lunes, 3 de noviembre de 2014

UNA TREGUA....

UNA TREGUA.

Se quedó pensando en las palabras de su marido.
Miraba sin ver recostada en el sillón de su ambiente preferido.
La casa vacía por fin.
Y a la vez totalmente invadida.
Por ecos de tantos años de habitarla, remodelarla, decorarla, tirar abajo, volver a construir, decidir, compartir, soñar, discutir, llorar….últimamente había demasiado de esto.
Los silencios podían cortarse con la misma facilidad con que en un tiempo no muy lejanos cortaban las esponjosas tortas que acompañaban los mates compartidos.
Vivía con ellos pero totalmente apartada.
Pendiente de los mensajes del chat.
Pendiente de esa mezcla de alegría , evasión y angustia que le generaban.
No estaba allì.
No estaba con ellos.
El techo cobijaba a la familia, pero los sitios estaban delimitados invisiblemente, como esos láseres que se activan en los museos internacionales cuando cierran.
¿Cuándo comenzó todo? ¿Cuándo se sintió ajena en su propio hogar?
Tampoco era tan así.
Se sentía parte de su casa largo tiempo soñada.
Le gustaba el funcionamiento familiar que habían logrado.
La economía casi estable tanto tiempo perseguida.
No lo reconocía a èl.
No se reconocía a ella misma cuando estaba con èl.
Estaba agotada
Física y emocionalmente.
Era el perro que persigue su cola sin que nadie la frene.
Tampoco se dejaba frenar….no sabía en qué punto quería hacerlo ni qué camino seguir.
Su esposo no se la hacía fácil.
No emitía queja ni reclamos.
No entablaba ninguna discusión que pudiera llevarlo a tomar la determinación de que alguno de los dos tenga que abandonar el hogar familiar…..o los dos.
Llevaba meses de diatribas.
Se hablaba y contestaba hasta en sueños.
Nadie podía tomar la decisión por ella, ya que era la que no se encontraba en el que fuera su lugar…él nunca se lo planteó.
Después de tanto tiempo de fría cortesía y una gran distancia, él de alguna manera estaba bajando la guardia.
Tampoco tenía demasiado sentido seguir juntos si nada compartían.
La cama ya no era un festín de helados y películas.
No había impaciencia para que los chicos se durmieran temprano.
Al contrario.
Suspiró por millonésima vez.
Quería magia…. Que todo haya pasado, terminado….que fuera dentro de cinco años con las consecuencias que fueren….pero que todo esté pisado.
Era una mochila tremenda para un cuerpo tan pequeño.
No podía sentirse una villana porque sus tiempos, necesidades, prioridades y sentimientos hubieran cambiado tanto.
O tal vez no cambiaron, simplemente ahora lograba “verse”.
La noche anterior, su esposo de alguna manera le ofreció una solución….temporaria si se quiere, pero por lo menos era sentir que hacía algo con toda esta tormenta que no la dejaba pensar ni ver mucho más allá.
Tomarse un mes los dos.
Tan solo un mes después de tantos años, para decidir cuál era el punto final de esta historia…o el punto y coma, pero terminar de una vez con la tristeza de los puntos suspensivos.
Vivir cada uno de esos días sabiendo que todo podía terminarse en tan breve tiempo…que lo que no se hiciera por la pareja en ese mes, ya no se haría, intentar no herirse ni pasar facturas, saber que si había lugar para hacer el amor, podían ser las últimas veces, si había un viaje familiar…. Tal vez no hubiese otros…. Las reuniones con amigos, los comentarios de una novela o noticiero, el trayecto al trabajo….vivirlo con sensación de intensidad y final….y ser sinceros a la hora del balance, poner todas las cartas sobre la mesa porque cada uno podía sentir totalmente distinto al otro al cabo de ese tiempo compartido.
Respetarse.
No sabía si tenía fuerzas para “ultimatuns”….pero la idea no estaba del todo descartada.
Un mes sin tapujos ni disimulos.
Un mes sin poner “cara linda” cuando no lo sentía.
Un mes sin la obligación de “suavizar” nada.
Y a la vez disfrutando como algo que puede no volver.
Nunca fue de las ruletas rusas ni de los juegos de azar….era muy metódica para algunas cosas….tal vez valía la pena considerarlo.
Le pidió un par de días para darle la respuesta si aceptaba ¿el juego? O no.
Tomó el celular para ver la ventanita del Messenger que tanto la despejaba.
Había mensajes de sus amigas.
Esbozó una sonrisa y se dispuso a contestar.


