domingo, 11 de febrero de 2018

FELICES LOS CUATRO.

FELICES LOS CUATRO.
Cuando la conoció, se dio cuenta de que no iba a ser sencilla la relación.
Trabajo nuevo, compañeros nuevos, directivos más nuevos aún.
Ella se reincorporó de las vacaciones y fueron presentadas como al pasar.
La saludó como al descuido mientras intentaba comunicarse telefónicamente con uno de los capos del lugar, al parecer había un error y “la nueva” iba a ocupar el lugar que le correspondía a ella.
No era por jerarquía.
Era porque “su” lugar era “su” lugar.
Eso lo pueden entender personas que se han tenido que abrir paso a los codazos y con los prejuicios sociales a cuesta del donde venís, cuál fue tu entorno, que son tus viejos, y la periferia que pesa en tu haber, más allá de un lugar laboral ganado a fuerza de estudio e inteligencia media no siempre utilizada para el propio bien.
Suspiró y esperó, no tenía sentido alguno discutir.
Que lo resuelvan los de arriba, a ella le daba lo mismo un lugar que otro, valoraba demasiado la oportunidad como para malograrla poniéndose de punta el primer día por algo que en definitiva iba a ser un aprendizaje total ya sea en uno como en otro sitio.
Zanjada la cuestión, organizaron el trabajo en equipo, casi unilateralmente…. La nueva tendría que demostrar que sabía lo que hacía si quería ser tenida en cuenta en la toma de decisiones.
Poco a poco y con el correr de los meses, la chica del lugar, que marcaba territorio permanentemente y no dejaba olvidar a nadie en su sector que había estado ahí mucho antes que los demás y  seguramente peleando mucho más para conseguirlo con su procedencia de zona de barrio  marginal,  humilde y difícil, se dio cuenta que la nueva sabía escuchar, podía depositar todo su dolor, frustración, enojo, impotencia y obsesión por una pareja que de tal tenía muy poco.
Así día a día, si no había un blanco laboral, ella lo inventaba, la nueva le prestaba su oído, durante monólogos interminables, donde los ojos oscuros, brillantes, eran capaces de destilar veneno, rabia, heridas abiertas, ventilar injusticias, para finalizar apagándose, sabiendo que su portadora al cabo del día continuaría eligiendo para sí, el mismo tormento de siempre.
El tiempo fue transcurriendo.
Rara vez se interesaba en lo que le pasaba a los demás, ella cada día tenía un capitulo nuevo, aunque plagado de situaciones repetidas hasta el cansancio, de su tortuosa relación matrimonial.
Y la nueva tenía un defecto terrible… no era cómplice.
No le decía lo que ella quería oír.
No le doraba la píldora.
No le veía el costado bueno al partenaire en cuestión.
Así fueron conformando un trio donde una sola persona conocía a todos los integrantes del juego.
Él cada día redoblaba la apuesta, exigía más, dinero, compras, créditos, garantías, noches interminables con amigos y cervezas…brindando migajas sexuales algún que otro amanecer.
Ella más de una vez quedaba estática, ensimismada, buscando soluciones, esperando al mago que saque de la galera la panacea para todos sus males….o su debilidad, que le acarreaba todas las plagas de Egipto.
También había otras…Siempre las hubo entre una y otra temporal separación.
Incluso relaciones largas.
Con consecuencias.
Todo fue perdonado una y otra vez.
Era un misterio sin resolver por qué quería eso para ella.
Era joven, tenía carácter, fortaleza, era armónica en su belleza no convencional.
Pero había aprendido las mil y una maneras de justificar la relación, la conducta de él, le creía, aceptaba sus abrazos como si fueran el cerco más seguro del mundo.
Y un día llegó la noticia.
Le hizo una seña con la cabeza a la nueva.
Ésta ya sabía que algo grande, diferente había sucedido, la mirada no era la misma, los movimientos acelerando el trabajo para poder adelantar el momento de la charla, la impaciencia en su voz.
Tal vez la venda había caído por fin. Tal vez había escuchado las incansables palabras de su madre. Tal vez él decidió parar el juego… después de todo, qué más le podía sacar? Tal vez todas las fichas habían caído juntas. Tal vez logró oírse a sí misma en su sesión semanal de análisis. Tal vez…
Cuando por fin lograron hacer un impasse laboral y compartieron juntas un mate en la cocina, ella en esos arranques donde quedaba cohibida, tímida, y el gallo cocorito se transformaba en un pollito mojado, le dijo simplemente: “ahora sí todo va a cambiar, las cosas van a ser distintas por fin, mira”, la nueva, que ya se sentía vieja en todo este devenir la miró con los ojos incrédulamente dilatados.
Tomó muy despacio el celular que la otra le extendía para que viera en la imagen el motivo del “milagro” que iba a suceder.
Miró con atención y trató de dominar el nudo que se le formó en la garganta, los ojos se le humedecieron y no quiso parpadear para que la otra que la miraba expectante no notara su angustia.
¿Cómo podía ser que fuera tan ciega? ¿Qué no le dolieran las mil y una humillaciones a las que él la había sometido durante tantos años?¿Las obvias mentiras? ¿Las falsas promesas?
Levantó la mirada y la enfrentó como pudo, haciendo una pregunta tonta: “ Es tuyo?” refiriéndose al test de embarazo que marcaba positivo en la pantalla del celular.
_Obvio, de quién sino?. Te das cuenta de que por fin vamos a ser una familia? Que ya son otras las responsabilidades, la realidad? Ahora si o si todo va a ser diferente. Esto es lo que necesitábamos para poder dar otro rumbo, me entendés?
Ciertamente que no la entendía, o mejor dicho, no compartía su manera de ver las cosas, aún le causaba asombro descubrir cómo alguien que sabía enfrentarse a matones de barrio,  ladrones adolescentes y salir airosa, podía creer que un hijo haría transformar en otra persona al egoísta y terriblemente ventajero hombre del cual se había enamorado.
No supo qué decirle, qué responderle, no le daba el alma para compartir sus pensamientos… y por otro lado sabía que era completamente inútil, así que sólo se limitó a abrazarla muy muy fuerte y desearle toda la felicidad que un bebé podía aportar a su tormentosa vida.
Pero por dentro era otra cosa, se imaginaba todas las jornadas que se avecinaban, las quejas sobre el desinterés y abandono de él, los engaños, los malabares económicos cuando naciera el querido bebé…
En fin…feliz, si por momentos sería muy feliz, eso es inherente a la maternidad independientemente de las circunstancias en que te encuentres y por otro lado la letra de una conocida canción se le vino a la mente, sabiéndose tan involucrada en esta historia que ojalá pudiera tener no un final, sino un “continuará” más feliz: y el “ felices, felices los cuatro” no la abandonó por el resto del día.


