porque las toallas no daban a basto, seguían medio húmedas las del día anterior, lo arrugado seguiría así, “no vine hasta acá para seguir planchando”.
Tres horas después, estaban todos sentados esperando a que les trajeran la cena, él aún en la cabeza con algunos problemas que había dejado en su ciudad, le costaba desenchufarse los primeros días, es como que su cuerpo podía estar en el mar o la montaña, pero su mente seguía en el trabajo, en los medicamentos de “la vieja”, en las cuentas que cada vez parecían más abultadas.
¿Y ahora qué hacemos? Ante la pregunta coral, se encogía de hombros, cerca de la medianoche y después de estar de un lado a otro todo el día, lo único que quería era poder dormir cinco horas seguidas, como premio, como descanso, como novedad.
Entonces surgían las propuestas, cine, la  última función del teatro, el ciber, caminar por la peatonal, la heladería, los profiteroles con capuccino, los artesanos, artistas callejeros, uno de los shoppings….cada día se elegía algo diferente, hasta que a las tres de la mañana y con los chicos dormidos en la parte de atrás del auto, llegaban una vez más al hogar temporal a DESCANSAR.
La vuelta a casa luego de interminables rutas, implicaba, desmantelar el coche y horas de aspiradora, mientras su esposa cargaba toneladas de ropa en el lavarropas, los chicos desaparecían en el facebook para ponerse al día con los amigos, pasar a ver a los padres, los hermanos, saber cómo había andado todo, buscar la mascota, regar un poco las plantas.
_Vos sí que venís renovado!!!!! Que color!! Y sí, diez días en el mar…._ era más o menos el comentario general al llegar al trabajo.
Todavía tenía el sonido del mar en sus oídos, el olor a arena, sal, algas… el viento… demasiado real, le parecía encontrarse en las ondulantes avenidas que lo llevaban a esa espuma blanca donde le encantaba barrenar.
_Cómo te fue???....me imagino que te habrás puesto al día, ¿no? O tu señora es de las que tiene dolor de cabeza seguido?_ le preguntó uno de sus compañeros sin hijos.
Le respondió con una media sonrisa y siguió controlando su trabajo.
Evidentemente no sabía lo que era irse de vacaciones familiares…recordó cuando se iban los dos, hacía tantos años atrás, las caminatas a cualquier hora, los helados en la cama, solos, las horas haciendo el amor, a menudo mientras ella dormía hasta tarde él bajaba y nadaba en playas desiertas, después volvía con medialunas y el café listo para despertarla…salían casi con lo puesto e iban viendo como los sorprendía el día.
Amaba a sus hijos, eran casi una obsesión para él, una mochila que no podía dejar al costado….luchaba por su bienestar y futuro, necesitaba saber que cubría todas sus necesidades, su esposa era de diez, compañera, trabajadora, exigente con todos, el No puedo no existía….si algo quería, eso se lograba.
Tenía todo…después de quince años de matrimonio el saldo era positivo…por qué ese agobio entonces?
Algo se había perdido en el camino, las miradas ya no estaban fijas en la pareja, durante las vacaciones sólo habían hecho el amor un par de veces, medio dormidos y a las apuradas para poder dormir un poco antes de que comiencen las actividades del nuevo día.
Le hubiera gustado compartir un momento con ella de manera distinta, una siesta prolongada, un detalle especial, tener tiempo para el abrazo y algo de juego, no tan mecánico y contra reloj.
Suspiró, no se puede todo, eso es un engaño, por otro lado esa necesidad, sí o sí tiene que ser de a dos para poder vencer el cansancio, los chicos y la rutina, y aparentemente su esposa estaba más que satisfecha con su vida, su marido, sus hijos y las ansiadas vacaciones veraniegas para “descansar en familia”.


Patricia Figura, febrero de 2014

sábado, 22 de febrero de 2014

Amistades...¿Peligrosas?.