Patricia Figura, noviembre de 2014

domingo, 5 de octubre de 2014

Ni Rogado, Ni Robado....

Ni Rogado Ni Robado…

El silencio amistoso las envolvía a ambas, la semi sonrisa dibujada en los labios, las ensoñaciones a flor de piel…. La brisa suave y fresca jugueteaba con los cabellos mientras el sol entibiaba el alma ayudado por el sabor dulce de los recuerdos.
La pregunta quedó flotando en el aire.
Cómo fue que se dio?
Cada una siguió el camino de sus propios pensamientos.
Cómo pueden caber treinta años en tres minutos?
Caben.
Mientras el ir y venir de los caminantes de la costa era casi incesante como telón de fondo, la gigantesca laguna se encargaba de dar paz y sosiego a la vista…. El cielo diáfano permitía hacer dibujos mentales….convertirse en la pantalla infinita de un cine interior.
Cómo fue que se dio? Le preguntaba su amiga, que conocía la historia, casi como ella misma….con su óptica particular, claro, pero los hechos y los “no hechos” eran sabidos, hablados y “desglosados”  como decía la de historia, hasta el cansancio.
Treinta años atrás, comienzo de secundaria…compañeros de siempre, compañeros nuevos, amigas de la infancia, nuevas, grupos de “diosas” , de estudiosas, de “ni”…conviviendo cinco horas por día, creciendo, adoleciendo, armando y desarmando conversaciones, gestos, miradas durante millones de horas.
Y un Karma para una de ellas.
Lo vio y compró inmediatamente.
Compañero, divertido, carilindo….volátil, enamoradizo, infantil y por sobre todo muy escurridizo.
Era como intentar apretar un jabón resbaloso con ambas manos, por algún lado desaparecía, y la sensación de frustración aumentaba en la linda compañera que no estaba acostumbrada a los no.
Hobbies en común, grupos, club, cumpleaños de 15, lentos (aunque los brazos parecieran estacas, lentos al fin), conversaciones con las amigas, desvelos, planes, risas…. Muchas risas organizando millones de estrategias para que la hermosa pareja se formara por fin…. Y NADA.
Cuando se llegó a quinto año, las esperanzas no estaban totalmente perdidas, pero el tiempo se escurría entre las manos, ya era una historia casi “ganancial” para todos….”algo tenía que pasar”….pero el susodicho tenía novia (no siempre la misma) y por otro lado quería muchísimo a su compañera, no daba,  menos en esa época, para disfrutar un rato y después “todo más que bien”.
En el ansiado Bariloche, se llegó a creer que un beso furtivo tuvo lugar entre valijas, caramelos, coordinadores cancheros y compañeros semidormidos…. O tal vez fue la fantasía general que después de cinco años pendientes de esta historia, se negaba a que llegue a un final que no fuera “feliz”.
Pero la secundaria terminó, también la universidad, la vida adolescente, la etapa de estudiante, llegaron los trabajos, las reuniones muy esporádicas entre egresados donde alguna vez coincidieron entre guiños de ojos del resto.
Y con la ùltima etapa, en la que cada uno se conoce mucho mejor de lo que en realidad le gustaría, cuando los valores siguen intactos, pero las cosas toman otra dimensión, donde el prejuicio ya no tiene un lugar predominante y los planteos internos pujan y luchan para ser escuchados…. La casualidad anque causalidad, los volvió a cruzar.
Ella ya no era una tibia quinceañera insegura y un poco enojada.
Tenía todas las letras de la palabra mujer, en mayúsculas…sus premisas eran otras, sus condiciones también…. No solo había aprendido a oírse a sí misma, sino que el autoengaño ya no era una opción.
Él más allá de las canas y algunas atractivas arruguitas al costado de sus ojos tan particulares…. seguía con el travieso aire adolescente que era una debilidad para ella.
Obviamente hay tiempo para todo si la vida está bien vivida….hasta para las revanchas.
Cómo fue que se dio? Le preguntó su amiga cuando ella le contó del encuentro treinta años postergados.
No solo habían conversado animadamente, poniéndose al día uno del otro…tuvieron la yapa…el sabor dulce al despedirse con las manos tomadas prometiendo tal vez volverse a cruzar pronto.
Un instante demorado los labios de uno sobre los del otro.
_Ni rogado, ni robado_ fue la respuesta que le dio a su amiga…._simplemente nos lo dimos_ suspiraron juntas….tantas veces hablado y planeado todo en la adolescencia,  y cuando menos la vida daba indicio, cuando ya cada uno había hecho su camino….una vuelta de tuerca hace su jugada y treinta años después,  un instante los envolvió a ambos bajo un mismo beso.
“Fue como una cuenta pendiente…. Un premio a la trayectoria….me lo merecía” y como si los diecisiete años las volviera a sorprender rieron divertidas hasta que las lágrimas corrieron por sus ojos….la tarde llegaba a su fin, era hora de dejar el paisaje costero y volver a la ciudad, para retomar las obligaciones diarias.