Patricia Figura, febrero de 2018

domingo, 8 de enero de 2017

EN PAZ....


En Paz….

La incredulidad quedó plasmada en su rostro.
Lo inesperado.
Lo no ansiado y ciertamente menos buscado.
Allí estaba en ese test de embarazo que la miraba como burlándose.
Miró a su hijo mayor, profesional,  adulto, sentada desde la escalera de su hogar, testigo de todas las emociones habidas…. Y por haber.
_Estoy embarazada_ el suspiro sólo salió.
_Ah! entonces era eso_ que manera de simplificar las cosas tienen los hombres….que envidiable.
Era eso….la revolución hormonal, emocional y anímica que había tomado su vida por asalto los últimos cuatro meses ahora tenía una cierta explicación lógica.
¿¿¿¡¡¡¡¡UN BEBÈ!!!!!!?????????
Y ahora???? Alguna vez le iba a pasar algo normal??? Qué era normal?.
En un segundo vio sus últimos veinticinco años…. Y los próximos….
Siendo muy joven formó familia, dos hijos que fueron el más implacable motor en cada una de las etapas de su vida, un varón, una nena….pronto fueron sólo tres.
 Aunque jamás estuvieron solos….el respaldo de los abuelos se sentía…. Si bien la responsabilidad era de ella y la lucha férrea también….el optimismo nunca se hizo esquivo, tampoco la risa.
Altibajos permanentes, sostener un hogar siendo la responsable económica y financiera del mismo por más oficio que se tenga no es fácil, las decisiones pueden parecer las acertadas en un momento y en otro se siente que el rumbo debe cambiar….siempre dejando la certeza a sus grandes amores que tanto acierto como errores fueron con la intención de brindar lo mejor en cuanto a calidad humana, valores, trabajo, estudio…eso que te hace suspirar tranquilo aunque tengas que repartir una pequeña fuente de fideos entre almuerzo y cena.
Y la meta se estaba cumpliendo con éxito más allá de los tiempos difíciles….su hija, mano derecha, colaboradora y principal apoyo tanto en lo laboral como en compañerismo…iba a ser mamá….formaba su propio hogar, brillaba con luz propia y ella feliz de ser una abuela tan pero tan joven para disfrutar con todas las energías.
Su hijo, abriéndose paso también, comenzando una vida de a dos…. se podía pedir más?????
Si, nada era tan sencillo en su vida, unos meses antes, estando en pareja, enamorada, contenta, complementando trabajo, baile, gym, noviazgo….comenzó a sentirse realmente mal.
No se conocía.
Esa no era ella.
Alguien más había tomado posesión de su ánimo, su energía, su alegría…..¿por qué lloraba?.

