miércoles, 16 de febrero de 2011

UN NUEVO HOGAR...

UN NUEVO HOGAR…

Despacio fue recorriendo por última vez las habitaciones.
Las paredes desnudas, despojadas de los adornos personales, recién pintadas.
Los pisos sucios, opacos por el trajín de llevar muebles y enceres hacia el camión de la mudanza.
Fue hasta la habitación de sus hijas…ya no estaban las camitas gemelas, el velador que al girar hacía bailar a Mickey en las paredes, el roperito, los cuentos y el baúl de los juguetes…. Por la ventana el sol entraba a raudales… no había cortinas que mengüen su brillo e intensidad…. se podía ver la galería exterior, el asador donde “se armaba la fiesta los domingos”…. la hamaca se mecía solitaria con la suave brisa otoñal.
Salió como lo hacía siempre, echando un último vistazo y cerró la puerta.
Por el corredor fue al que fuera su cuarto, amplio, cómodo, con vista al pequeño parquecito, el níspero gigante velaba sus sueños…también había un bananero, y el pino que acostumbraban a  adornar en navidad…. Abrió el amplio ventanal y aspiró una vez más el conocido perfume de la tierra algo húmeda… las flores… se despidió en silencio.
Pasó por el escritorio… sin rastros del refugio que fuera en realidad… no encontró los libros apilados por doquier, los cuadros de su querida amiga, el piano, los dibujos enmarcados de sus hijos…pero esas cosas que hacían a su vida cotidiana estaban celosamente guardadas…irían rumbo a su nuevo destino, su nuevo hogar, y cada una ocuparía un sitio especial… la harían sentir cómoda… “en casa” otra vez.
Pasó por la cocina…casi su “recinto”… donde corregías las tareas escolares, cosía, organizaba las comidas, tomaba mate con sus amigas…donde pasaba horas al teléfono.
Con una sonrisa abrió el amoblamiento de cocina… su orgullo, soñado y a medida… en el interior encontró un “stikers” de barbie… lo dejó…si venía una nena a vivir…era como una bienvenida.
Cerró con llave la puerta que llevaba al patio, y al parque… clausuró  las llaves de gas… fue hasta el living y probó que la luz estuviese cortada, acarició el marco de la puerta y “espió” por la ventana una última vez.. las imágenes familiares de su vecina barriendo… los chicos jugando en el jardín de enfrente, el carnicero y su mujer con el mate sentados a la sombra del paraíso… el almacén siempre abarrotado de gente….les envió un beso a todos mentalmente…por eso había querido ir sola a cerrar el que fuera su hogar… para despedirse tranquila y a su tiempo.
No estaba triste…era nostalgia…soltar lo viejo para poder construir algo nuevo, fue feliz en ese hogar… no como esperaba serlo cuando  cinco años atrás lo compraron pensando en lo cómodo que resultaría criar las nenas en un lugar tan espacioso y con verde, árboles, hamacas….y mucho sol entrando por las ventanas.
Pero lo fue….luego del dolor de aceptar que la pareja no tenía salida…. se encontró a sí misma…se sintió segura y fuerte… podía llegar a donde quisiera porque la tristeza no la tenía atada, adormecida…trató de hacer todo lo menos doloroso posible para las gorditas…no fue fácil… pero recibió muchísimo amor y ayuda… los amigos nunca fueron tan amigos y su familia nunca estuvo tan cerca.
Era hora de partir… de despedirse…un nuevo hogar la esperaba junto a sus nenas…ellas ahora mucho más tranquilas habían disfrutado de recorrer el departamento, descubrir su “piecita”… eligieron como iban a acomodar sus muebles… el color de las paredes…y si bien la vista desde su ventana no iba a ser la misma… esta también formaría parte de su niñez… de la previa a sus sueños…de las charlas mirando un punto fijo hasta quedar dormidas.
Cuando buscaba el que sería su nuevo lugar entre las condiciones “sine qua non” estaba la primordial…”ventanas amplias”… luminosas…mucha luz.
Estaba tranquila…tenían un nuevo hogar… chiquito, sencillo… pero lo harían tan suyo como lo fuera este… cerró la puerta de entrada…caminó por el jardincito hasta las rejas y con una sonrisa subió  a su coche, saludó con un gesto a los vecinos que agitaron las manos y con una sonrisa gigante fue a acomodar sus cosas a la “casita nueva”… seguramente su amiga ya estaría allí organizándolo todo y su mamá llevaría las nenas  hasta el anochecer para que al regresar cansadas pudieran disfrutar de un sueño tranquilo en su hogar… más ordenado…y en paz.


Patricia Figura… febrero de 2011.

6 comentarios:

  1. Bellísima la actitud de apertura de tu protagonista. Muy bueno Patri.

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  2. gracias Norma!... siempre son difìciles los cambios no?.

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  3. Buena manera de aceptar las cosas que nos suceden...

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    1. Muy bueno Patri, y como dices mucha luz para escribir este estilo, cuento

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  4. Me hace recordar el momento en que dejé mi departamento en Buenos Aires, donde había vivido ¡tantas cosas! También quise despedirme a solas.

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