Patricia Figura, octubre de 2014

martes, 16 de septiembre de 2014

PARADOJA

PARADOJA.

Volaba sobre el asfalto, no literalmente, claro, pero iba solo…. confiaba en el cinturón de seguridad y los múltiples airbags, no era un coche último modelo, pero su alta gama no lo hacía necesario.
“Contigo o sin tì” de U2 invadía su bunker que paradójicamente era su mayor sensación de oxígeno, de libertad.
Aún después de tantos años, visitar un nuevo lugar, aunque fuese un pueblo en una provincia cercana a la suya, sabía que podía depararle sorpresas….algunas era mejor no tenerlas, no se llevaba bien regulando tentaciones.
Era un trayecto laboral.
Pero tuvo la suerte, la sabiduría o el don de transformar trabajo en placer.
Cada rostro asimétrico, abdomen surcado después de cobijar vida durante meses, gestos de fatiga en una cara que fuera fresca y tersa no mucho tiempo atrás, jóvenes luchando por verse reflejadas en el espejo, tal como se veían en sus sueños, mujeres adultas con sus deseos intactos aún cuando ya la gravedad no las acompañe de la mejor manera.
Claro que el campo había variado mucho en los últimos años, los hombres habían incorporado el “verse bien” más allá de un buen traje o un carísimo pret  à porter.
Vio los carteles que le indicaban que había llegado a destino,  cuatro horas de consulta en una solariega clínica, rodeada de verde en todos sus tonos y ese aire tan especial que tienen los pueblos de montaña.
La sonrisa “de propaganda” que lo precede hizo su aparición oportunamente ante la secretaria que inmediatamente se puso a su disposición en el amplio término de la palabra.
Acostumbrado pero no por eso menos divertido a la reacción femenina, después de un par de amabilidades, buscó quedar un rato a solas en el que sería su recinto en el resto de la jornada, sacó sus infaltables recursos “on line” que lo mantenía conectado tanto con sus herramientas laborales como con el resto del mundo…. Siempre que él quisiese que el mundo lo ubique.
Después de unos cuantas consultas por aumentos de senos, “desgrases varios” y algunas correctivas, hace su aparición un par de piernas largas con esa curva entre  el final de la espalda y el principio de la cadera que solo se puede tener siendo muy joven ( o muy escoliòsica)….pechos no muy grandes pero absolutamente armoniosos con el resto, gesto pícaro, desenfadado….y una nariz horrible.
A la sonrisa de propaganda le quedaron escasos los dientes para demostrar su alegría al ver matizada la tarde, así que por si no fuera poco para lograr el encantamiento femenino, echó mano de lo que jamás fallaba, la aparente e insalvable distancia entre médico y paciente, endulzada por un par de ojos claros que conservaban un resabio adolescente…. cuando no se transformaban en hielo, pero ese no era el caso.
Obviamente el enfoque fue esa fea narìz que arruinaba el resto de la escultura.
Se convino fecha y hora para la intervención.
A la semana se realizó felizmente….claro que para dar la revisión final, la joven poco más que veinteañera, debía mover su lindo cuerpito hacia el lugar de rutina de su Pigmalión, esperar pacientemente a que una serie de vendas cayeran antes de que le tocara el turno a la suya.
La acompañó su novio, así de paso paseaban por la provincia vecina y estrenaban el resultado con alguna selfie.