_Quiero que tengamos un hijo_ decía con el alma en la mano su compañero de camino en los últimos tiempos.
_Ni siquiera puedo plantearme eso…..ya las pasé todas….TODAS….logré  criar a los míos…..por fin puedo estar relativamente EN PAZ….ya lo hice antes de los veinte….ya no._
_Pero ahora no estás sola…. Estoy yo….no tengo hijos….no quiero una vida sin hijos….estamos bien…..sueño con ser papá….no quiero ser sólo un tío querido.
La última vez que se tocó el tema….fue para poner punto final
A ella con todos esos cambios la estaban tratando por una menopausia precoz…nada parecía dar resultado, se alejó de su pareja….no quería facturas el día de mañana, ella ya festejaba el día de la madre…. Él tenía derecho a buscar su futuro en ese aspecto…su día del padre.
Se mantuvieron alejados un par de meses….el “hace tu vida”, “ya vas a tener posibilidades de tener hijos, pero no conmigo”, “esa etapa ya la pasé….puedo estar en la menopausia”….fueron las palabras que tuvo para él.
Pero las cosas no mejoraron para ella….así que cansada de médicos, estudios, y tratamientos hormonales….tomó una vez más el toro por las astas y sintiéndose absolutamente absurda….se hizo un test de embarazo.
Que ahora la miraba con sus dos rayitas orgullosamente marcadas.
Por qué todo lo importante tiene que pasar en un día tan tétrico como el Domingo??????
De ahí en más todo fue un remolino de emociones, vivencias, abrazos…. Esos que sólo saben dar los hijos… una vez más la vida las entrelazaba…trabajaban juntas, ella le enseño su oficio y su hija optó por más aún, se complementaban, se miraban y entendían todo….ahora una maternidad compartida….Era increíble
Había que avisarle a él.
Todo lo que le repitiera hasta el cansancio acababa de revertirse.
Lejos de ser una etapa que indicara el final de la maternidad…todo lo contrario, un nuevo comienzo, a otra edad, en otras circunstancias.
No fue fácil….¿cuándo lo fue?....pero, una semana antes del “Día del Padre”….él ya tenía a su amor en brazos, inexperto, intentando no invadir, ayudar sin agobiar, sin alterar el clima de paz y amoldándose a un nuevo hogar, aprendiendo a hacerlo suyo sin sentirse un intruso con ciertos derechos…se fue acomodando.
Se podía ser tan feliz????? Si, sin dudas que sí.
Un robusto bebé crecía fuerte, sano y protegido cuando su sobrina hizo una aparición triunfal al mundo…. Amada, cuidada, bendecida y protegida.
La vida tiene esas cosas, a veces los puntos finales, en realidad son puntos suspensivos que no sabemos interpretar, cuando creemos que estamos cerrando una etapa, la vida, Dios, la providencia, el destino…lo que cada uno crea , hace un guiño travieso y todo cambia…para mejor, la esperanza se renueva, las cosas no están perdidas, sino que el giro es inesperado….pero claro, eso le pasa sólo a los VALIENTES… a los que más allá de las circunstancias “honran la vida”, la sienten desde las tripas….a los que viven a través de una serie televisiva, un video, y los libros en lugar de enriquecerlos e impulsarlos, los duermen…no les pasan estas cosas.

Hoy, si alguien espía, como si fuera mosca, puede ver sendos bebés descansando en sus cochecitos, a papás babosos muy cerca haciendo trabajos desde extremos opuestos de la mesa con sus notebooks y a dos mamás muy bellas, felices y EN PAZ, cambiando el look a clientas mientras se turnan con una mirada para dar la teta a sus bienvenidos ángeles que están a tan sólo unos pasos de distancia.

Es así…. La vida puede ser absolutamente maravillosa a veces….sólo hay que atreverse a vivirla con pasión y mucho, pero mucho amor.