Amistades…¿Peligrosas?
No podía contener la sonrisa que se dibujaba en su rostro.
Era más fuerte que ella.
Involuntaria.
Recorría el departamento ordenando como cada mañana de sábado, cambiando las sábanas de la cama grande, poniendo la carga de ropa diaria, mientras iba de un lado a otro con el mate en la mano.
Su marido había salido a trabajar como siempre, hasta entrada la siesta, su único hijo amanecía de los abuelos paternos, como era habitual en las mañanas de feriado, eso no solo le daba un respiro, sino que valoraba la experiencia que significaba tener abuelos presentes, dedicados a mimar y malcriar una vez a la semana.
Si bien la noche anterior se había quedado levantada hasta tarde acomodando los restos de la cena compartida, todavía quedaban vestigios…. Sobre todo en su mente, en su corazón.
Se habían reunido a cenar con una pareja bastante despareja.
O tal vez no lo fueran tanto.
Lo que sí era seguro es que de convencionales no tenían nada, aunque ambos venían de familias muy tradicionales.
Divorciados los dos, hacía casi medio año que salían juntos.
Ella tenía cuatro hijos de su primer matrimonio.
Él también.
En realidad no hacia mucho que los conocía, él tenía temas laborales con su marido desde poco más de un año atrás y desde la primera vez que llegó a su casa invitado por su esposo, algo hizo “click” en ella.
No llegaba a discernir qué era lo que le provocaba.
Tampoco estaba segura de dónde provenía su alegría cada vez que por algún motivo se veían.
Ella era macanuda, pero era incomprensible como teniendo cuatro hijos tenía tiempo para estar siempre con un brushing impecable, las uñas de manicure, físico de gym, bronceada de enero a enero y quejarse permanentemente de NO TENER UNA SOLA MONEDA…. “Yo alguna vez tuve todo lo que vos tenès ahora, la seguridad, el marido que sostiene la casa, niñera, la chica que limpiaba….pero el divorcio te da vuelta todo”.
¿Cómo hacia para seguirle el tren a él que salía de jueves a domingo?.
Tanto su marido como estos amigos eran varios años mayores que ella.
Cada vez que se reunían sentía que había cosas que se abrían en su mente, algunas para bien, otras no tanto, agradecía su burbuja cuando los escuchaba hablar de las carnicerías en tribunales, o veía la mirada triste de ella cuando él livianamente se mostraba interesado en alguien más….en la dueña de casa por ejemplo.
_Vos crees en la amistad entre el hombre y la mujer?_ le había preguntado él mirándola muy fijo, la noche anterior,  estaban sentados frente a frente en los laterales de la mesa y los otros, su marido y la novia de él en las puntas.
Ella que siempre bajo su aspecto muy naif, inocente, tenía una mente que era puro debate, se preparó para iniciar una buena contienda verbal, donde el machismo de su marido y las frases ambiguas del visitante podrían acelerar un poco su pulso largamente anestesiado.
Se había casado cinco años atrás, con su novio de la época de secundaria, amigo de la hermana de un amigo.
No había duda de que se querían y mucho, pero algo faltaba, algo que era difícil de discernir en su permanente nebulosa afectiva, se había hecho a la manera de él, no tenía otras experiencias para saber cómo sería ella en otra relación, los otros referentes eran ajenos.
Vivía en un círculo cerrado, casi pacato, donde no se hablaba de sexo con las amigas, menos con la familia, todo eso se “minimizaba” o se aligeraba por medio de chistes.
Ella sentía que se “estaba perdiendo algo”, su pulso no se aceleraba cuando hacía el amor con su marido, nunca había sentido impaciencia por estar sexualmente con él, tampoco tenía idea de si con otro sería igual o completamente diferente.
Apuntó al amor y eso tuvo, junto con seguridad protección y cuidado.
A su esposo parecía no importarle demasiado, las mujeres son así, repetía siempre que ella intentaba sacar el tema después de ver una película melosa donde los protagonistas echaban chispas, la vida real no es como en la tele.
Pensaba que estaba “estafada” pero en la diaria, en lo cotidiano, la vida continuaba, la casa marchaba, los fines de semana con la familia de ambos se compartía la parrilla, en las vacaciones conocían playas diferentes, sus amigas estaban cada una en su matrimonio, criando hijos, trabajando, progresando, aparentemente, tenían todos la vida que “correspondía”.