En la coqueta mesa de entrada, una mujer de mediana edad y que milagrosamente aparentaba mucho menos, los saludó muy amable pero sin demasiado entusiasmo.
Mientras iba hacia uno y otro lado dentro de un par de pantalones que no solo tenían el calce “perfecto” sino que eran llevados conscientemente pero como al descuido…. El novio de la Diosa hacía algunos planes mentales.
Al fin le tocó su turno, entró sola, por supuesto… después de demorar el cortez saludo una fracción más de lo habitual, esbozó una sonrisa expectante… el momento había llegado.
La conocida alarma había sonado ya en la mente del artesano, no dejaba de ser divertido, aunque él casi la doblara en edad.
El reflejo del espejo estratégicamente colocado en un rincón del consultorio los envolvió a ambos cuando el maravilloso resultado final estuvo a la vista.
Algo en la mirada de ella le dijo  más.
Mientras él intentaba romper el hechizo con indicaciones médicas.
Ella aún mucho más segura y confiada en su belleza y juventud giró quedando de frente y casi a la par.
El “gracias” que murmuró quedó desdibujado cuando se inclinó para depositar un beso suave sobre los labios de quién había logrado su última maravilla.
O al menos es lo que hubiera sido si un par de brazos rápidos pero educados no se hubiesen detenidos en los de ella frenando el gesto.
La ceja perfecta e interrogante de su paciente se levantó, un poco sorprendida pero mucho más decepcionada…. No estaba acostumbrada a los desplantes.
El comenzó a escribir la rutina que ella debía llevarse indicada hasta la consulta de la próxima semana.
La guió hacia la salida cuando ella al despedirse intentó correr un par de centímetros su beso  sin éxito otra vez.
¿Por qué? Fue la pregunta….soy mayor de edad.
“Yo también” le contestó con una sonrisa “ Sos muy bonita, pero no está bueno mezclar…me puedo tentar, pero también puedo usar la cabeza, hace unos años tal vez no, pero ahora esa época pasó”
“Si no es ahora… será en otro momento…. Cuando me des el alta” la seguridad le salía por los poros.
No le dio tiempo a responder, al salir lo vio a su novio, intentando dialogar con la rubiecita de la mesa de entradas que le contestaba entre distraída y poco interesada.
El joven le hizo un guiño al médico sin que la novia lo viera, haciendo un gesto hacia la secretaria como de “te quedó bárbara”…. Compartieron una risa casi cómplice y abandonaron la clínica.
_Fue la última…¿vamos a casa?_ le dice él estirándose un poco en la desierta sala de espera.
_Vamos, tengo que pasar antes por la tintorería a buscar las camisas, ¿cenàs en casa?_
_Si, pero tengo que preparar unas charlas, así que tengo para rato, vamos a comer algo de pasada así ya llego y me pongo a trabajar….
Fue a buscar sus cosas, ocultando la secreta diversión de la paradoja que su mujer ignoraba, la pareja de jóvenes, sin muchos prejuicios ni sentido de la lealtad, haciendo cada uno sus movimientos para disfrutar de un rato de la fantasía de un encuentro con quienes los doblaban en edad e ignorando que el delicado equilibrio de ser marido y mujer a través de tantos años no admite ponerse en riesgo…
“otra vez será” pensó divertido, apagó la luz de su consultorio cerrando la puerta hasta la próxima aventura…. Perdón,  consulta.