Para Caro, Juli, Joaquín y Paz ( por orden de aparición) y por supuesto a los papás de los bebés ya que sin ellos…. “esta historia no sería posible”.

Patricia Figura, enero de 2017….el primer cuento del año.







lunes, 11 de julio de 2016

FUE LO MEJOR....

FUE LO MEJOR….

Con sus pequeños pies hundidos en la arena de cenizas volcánicas, miraba el paraíso que se abría frente a su horizonte.
No estaba segura de estar despierta.
Que realmente estuviera viviendo y disfrutando de tanta paz luego de las tormentas emocionales de los últimos años.
La brisa suave le iba secando el cabello que volaba libre de planchitas y productos para mantenerlo brillando al sol.
El sol no le era esquivo, pero en la semi penumbra de las palmeras podía casi dormir con los ojos abiertos…. Llenándolo de todo lo que la rodeaba….para atesorar y rememorar cuando tuviera que volver  a la realidad.
La vida adolescente y adulta le iba pasando con imágenes que hacían revertir cualquier pronóstico de estar alguna vez exactamente donde ahora estaba.
Pero era verdad.
Estaba ahí.
Con él.
Toda su estructura, metodismo, sincronía, conservadorismo, prejuicios…. Todos quedaron derrotados ante la pasión…. O tal vez se debiera decir amor.
Luego de años de enamoramiento frustrado y no correspondido,  a los dulces dieciocho se enamora perdidamente de un amigo de amigo….esas personas que se cruzan en el momento ¿justo?.
Menor que ella, carácter fuerte, caprichoso, hijo único acostumbrado a que todos bailen a su ritmo, dio vueltas a su alrededor, fue encantador, romántico, atrevido, pícaro, compartían el amor por la música, el placer físico…. La elevó el séptimo cielo.
Y la estrelló de la peor manera.
Se enfermó…. lloró, suplicó…..no encontró consuelo.
Pasaron los años, se puso de novia con un compañero de estudio, lucharon contra lo financiero, las ideas cerradas de él, la religión, las amistades, las vacaciones que provocaban la eterna pelea de ir siempre al mismo lugar a encontrarse con la lejana pero aguerrida familia de él.
Tuvieron hijos a los que amaron cada uno a su manera.
Así durante veinte años…. Lograron todo lo económico que se propusieron como meta.
Familia hermosa de fotografía.
¿Por qué ella lloraba tanto a escondidas? ¿Por qué cuando se reía hasta salírsele las lágrimas con sus grupos de amigos del colegio lo hacía  por face, a escondidas, ahogando con la almohada sus carcajadas para que él no escuchara?
Detestaba todos los grupos que pudiera tener su mujer, salvo los del templo, claro, pero esos no se manejaban on line.
Y un día cualquiera, cuando su alma estaba marchitándose de a poco….se choca de frente con un camión que le da vuelta su vida sin remedio y sin poder detenerlo.
Se encuentra con quien la hiciera tan desdichada como feliz en el pasado.
Y ya no hubo paz ni sosiego.
La calma terminó.
Él descargó su mejor artillería sobre quién tenía la batalla perdida antes de de intentar dar pelea a lo que su cuerpo reclamaba con ardor.
Volaron los mails, las poesías, letras de canciones que se acomodaban a su historia….encuentros furtivos, esconderse, alud de mentiras…..las exigencias de él para que ella aclarara las cosas en su familia.
Terminar con la convivencia de años que él llevaba con una colega.
Llanto desesperado por parte de ella.
Sola, sin cómplices para la mentira que la vida le obligaba a vivir para seguir respirando.
Los interminables proyectos de su marido que la asfixiaban.
La actitud implacable de su amante.
Creyó volverse loca de tanta presión. En realidad estaba sola, quienes supieron de su calvario no entendían que volviera a ponerse a su merced, no era confiable, no había cambiado tanto.
Agonía, con algunas bocanadas de aire.
Hasta que logró quedar sola en su casa con sus hijos.
La tensión de disfrazar sus encuentros, escapadas, la mirada del marido que nada lograba entender, hacía que todo se viera cubierto por un velo de dolor.
Presión, presión por parte de la familia, los amigos, el amante, el marido.
Angustia, rebeldía, enojo, alejamiento, impotencia.
Basta.
Todo terminó….es difícil tomar la decisión de desilusionar, desencantar a quién ve por nuestros ojos, quién ofrece ser felpudo antes que nada….más sabiendo que a partir de ese momento, luego de ser “el amor” se pasa a ser “yo, la peor de todas”…..como se pudo, tratando de lastimar lo menos posible y sin dar mayores detalles dolorosos la verdad fue dicha.
Más allá de las cuestiones legales que se pondrían en marcha.
Más allá del desbarajuste de idas y venidas con los chicos.
Más allá de tener que soportar la “opinión bien intencionada de los que los quieren”.
Estaban disfrutando libremente de este viaje de a dos, horas de letargo, charlas, caminatas, hacer amigos, música…. Amor.
Sus hijos no eran de la partida, por supuesto, ellos estaban con su papá, que por primera vez en veinte años, no pasaba sus vacaciones de invierno en el hogar paternal, sino que había volado con sus retoños al primer mundo....tal como están las cosas, pareciera que fue lo mejor.
Lo vio venir caminando desde el bar de la playa con sendos tragos y su característico sombrero de vacaciones, esbozó una sonrisa feliz.
Más allá de cómo siguiera todo, hoy estaba ahí, en el paraíso, con quién la tenía obnubilada al punto de que nada ni nadie más existía por el momento.
Fue lo mejor….para su marido también, aunque ahora no lo reconociera, tenía todo para estar con una persona que compartiera y no luchara contra sus ideas….tiempo al tiempo, todo pasa, pero también, si se deja de lado la comodidad de “seguir así día a día vegetando”…todo llega.