¿Y entonces por qué sentía que no veía bien? ¿Qué tenía ganas de llorar a pesar de NO TENER NINGÙN PROBLEMA?
Cuando su esposo invitó por primera vez a este conflictuado, divertido, inteligente y atractivo amigo….ella sintió que la estaban VIENDO, realmente, como a una adulta y no como a la novia adolescente que hay que mantener en la vitrina.
Él  respetaba muchísimo su opinión, se enredaban en debates con temas que nunca se tocaban en las reuniones usuales entre matrimonios a los que estaba acostumbrada, los invitó a ir a bailar a uno de esos pub donde la trampa, el pecado, la seducción estaban a la orden del día, de la noche en realidad.
Habían ido los cuatro, pero su nuevo ¿amigo? se dedicó casi exclusivamente a ella, incluso en una parodia de los ochenta bailaron un par de lentos que a ella le provocó un nudo en el estómago.
Se dio cuenta que incitaba a reunirse, siempre podía contar con que gran parte de la niebla que envolvía su mente y a la que su esposo restaba permanente importancia, se iba apartando, era como ir sacando telarañas de su interior.
La última cena, fue la de la noche anterior. Y esa pregunta tan simple y a la vez tan amplia estaba dirigida a todos, pero especialmente a ella.
¿Crees en la amistad entre el hombre y la mujer?.
Si, contestó ella sin dudarlo “claro que si, me parecería salvaje lo contrario”
_Salvaje? Que curioso que lo definas así_ le contestó sin sacarle los ojos de encima.
_No existe!!!! Es una estupidez eso…. Siempre termina pasando algo, el tipo siempre va a querer acostarse con la mina tarde o temprano_ el pensamiento tan aggiornado provenía de su propio esposo.
_Vos te querès acostar con nuestras amigas?_ le preguntó tranquilamente, con una sonrisa mitad burla y mitad cansada.
_Eso es distinto!!!! Somos TODOS amigos, nos reunimos TODOS juntos, conversamos entre TODOS….es grupal, no nos encontramos solos_ el amigo en común le dedicó una sonrisa que era una mueca, a menudo le gustaba jugar con la mente cerrada del esposo, porque era cuando ella más aguda se volvía, cuando le brotaba su esencia.
_Es decir que si alguna vez vas a conversar de algo y alguno de los esposos no está, el solo hecho de compartir un momento de a dos los puede llevar a sentir deseo el uno por el otro?_ su gesto era de calmo asombro mientras se levantaba a buscar el helado y lo servía en las compoteras de porcelana antigua.
_Y…no sé, eso es muy específico, pero la ocasión hace al ladrón…._lo miró al otro buscando apoyo, asentimiento, la novia se mordía los labios mientras con las manos jugueteaba con la cucharita, no se le escapaba el brillo en los ojos de su pareja cuando se reunían con esta mujer, que parecía envuelta aún en algodones, se daba cuenta de que algo le despertaba, ese resabio machista de provocar y lograr lo que nadie consiguió antes.
_Por favor!!!!! No podes ser tan cavernícola…. Ese refrán es mediocre!!!!!...va más allá de la pregunta que hizo él….._ no podía evitar reírsele en la cara, no dejaba de asombrarla su estrechez mental_ ¿quiere decir que si estamos mirando una película con un “amigo” en la cocina, está todo bien, se conversa y punto…. Ahora si estás sentado en una cama, por el motivo que sea, vas a tener sexo sí o sí con esa persona????
Más allá del mutismo de la novia que seguía jugueteando con la cucharita y el helado, de los aspavientos que hacía su esposo absolutamente escandalizado, lo que quedó grabado en su mente y en su retina era la respuesta de él, la que todavía le dibujaba una sonrisa cálida, inmensa y cosquillas en su vientre.
_Mira que yo tengo criterio amplio, y no creo que seamos como animales sin elección, de manejarnos por instinto y nada más….¿pero sabes el despelote que se arma si yo estoy con vos en una cama?_ cada uno lo tomó como pudo para restarle importancia, él enseguida hizo otro comentario más liviano, lo palmeó al marido para que lo acompañe a buscar más bebida, cuando se levantaba le guiño un ojo a ella y le dejó un “enseguida venimos”.
A partir de ese momento ya no pudo negarse que algo sentía, algo que se iba a complicar….más allá de cualquier resultado, la niebla se estaba apartando, el rayo de sol era más fuerte, cuando pasara el encandilamiento momentáneo, podría ver mejor y así llegar a entender y sobre todo a entenderse.