Patricia Figura, septiembre de 2014

PARADOJA.

PARADOJA.

Volaba sobre el asfalto, no literalmente, claro, pero iba solo…. confiaba en el cinturón de seguridad y los múltiples airbags, no era un coche último modelo, pero su alta gama no lo hacía necesario.
“Contigo o sin tì” de U2 invadía su bunker que paradójicamente era su mayor sensación de oxígeno, de libertad.
Aún después de tantos años, visitar un nuevo lugar, aunque fuese un pueblo en una provincia cercana a la suya, sabía que podía depararle sorpresas….algunas era mejor no tenerlas, no se llevaba bien regulando tentaciones.
Era un trayecto laboral.
Pero tuvo la suerte, la sabiduría o el don de transformar trabajo en placer.
Cada rostro asimétrico, abdomen surcado después de cobijar vida durante meses, gestos de fatiga en una cara que fuera fresca y tersa no mucho tiempo atrás, jóvenes luchando por verse reflejadas en el espejo, tal como se veían en sus sueños, mujeres adultas con sus deseos intactos aún cuando ya la gravedad no las acompañe de la mejor manera.
Claro que el campo había variado mucho en los últimos años, los hombres habían incorporado el “verse bien” más allá de un buen traje o un carísimo pret  à porter.
Vio los carteles que le indicaban que había llegado a destino,  cuatro horas de consulta en una solariega clínica, rodeada de verde en todos sus tonos y ese aire tan especial que tienen los pueblos de montaña.
La sonrisa “de propaganda” que lo precede hizo su aparición oportunamente ante la secretaria que inmediatamente se puso a su disposición en el amplio término de la palabra.
Acostumbrado pero no por eso menos divertido a la reacción femenina, después de un par de amabilidades, buscó quedar un rato a solas en el que sería su recinto en el resto de la jornada, sacó sus infaltables recursos “on line” que lo mantenía conectado tanto con sus herramientas laborales como con el resto del mundo…. Siempre que él quisiese que el mundo lo ubique.
Después de unos cuantas consultas por aumentos de senos, “desgrases varios” y algunas correctivas, hace su aparición un par de piernas largas con esa curva entre  el final de la espalda y el principio de la cadera que solo se puede tener siendo muy joven ( o muy escoliòsica)….pechos no muy grandes pero absolutamente armoniosos con el resto, gesto pícaro, desenfadado….y una nariz horrible.
A la sonrisa de propaganda le quedaron escasos los dientes para demostrar su alegría al ver matizada la tarde, así que por si no fuera poco para lograr el encantamiento femenino, echó mano de lo que jamás fallaba, la aparente e insalvable distancia entre médico y paciente, endulzada por un par de ojos claros que conservaban un resabio adolescente…. cuando no se transformaban en hielo, pero ese no era el caso.
Obviamente el enfoque fue esa fea narìz que arruinaba el resto de la escultura.
Se convino fecha y hora para la intervención.
A la semana se realizó felizmente….claro que para dar la revisión final, la joven poco más que veinteañera, debía mover su lindo cuerpito hacia el lugar de rutina de su Pigmalión, esperar pacientemente a que una serie de vendas cayeran antes de que le tocara el turno a la suya.
La acompañó su novio, así de paso paseaban por la provincia vecina y estrenaban el resultado con alguna selfie.
En la coqueta mesa de entrada, una mujer de mediana edad y que milagrosamente aparentaba mucho menos, los saludó muy amable pero sin demasiado entusiasmo.
Mientras iba hacia uno y otro lado dentro de un par de pantalones que no solo tenían el calce “perfecto” sino que eran llevados conscientemente pero como al descuido…. El novio de la Diosa hacía algunos planes mentales.
Al fin le tocó su turno, entró sola, por supuesto… después de demorar el cortez saludo una fracción más de lo habitual, esbozó una sonrisa expectante… el momento había llegado.
La conocida alarma había sonado ya en la mente del artesano, no dejaba de ser divertido, aunque él casi la doblara en edad.
El reflejo del espejo estratégicamente colocado en un rincón del consultorio los envolvió a ambos cuando el maravilloso resultado final estuvo a la vista.
Algo en la mirada de ella le dijo  más.
Mientras él intentaba romper el hechizo con indicaciones médicas.
Ella aún mucho más segura y confiada en su belleza y juventud giró quedando de frente y casi a la par.
El “gracias” que murmuró quedó desdibujado cuando se inclinó para depositar un beso suave sobre los labios de quién había logrado su última maravilla.
O al menos es lo que hubiera sido si un par de brazos rápidos pero educados no se hubiesen detenidos en los de ella frenando el gesto.
La ceja perfecta e interrogante de su paciente se levantó, un poco sorprendida pero mucho más decepcionada…. No estaba acostumbrada a los desplantes.
El comenzó a escribir la rutina que ella debía llevarse indicada hasta la consulta de la próxima semana.
La guió hacia la salida cuando ella al despedirse intentó correr un par de centímetros su beso  sin éxito otra vez.
¿Por qué? Fue la pregunta….soy mayor de edad.
“Yo también” le contestó con una sonrisa “ Sos muy bonita, pero no está bueno mezclar…me puedo tentar, pero también puedo usar la cabeza, hace unos años tal vez no, pero ahora esa época pasó”
“Si no es ahora… será en otro momento…. Cuando me des el alta” la seguridad le salía por los poros.
No le dio tiempo a responder, al salir lo vio a su novio, intentando dialogar con la rubiecita de la mesa de entradas que le contestaba entre distraída y poco interesada.
El joven le hizo un guiño al médico sin que la novia lo viera, haciendo un gesto hacia la secretaria como de “te quedó bárbara”…. Compartieron una risa casi cómplice y abandonaron la clínica.
_Fue la última…¿vamos a casa?_ le dice él estirándose un poco en la desierta sala de espera.
_Vamos, tengo que pasar antes por la tintorería a buscar las camisas, ¿cenàs en casa?_
_Si, pero tengo que preparar unas charlas, así que tengo para rato, vamos a comer algo de pasada así ya llego y me pongo a trabajar….
Fue a buscar sus cosas, ocultando la secreta diversión de la paradoja que su mujer ignoraba, la pareja de jóvenes, sin muchos prejuicios ni sentido de la lealtad, haciendo cada uno sus movimientos para disfrutar de un rato de la fantasía de un encuentro con quienes los doblaban en edad e ignorando que el delicado equilibrio de ser marido y mujer a través de tantos años no admite ponerse en riesgo…
“otra vez será” pensó divertido, apagó la luz de su consultorio cerrando la puerta hasta la próxima aventura…. Perdón,  consulta.