Patricia Figura, Julio de 2016.


sábado, 9 de abril de 2016

ESOS BELLOS OBJETOS....

Esos Bellos Objetos….

¿Cómo encontrar explicación a una contradicción tan irrefutable de su manera de ser?.
No se molestaba demasiado en buscarla, ni en tratar de hacerle entender a nadie su manera de ser…. era así, y le gustaba respetar tanto como que la respeten.
No aceptaba que nadie se inmiscuyera en sus decisiones, pero si tenían algo que aconsejar, lo sopesaba en la soledad de su hogar y sólo si venía de personas muy muy queridas y que la conocían mucho.
No le interesaba nada que le impusiera más cadenas que las absolutamente necesarias para vivir en sociedad, no soportaba sentirse atada a nada, menos que nada a cuotas eternas para comprar zapatos, carteras, viajes, cosméticos…. pero a la  vez, tenía absoluta consciencia de elegir cosas bellas, sabía lo que le sentaba bien y potenciaba sus atributos desdibujando sus defectos.
No tenía paciencia ni voluntad para el esfuerzo que significaba tener una casa de película, con cada  rincón digno de una fotografía, sacaba todas las telas de araña cuando las descubría, no lo hacía sistemáticamente “todos los sábados”, lavaba los pisos a diario pero jamás los enceraba, si comenzaba a hacerlo después debería seguir aunque no tuviese ganas, y los días de humedad tan abundantes en su ciudad sería un pastìn…no, no le importaban tanto como para esclavizarse con eso, los baños siempre limpios, desodorizados, con toallas mullidas, que  sequen bien, suave…. pero jamás coincidían las cuatro permanentes en color o tonalidad…ni siquiera en la gama de un color.
Las sábanas se cambiaban y lavaban en el momento una vez a la semana en invierno, dos en el verano….nunca un día fijo o determinado, eran arrebatos del momento, así fuesen las diez de la noche…eran reemplazadas por otras que “ajustaran muy bien en la parte del cubre colchón”, lisa por supuesto la parte de abajo  y con un hermoso estampado  cuidadosamente elegido para la superior y almohadas.
Tenía la sensación de que si vaciaba su hogar de todos sus bellos y funcionales muebles, con sus preciosos y  pocos objetos de adornos, sus tres bibliotecas, y la amada colección de portarretratos sería casi para derrumbe….no prestaba atención al color de las paredes, ni a las aberturas, eso le hubiera insumido un tiempo y un dinero importante, le era útil y operativa….en realidad lo global desaparecía de su mirada, sólo iba a sus pequeños tesoros acunados con amor, aunque hubiese regalado a manos llenas casi todas las cosas de valor y que estaba segura de que jamás usaría, como la cubertería de gamuza ( le ocupaban un lugar que necesitaba para los cubiertos de mango que eran prácticos y cortaban bien) los jueguitos de café que nadie tomaba, dejó sólo los de porcelana porque amaba su diseño y material, lo mismo con las tazas de té…., con adornos traídos de diferentes lugares como souvenir, dejando sólo aquellos que eran de piedras, originales, bellas, hipnóticas… le daban placer de sólo mirarlas, amaba con la vista y el tacto esos  pocos y personales objetos….aunque estaba segura de que jamás compraría nada de eso, eran regalos, de gente que le era o había sido muy querida, pero no se le hubiese ocurrido comprarlos ella…ahí perderían todo encanto.
No era para analizarlo….era parte de su impaciencia para recorrer tiendas, shoppings, ,etc….era parte de su impaciencia para abrir un paquete de regalo, sea chico, grande, mediano, humilde u ostentoso…. era saber que quién lo había elegido la conocía, sabía lo que provocaba su sonrisa, su secreto placer de recorrer con la vista, tocar y disfrutar de esos pequeños y bellos objetos especiales que de una u otra manera habían llegado a su mano, a su vida, formaban parte de su entorno, de su cotidianeidad, de fondo en las fotografías familiares, de momentos festivos como los cumpleaños de sus amores, como telón del transcurrir de su vida, que con todas las imperfecciones que pudiera revestir era sin lugar a dudas su mejor obra.