Patricia Figura, febrero de 2014

domingo, 16 de febrero de 2014

INACEPTABLE....

INACEPTABLE.
Entró envuelta en un toallòn grueso, gigante, traído de “souvenir” de un par de días de spa en la provincia vecina
“No solo no me sube agua al tanque sino que me salta la térmica” se dijo riéndose sola mientras volvía al baño a terminar su ducha con el calefoncito que  apenas alcanzaba para enjabonarse y enjuagarse a toda velocidad.
Los días fríos en que debía dejar la resistencia calentar un poco más de lo habitual, solía terminar su ducha en el patio donde se encontraba la llave general.
Con suerte lograba terminar el baño sin congelarse.
Delante del calefactor, se permitió un momento envuelta, acurrucada en la gran cama matrimonial, oficialmente toda para ella, usualmente compartida por cuanto veinteañero estuviera dispuesto a hacerla sentir una Diosa sin edad.
Estaba cómoda, calentita, se soltó el cabello cuidadosamente envuelto en la gorra de baño para que no se salpicara el impecable brushing realizado con toda pericia antes de irse a bañar.
Se puso un holgado pijama de “estar adentro” y se dispuso a empollar unas horas antes de que llegara el momento de prepararse para ir a desmenuzar la noche….y a elegir al acompañante de turno.
Buscó en la tele algo para ver…. Nada, los sábados por la noche nunca había nada.
Tomó el celu y después de contestar algunos msj de último momento, donde se ponía de acuerdo con el grupo de chicas para la salida, entró al face.
Vio que una de sus primas había compartido una foto de ellas sacada una víspera de navidad hacía muchos años atrás.
Una sonrisa se dibujó en su cara simpática, recordaba aquella fiesta, cuando muchos de sus afectos mayores estaban todavía vivos, los hijos eran chiquitos, usaban pañales, el que fuera su marido se veía en el fondo conversando con su suegro, el mantel típicamente navideño estaba cubierto de cáscaras de nueces y copas de sidras a medio llenar.
Centró la atención en su propia imagen, aún después de tantos cambios y tanto dinero invertido en su aspecto….se sentía tal cual estaba retratada….su lucha constante por combatir su tosca apariencia original aún no había logrado desdibujar la imagen de su mente…. Al cerrar los ojos e intentar verse, era la joven de la foto la que se presentaba en su mente.
Hizo una mueca.
Y un click sobre la foto, pero ya no en su celular, sino en la note, quería verse bien, pantalla completa.
Por suerte no la había etiquetado….nadie reconocería a esa veinteañera de pantalones anchos y remera suelta, de cabellos cortos y oscuros y uñas comidas casi hasta la cutícula.
Jamás la asociarían con ella….al menos nadie que valiera la pena….nadie que formara parte de su “grupo”, mucho menos esos amores de turno que milagrosamente duraban más de una decena de noches.
Le envió un mensaje privado a su prima, “me etiquetàs y te bloqueo”….pero claro, ya la conocía, no se le ocurriría hacerlo.
Conocía su sacrificio por mantenerse en cincuenta y dos kilos midiendo escaso metro sesenta, su rutina de abdominales, caminata, aparatos, baile y yoga…. Le llevaba todo el tiempo, todo el dinero, toda su atención… era una carrera contra el tiempo que estaba ampliamente recompensada cuando podía elegir con un solo dedo al semental que le hacía hervir la sangre.
Su larguísimo cabello, lacio, brillante, cobrizo era una obra de arte que no tocaba ningún champú de góndola, solo lo lavaba en el centro de belleza al que acudía desde hacía años.
El make up era todo un tema aparte y lograba resaltar los ojos que oscilaban entre los verdes y los grises de acuerdo a su estado anímico…pero lo mejor era la boca….cuidadosamente dibujada, carnosa, plena.
La mente se le fue para su infancia, cuando su madre le arreglaba vestidos heredados de parientes y amigos, cuando el Papá Noel nunca llegó a traer ni los patines, la bici o la muñeca que caminaba…cuando abría la puerta del dormitorio de sus padres y solo encontraba a su madre llorando, su padre volvía tarde, muy tarde….hasta que no volvió más.