Patricia Figura, septiembre de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

Paralelas....

Paralelas…
Entró casi corriendo de la calle, el tiempo se escurría entre sus manos, no alcanzaba para todo, ni siquiera para lo que estaba primero en su lista “perderlo placenteramente”…. era algo a lo que no podía renunciar.
Su día había comenzado a las seis y treinta de la mañana, llevado a sus hijos al colegio con la ayuda de su esposo para organizar el desayuno rápido y frugal, trabajó durante toda la mañana, salió disparada a buscar a sus hijos a la salida escolar, organizó un almuerzo rápido un poco con lo que había de la noche anterior y otro poco inventado, le dolían las piernas, tenía que salir a caminar sí o sí.
Mientras sacaba cosas de la heladera buscó en el inalámbrico el nombre de su amiga y puso el discado rápido, altavoz y en tanto esperaba que se hiciera la comunicación comenzó a aderezar las dos ensaladas, cuando ponía el pollo frío en el microondas escuchó la voz de su amiga, alegre y cansada como debía sonar la suya.
_Por fìn!!!! Se hizo la luz! Jajajajaaj hace dos días que intento llamarte y se me van las horas_ era el saludo casi invariable.
_Ni hablar…. Recién entro y podès creer que acá todavía están las tazas del desayuno?????_ podía oír el ruido de la loza entrechocarse y del agua correr generosamente.
_Obvio que te creo, acá las lavó la más grande antes de irse a la facu, sino estamos en la misma_ le contestó mientras iba al lavadero y seleccionaba las prendas claras para la primer tanda del día.
_ Qué novedades tenès?_  limpias las sobras del desayuno, arremetió con las hojas de lechuga, haría ensalada con milanesas para todos y listo.
_ Pocas, otra discusión con la adolescencia que prima en casa, poco resultado satisfactorio para ninguna, los albañiles no aparecieron, mi mamá me dijo que le dolía la cintura y no quiere tomar analgésicos_ separó la ropa que estaba seca en el tendedero y la comenzó a doblar mientras tomaba el primer mate tardío, era su pila cuando llegaba a su casa a intentar ponerla en orden para comenzar la tarde con sus obligaciones.
_ llevamos vidas paralelas_ le dijo riéndose_ anoche tuve una discusión con el del medio que si no me ataja mi marido creo que lo mato…por Dios!!!!! Ese chico vive enojado! No habla, no habla…. Muerde_ lista la lechuga, prende el horno y acomoda el teléfono que continúa su equilibrio entre la oreja y la pera.
_Es lo que yo les digo a las mías…. No tienen capacidad de diálogo…. O están eufóricas y tenès que aguantarles las “bromas”…. O tienen una cara que parece que si no te corrès te pasan por encima….nosotras NO ÈRAMOS ASÌ_ la frase que suelen repetir por lo menos una vez en cada que conversación hizo su aparición junto con la amnesia selectiva que primaba en la charla.
_Olvidate!!!!! Creen que una tiene que obedecerlos o caminar en punta de pie porque “están estudiando”…. Y tienen el celular al lado que suena con silbidos, música, carcajadas y mil ruidos más depende si es un mensaje de w.p., face, llamada , etc._ listo! Milanesas en el horno, camino a la planta alta a tender la cama y ver si los otros hicieron las suyas.
_ah! podès creer que otra vez lavé los pantalones de mi marido con plata adentro!!!!.... _ le dice, mientras revisa el bollo en el bolsillo trasero al sacarlo del tender_ si alguna vez venìs y no me encontràs estoy en cana por “lavado de dinero”…. Cada dos por tres tengo billetes colgados en la soga en lugar de ropa_ se ríen, siguen comentando cotidianeidades, temas personales, dudas, alegrías, libros compartidos, anécdotas…..todo lo que siempre hicieron mate en mano durante más de veinte años.
Los “mamá tengo hambre”,  “falta mucho para la comida???”, “necesito plata, tengo como veinte fotocopias que sacar”, “hoy a la salida de baile viene mi amiga a dormir, acordate” interrumpen ocasionalmente la actividad paralela en uno y otro hogar donde transcurre esta charla robada al tiempo.
_No hace tanto calor ¿viste?, querès que después de terminar con el almuerzo vayamos a caminar?_
_Dale, pero aunque sea media hora me tengo que acostar, se me cierran los ojos….jamás me voy a acostumbrar a madrugar_ mientras sus hijas ponían la mesa ella ya servía la comida…. Por supuesto siempre se olvidaban del agua y las servilletas, así que se fijó antes de sentarse, una vez que lo hiciera no se levantaba más hasta el final de la comida.
_Uh! Vos con tu siesta!... bueno, si yo también me acuesto aunque sea a mirar tele porque los pies me están matando, te juro que ya no sè que calzado usar_ le indicó con los ojos a sus hijos que pongan la mesa asì se sentaban a almorzar.
_ jajajjaj el muerto que se asusta del degollado! ¿Estaremos viejas?_
_naaaaaaaaaaaa ni ahì! Estamos fantásticas! Mirà alrededor, sacando a las que viven de estética en dieta, de dieta en gym, de gym en kilos de cremas milagrosas, etc…..olvidate…. estamos bárbaras._
_Bueno, me voy a colgar un cartel que diga todo eso cuando salga a la calle_ màs risas compartidas.
 Organizaron la hora en la que se encontrarían  para hacer un rato de caminatas y volver con la garganta seca de tanta charla a las múltiples actividades ajenas que les insumían todo el tiempo propio…. Pero era así, un poco porque lo habían elegido y otro poco porque era la manera en que habían acostumbrado a la familia.
Cada una en sus hogares paralelos, se sentò a la mesa, dio gracias a Dios junto con su familia por los alimentos recibidos y con un suspiro mitad cansancio, mitad ritual….s e dispusieron a almorzar.