Patricia Figura, abril de 2016

miércoles, 17 de febrero de 2016

TODO BAJO CONTROL....

TODO BAJO CONTROL….

Sus ojos se dirigieron directamente al cuenta kilómetros del coche de su esposa, ni siquiera podía mirar en calma, la ansiedad por controlar…. lo controlaba a él.
Sesenta km en las últimas doce horas.
Mucho.
Si fue de la madre en la ciudad vecina estaba casi justificado.
Cuando le preguntó esa mañana qué pensaba hacer ella no lo mencionó….durante seis horas matutinas estaba encerrada en su box laboral.
Restaban seis horas.
En las cuales de las cuatro veces que la había llamado, sólo respondió una vez.
Le dijo que estaba en la peluquería retocándose los reflejos.
La peluquería quedaba a escasas diez cuadras.
Luchó durante los diez años de casados para que no tuviera auto propio.
La excusa del doble seguro, doble cochera, doble gasto de combustible y mantenimiento, a regañadientes lograba convencerla.
Se complicaba mucho turnarse con el coche familiar y las actividades tanto laborales como escolares y extraescolares de los chicos.
A medida de que los años pasaban, las discusiones llegaban a puntos realmente fuertes.
Cuando cobraron el seguro de la madre de ella, no había excusa para  dilatar la cuestión, podían permitirse los extras porque la tranquilidad familiar lo valía, era preferible economizar en otra cosa, se habían mudado de casa y si bien la cochera no era totalmente cubierta, los coches entraban.
Fue todo un tema la elección.
Cada vez que ella estaba por cerrar la operación, él encontraba una falla importante en la chapa, motor, sistema eléctrico, o papeles.
Decidió entonces su esposa hacer una entrega y pagar el resto en cuotas de un plan adjudicado.
La palabra cuotas y deudas lo hizo transpirar aún más que la supuesta falta de control en los movimientos de ella.
Le encontró un usado en relativo buen estado, útil para andar por la ciudad, cuidando su uso, no era para grandes trayectos.
Ahora, antes de entrar al hogar familiar, con la llave extra se sentó al volante a mirar como lo hacía diariamente, y sin asomo de culpa, lo que le “informaba” el coche.
Había tierra seca en las cubiertas….eso sí era más que extraño.
Tierra seca? Sesenta km?....el tanque de nafta en la reserva no era demasiada novedad.
Sabia que ella era imprevisible, independiente, si él no “ajustara las tuercas” ….no estaría nunca en la casa, no le gustaba que trabajara fuera del hogar y menos en una oficina donde el ochenta por ciento eran profesionales hombres, con los cierres de los pantalones  falseados….eran conocidos, el mundo era un pañuelo.
Pero contra eso no había podido luchar y por otro lado el dinero se necesitaba.
El era el encargado de llevar minucioso control sobre los sueldos de ambos, sino… sería imposible el ahorro y el progreso, estaba convencido de eso.
No era tonto, ella siempre estrenaba hermosas prendas “compradas fueras de temporadas” según le decía “regalo de las chicas”, “no puedo ir a trabajar en harapos, no seas roñoso”….pero eso estaba calculado, protestaba para que ella sintiera el límite, sino no entrarían en la casa la cantidad de trapos y calzados que ella compraría compulsivamente.