Se casó como todas las de la época, tuvo hijos, dos, limpió, ordenó, cocinó y lloró también, mucho, muchísimo, hasta que no aguantó más…sacó el  poco dinero que quedaba en la casa, juntó lo justo y necesario de su ropa impersonal y deslucida, hizo dormir a los chicos temprano, su marido tenía el turno noche, volvería al despuntar la mañana, pero ella estaría lejos, lo suficiente como para que no supiera donde buscarla.
No tuvo ayuda, no compartió con nadie su plan, fue casi un arrebato, odiaba ser esposa y madre, no era para ella, le despertaba enojo, ira, odio…puso distancia, mucha…extrañó a sus hijos durante los primeros meses, pero el solo hecho de pensar en volver la entumecía, trabajó de moza, de cajera, alquiló piezas deprimentes en pensiones oscuras con baños compartidos, pero era joven y fuerte y por fin estaba sola.
El golpe de suerte llegó cuando tres años después consigue entrar a trabajar en un pub, estaba en su elemento, el dueño le permitía utilizar las dos últimas habitaciones, separadas del local por un patio grande y descuidado, las adecentó, le fue agregando detalles propios, una cocina diminuta y un baño de muñecas, pero no le importaba, no pagaba alquiler y comía todo lo que quedaba de la cocina del negocio.
Trece años después seguía en esa diminuta cueva, su escondite, su lugar seguro, todo lo que ganaba lo gastaba en su propia apariencia, la original era inaceptable….aunque una y otra vez se despertara sudada y creyéndose aún esa madre y esposa casi adolescente atrapada en una vida que detestaba.
Las redes sociales la acercaron solo a quienes tuvo interés de reencontrar.
Esta prima era una de esas escasas personas a las que intentó ubicar, por ella supo que después del revuelo y escándalo inicial, las cosas comenzaron a encaminarse, su marido ( jamàs se divorciò) se juntó con otra mujer, que crió los hijos de ella y tuvo un par más, eran buenos chicos, estudiosos, trabajadores, la llamaban mamá, tenían un hogar sólido, ya no vivían en la casita que ella conociera, habían progresado, estaban cómodos…tal vez hasta les había hecho un favor.
Buscó a sus compañeros de colegio.
Quería que la vieran tal como era ahora…una escultura….fría, incapaz de renunciar a su libertad, a su pseudo comodidad, a su sexualidad casi irrefrenable donde cada cuerpo joven era un nuevo desafío.
Nunca la dejaban, siempre era ella la que ponía el punto final.
Jamás aceptó acostarse por dinero, ni claudicar su libre albedrío por nadie, cuando no tenía una moneda, buscaba horas extras dando clases de maquillaje o hacía manicurìa…solo las navidades la ponían mal, hasta que después de la segunda botella de champange todo le daba lo mismo…se dormía con los primeros rayos solares, por lo general con los ojos hinchados y abrazada a su almohada.
No puso “me gusta” en la foto, no quería que la asocien a esa imagen, ella ya no era ella…se había inventado y había dedicado arduos años a verse distinta, cada vez costaba más, la balanza era su peor enemiga, el alcohol también hacía lo suyo.
Cerró la compu, le comenzaba a doler la cabeza, a la única persona del ayer que le hubiese gustado volver a ver y a abrazar muy fuerte era a su papá…pero …lo que se hereda… tampoco había rastros de él, no sabía si estaba vivo o muerto.
Se puso de costado, se hizo un ovillo chiquito… intentaría dormir un par de horas antes de salir….no pensaba ponerse a llorar…. Se le hincharían los párpados, le delatarían los años, no podría ponerse los lentes de contacto….se estiró hasta la mesita de luz, buscó una de esas pastillitas mágicas que la ayudaban a relajarse y descansar cuando su cabeza hacía de las suyas…cerró los ojos, intentó pensar en el verano, el sol, las playas, salidas con sus amigas hasta altas horas….en fin, en la vida que tanto había perseguido y que ahora podía  ¿disfrutar?.


Patricia Figura, febrero de 2014