Patricia Figura, setiembre de 2014

martes, 15 de julio de 2014

Entre Parèntesis.....

ENTRE PARÈNTESIS
Miró por tercera vez el mensaje en su celular.
El número era desconocido, no tenía idea de quién podía ser el emisario….incluso se convenció de que alguien se había equivocado al registrar el destinatario.
Sin embargo…
Continuó organizando las cosas para poder viajar a primera hora de la mañana con su familia, cuatro bolsos con las suficientes mudas y abrigos para cinco días no eran moco de pavo….e inventar las ganas para hacer el largo trayecto, menos.
Pero había que hacer acopio de voluntad e ir.
Era eso o destinar los últimos días de vacaciones a interminables reclamos conyugales, caras hoscas, silencios interminables y los chicos en medio de todo un clima enrarecido.
Por otro lado no tenía ganas de que salieran trapos sucios al sol.
Todavía no.
No se sentía lo suficientemente fuerte como para cambiar su historia, el camino recorrido era largo…. pero faltaba mucho más aún, recién oscilaba en la “mediana edad” y se sentía más joven que a los veinte, más firme en sus convicciones…. Por eso le costaba tanto no confrontar, no poner e imponer sus límites.
Cerró el bolso de la nena.
El suyo sería el último, todavía le faltaba el de su esposo, cuya impaciencia por partir, le impedía detenerse en esas nimiedades…. Si fuera por él saldrían con lo puesto y cuanto antes.
La señal de mensajes de su celular volvió a sonar.
“Estás ocupada? Qué haces?....tenès crédito, podès contestar”.
¿Cómo sabía que tenía crédito?. Efectivamente, le había cargado un par de días atrás, no lo hacía muy seguido ya que la mayoría de sus contactos tenían w.p.
¿O era otra coincidencia?.
Se asomó por la puerta del pasillo y vio a sus hijos jugando en el pequeño patio, todo estaba tranquilo, se escuchaba uno de sus clásicos preferidos por el equipo de música.
_¿A quién le estás hablando en realidad?. Me parece que te equivocaste de número .optó por responderle y terminar la cuestión ahí.
Buscó la ropa de su marido, seleccionó un par de equipos deportivos, jeans, remeras de mangas cortas y largas, mudas, el equipo de afeitar, after shave y estaba por cerrarlo cuando su celular le da la señal nuevamente.
_No, no me equivoqué,  te lo puedo asegurar. Contame qué haces_ hizo una mueca.
_Por qué te voy a contar si vos sabes con quién estas hablando y yo no tengo ni idea…. Si es una broma ya me aburrió y me haces gastar crédito_ escrito así, sin errores, detestaba recibir mensajes abreviados o con las consonantes cambiadas.
_Para hacer un paréntesis….salir de tu rutina, podemos crear una “cierta amistad” y si te digo quién soy pierde misterio_
_NO me gustan los misterios….podes ser un lunático o una de mis amigas con mucho tiempo como para estar haciendo bromas desde otro celu…o medio psicópata como para tener dos chips._
_ Quedate tranquila linda, que no soy ninguna de esas opciones…es más conversamos bastante animadamente cuando se da la oportunidad_ estaba sentada en el borde de la cama mientras leía…¿quién era?, ¿y si era su marido?....no, demasiado frìo y cerebral como para inventar una salida de esa manera.
Estaba demasiado cómodo en la rutina familiar como para arriesgar la pseudo paz que reinaba entre ellos.
_ No me gusta estar en desventaja_
_Bueno, por qué en lugar de hacerme un listado de todo lo que NO te gusta, no me contàs qué cosas sí….nunca tenemos demasiado tiempo de conversar personalmente, algo o alguien nos interrumpe_
Pero quién era?
Optó por llamar a una de sus amigas que era muy de este tipo de bromas, se iba a dar cuenta enseguida si le tomaba el pelo o no.