Ella era hermosa, brillante, querible…hasta que se enojaba, hasta que explotaba, podía llegar a estar semanas sin hablarle más que lo justo y necesario…ahí él iba cediendo a cuenta gotas, pero el control le salía de las venas, era más fuerte que él, lo hacía con todo, con las tarjetas de crédito, con los horarios, con los alimentos, con los lugares para vacacionar…. con el dinero de reserva….ése era su punto débil, la cuenta que solo él y su hermana conocían, ambos eran iguales y tenían dos cuentas por orden recíproca que ninguno de los cónyuges conocían….ellos eran hermanos, juntos aunque el mundo colapsara, educados en el ahorro extremo, casi avaricia en una de las formas de la idolatría, se comprendían mutuamente, esas cuentas que engrosaban año tras año, eran sus refugios, sus premios, sus seguros si todo se venía abajo.
Por el retrovisor vio que ella venía con las bolsas de los mandados casi doblando la esquina, esperando a que el torrente de autos que el semáforo había dado pase, le dejara la senda peatonal libre.
Se bajó y cerró, fue caminando hacia ella que aún no lo había visto.
Le sonrió y le dio un sonoro beso en los labios, la abrazó.
Tomó una de las bolsas, le preguntó por los chicos, ella conversaba animadamente, él elogió el nuevo color de cabello, “sí, había ido a la peluquería después de todo” … le preguntó por su día de trabajo,  respondió con “lo mismo de siempre, ya te conté cuando llamaste”….ella planeaba mentalmente la cena, y organizar un poco de papeles que había traído de su trabajo, las horas no le alcanzaban, lo escuchaba vagamente en su discurso diario, con las repetidas quejas y repreguntas, se encerró en su mundo, asentía con la cabeza mientras su mente ya estaba en otro lugar.
Llegaron a la puerta del hogar familiar, caballerosamente él abrió y le dio lugar para entrar, ella se quejó de que todavía tenia que buscar al más chico antes de guardar el auto, él se ofreció a hacerlo así ella podía quedarse cocinando y no cenaban tan tarde, le hacía mal a su hernia de hiato.
Ella se encaminó a guardar todo, y sacar del freezer unas presas de pollo, que acompañarían con arroz amarillo y ensaladas que ya estaban limpias, no le respondió, dejó todo listo y se dirigió al living a buscar su cartera y las llaves del auto, no quería dejar de pasar a pagar por la boutique antes de que cierre, la zapatería y la casa deportiva, ya era diez y después le cobraban todo con recargo, no tenía intenciones de usar la tarjeta de crédito, no tenía ganas de dar explicaciones del resumen si lo abría él antes que ella.
“amor!!!!!.....venís enseguida?????….iba a ir yo….vamos a acostarnos tempranito…. así estrenamos tu nuevo color de cabello…” le dijo en tono jovial mientras ella se estaba yendo, a ver si le decía algo de la peluquería….¿sesenta km? ¿En la ciudad?.
Ella se hizo la que no lo escuchó, saludó a la vecina de enfrente que salía a caminar con su marido, subió al coche, sintió el perfume de él en el interior…. revoleó los ojos… dejó el fastidio de lado, no lo iba a cambiar…. Se miró en el espejo, le gustó el cambio, había valido la pena la distancia y meterse en ese nuevo barrio sin asfaltar en las afueras, la chica era simpatiquísima y trabajaba muy bien, le iba a mandar un mensajito a su amiga agradeciendo el dato.
Dio marcha atrás, puso primera cuando el semáforo de la esquina frenó los coches y fue en busca de su hijo, estaba cansada y aún le quedaban las cuentas por pagar.



Patricia Figura, febrero de 2016

viernes, 22 de enero de 2016

EL PATITO FEO....QUE NO ERA CISNE.

El Patito Feo... que no era Cisne.
Ella había nacido fea, literalmente.
No como la mayoría de los recién nacidos,  que con los primeros gramos y días transcurridos comienzan a embellecerse.
Era decididamente una criatura sin gracia.
Sus amantes padres, cuyos otros hijos eran de lo más común y corriente, sin nada ostensible que destacar, ya fuera en un sentido o en otro, la miraban sin decirlo abiertamente a medida que iba creciendo.
Su carácter cambiante no ayudaba para nada, su gesto algo bobalicón era engañoso, poseía una viveza innata que bien manejada era su mejor capital.
No tenía demasiadas amigas en el colegio, sólo determinado grupo que demostraban que no  “discriminaban” incluyéndola en algunas de sus reuniones, claro, ella no les hacía sombra, no distraía las miradas de los chicos que les gustaba, no era siquiera simpática si no se lo proponía realmente.
Adolescencia difícil, familia sólida, presente, poco demostrativa… sus hermanas le daban consejos para sacar mejor partido de su cabello que era sano y abundante, su madre recorrió cuanto dermatólogo pasaba por la obra social para luchar contra el acné juvenil, pero para desesperación de todos ella se encogía de hombros y seguía su camino.
Cero deportista.
Absoluta sordera si de estudiar algún instrumento se trataba.
No le interesaba en lo más mínimo la vida de club y los consabidos grupos que allí invariablemente se formaban.
Su carácter fue agriándose con el tiempo, terminó sus estudios secundarios, fue al viaje de quinto a regañadientes, nadie tuvo que hacer de “campana” para cubrirla en un beso furtivo.
Varias crueldades de esas llamadas “inocentes bromas de chicos” fueron volviéndole el gesto más adusto y hosco aún.
Odiaba los espejos…. Cuando tuviera su propia casa no tendría ninguno, aún a riesgo de salir disfrazada a trabajar.
Hizo el terciario en tiempo record y comenzó su vida laboral, sus hermanas se fueron casando, su único hermano también, vivía sola con sus padres, pero era como tener caseros…. Ella hacía su vida, con sus horarios, sus padres hacían la suya, por acuerdo mutuo ella pagaba impuestos y servicios y su madre se encargaba de que hubiese siempre algo para comer y la ropa limpia.
No la invadían y ella a ellos menos.
Curiosamente no era una persona insegura.
Era posesiva de lo que consideraba de alguna manera “suyo” pero no era dependiente de nadie, al contrario, eficiente en su trabajo fue ascendiendo rápidamente…. Eso la obligaba a tener en cuenta su aspecto.
Era prolija, tenía un guardarropa básico pero absolutamente combinable, le gustaba armarse “equipos”, “oufits” para no tener que perder tiempo pensando qué ponerse para trabajar, reuniones sociales o vacacionar.
Por una cuestión de salud se impuso hacer algo de gimnasia tres veces por semana, no le interesaba aumentar de peso y tener que ocuparse de  sí misma más de lo necesario.
Eso la hizo sentirse mucho mejor, más elástica, más esbelta, le daba otro porte…para el cumpleaños, sus compañeras de trabajo, que tenían la costumbre de hacer regalos temáticos anuales, es decir, con el de la primera ya sabían qué les tocaba a las otras, le obsequiaron un Boucher en uno de los mejores salones de belleza de la ciudad.
La conminaron a que lo utilice….antes de un viaje laboral por una fiesta en la casa matriz a la que iba con otros directivos de la empresa y representantes de firmas, pidió turno y se internó llevando en parte su portafolio para adelantar temas pendientes.
Por una vez no odió los espejos.
Los años le habían dado algo….experiencia, un dejo de inteligencia en la mirada, actitud y los genios del spa un estilo que le iba como anillo al dedo.
El que sabe, sabe y cada uno a su juego.
Tal vez no era tan difícil mantener la imagen que le devolvía ese cristal implacable a veces y dadivoso otras, como en esta ocasión, tampoco había sido un total sacrificio, un par de horas cada quince días, mantener ese nuevo color de cabello que la iluminaba y suavizaba el rostro, un make up casi disimulado, un toque en las pestañas.
No la habían disfrazado de otra persona.
No se sentía un maniquí llena de afeites que le quemaran las manos por ir a lavarse la cara.
No tenía un peinado que la obligara a la esclavitud.
Era algo muy sutil y que la hacía girar ciento ochenta grados en su aspecto.
Sintió una oleada de gratitud y placer.
Tomó su maletín y en un arranque sin precedentes pidió un nuevo turno por propia voluntad.
No se había transformado en un bello Cisne….pero se veía mejor de lo que siempre se había visto, daba otra imagen, sonrió y se dio cuenta de que la favorecía, tenía lindos dientes….calzó sus gafas de sol, con eso era intransigente, nada de Febo en su piel, no lo toleraba, una vez leyó un artículo que decía que con dinero, cualquier mujer podía ser bella, ella no compartía esa opinión….podía mejorar su aspecto, darle estilo y dignidad…pero la belleza era otra cosa.
Como fuera, estaba satisfecha, se sentía mejor que nunca consigo misma, recorrió un shopping  cercano y eligió un par de prendas para llevar, calzado de vestir y otro más cómodo para andar, mientras su celular vibraba con llamadas urgentes que se dio el lujo por una vez de postergar.


Patricia Figura, enero de 2016