Tras un breve intercambio, charla sobre la previa del viaje y poco más, su amiga estaba por llevar a uno de sus hijos al médico y estaba apuradísima, no, no era.
_Sé que te gustan las barritas de cereal, que siempre te quedas sin pan para la cena, que los cambios climáticos te dan alergia y que adoràs los fines de semana para estar en zapatillas todo el día,  y entre paréntesis, es como más linda y juvenil quedas_
“Ah, bueno….¿su marido sabía esas cosas tan triviales y a la vez tan íntimas?.
Lo del pan y las alergias seguro que sí…era casi una “victima” de esas situaciones y cómo la ponían.
O sea que la veía tanto con su ropa laboral como con la de estar felizmente descansando…. ella también se prefería más informal, cuando se sacaba los uniformes laborales, sentía que tenía años menos.
_¿¿¿¿Quién sos??????
“mensaje no enviado”…._no te puedo creer!!!!! Encima me gasté todo el crédito.
Y si llamaba desde el fijo?
Para escucharle la voz…
No iba a hablar, solo escuchar.
Fue hasta el comedor a buscar el teléfono…colgó.
Salió al patio a ver qué hacían los chicos, seguían jugando, en su mundo.
Volvió hasta el teléfono.
Marcó el número que estaba ingresado en su celular, de donde provenían los mensajes.
Contuvo la respiración…. Una llamada, dos, tres, cuatro…
Al mismo tiempo que un “hola” de voz grave, algo ronca, muy masculina le respondía, la llave entró en la cerradura de la puerta de calle haciéndola girar.
Colgó.
Su esposo, con el típico carácter alegre de cuando están por retomar vuelo, entró llevando sendas bolsas del súper en cada mano, la saludó con un beso y comentándole que había comprado todo para ir comiendo en el viaje.
Puso la pava para el mate y sacó una bolsa con facturas, mientras ella escuchaba que su celular enviaba otra señal de mensajes en el dormitorio.
Murmuró algo de terminar de preparar el bolso mientras él llamaba a los chicos para merendar.
“ Te arrepentiste?…mira que no te estoy proponiendo nada raro, eh??...me gusta conversar con vos, y a vos conmigo, me doy cuenta…pero si lo preferís personalmente todo bien”
“Pero quién essssssssss???????” “no, yo no me quedo con la duda”, buscó cambio del cajón de su antigua cómoda de madera y mármol blanco, iría a cargar crédito y lo llamaría del celular, seguro le iba a reconocer la voz y terminar de una vez con toda esa payasada.
_Ya vengo, voy hasta la otra cuadra, no quiero que oscurezca_ le dijo a su esposo cuando ya casi estaba afuera.
Caminó las dos cuadras que la separaban del kiosco donde hacían carga virtual, a menudo aprovechaba a cargar ahí su crédito cuando compraba alguna que otra cosa y no tenía ganas de hacerlo por la compu.
El muchacho que estaba normalmente en el turno vespertino, la saludó muy jovialmente, como siempre, le comentó que el sistema estuvo caído hasta hacía muy poco tiempo, tipeò su número, le cobró y le sonrió, ella agregó una barrita de cereal para ir comiendo y salió rápido, no dejaba de tener en mente el sonido de ese “hola”, quería que se acredite su carga para llamar antes de llegar a su casa.
La señal de mensaje volvió a sonar cuando estaba a pocos metros del lugar y esperando que el tráfico se detuviera para cruzar.
Pensó que era la acreditación y abrió el buzón de entrada.
_Y? ya descubriste quién soy??? ¿ Viste que no muerdo?._
Esbozando una sonrisa mitad alivio, mitad sorpresa miró el celular y giró la vista hacia la fachada del negocio del que acababa de salir, lo vio atendiendo, él levantó la vista hacia ella y le guiñó un ojo sin dejar de trabajar.
El celu volvió a sonar: “tiene $30 vàlidos hasta….”


Patricia Figura, julio de 2014