lunes, 26 de noviembre de 2012

LA CASA DE LAS SIETE MUJERES...de Leticia Wierzchowski

LA CASA DE LAS SIETE MUJERES.

 Es un libro basado en la guerra Farroupilha, del sur de Brasil, donde se intentó derrocar el imperialismo existente, abolir la esclavitud y controlar el precio del "charquis" que estaba monopolizado por el gobierno.
Esta guerra durò diez largos años, la terminaron perdiendo quienes la iniciaron, en ella luchò Bento Gonçalvez Da silva y Giusseppe Garibaldi.... ambos guerreros inclaudicables a sus sueños.
 Fuera del campo de batalla, las mujeres libraban las suyas, las diarias, el dolor de no saber vivos o muertos a sus maridos, hijos, sobrinos y prometidos.
las cartas, difíciles de recibir eran angustiantes, desactualizadas, la creencia de que su deber era "esperar" muchas veces llevó a las más débiles a la desesperación y a la locura.
Los hijos iban creciendo y uniéndose en la larga y sangrienta lucha, las mozas perdían a sus amores, sobrevivièndolos durante años en amargas solterías.
En esa casa, que era la estancia de una de las hermanas de Bento, tías  madres, sobrinas e hijas, rezaban incansablemente, mantenían rígidas rutinas para intentar acortar el tiempo interminable, obligàndose a realizar pequeñas tareas para no deambular sin rumbo a la desesperación.
El amor llegó para quedarse con las pocas afortunadas, casamientos antes impensados, salteando la inquebrantable barrera de las clases sociales.
Una novela èpica, romántica en su crudeza, donde se puede sentir los aromas de la pampa gaucha de Rio Grande do Soul, las flores de  primavera, el viento recurrente del invierno, el minuano, el olor a tierra húmeda mezclados con el susurro de tantas mujeres en sus plegarias, las agujas incansables que bordaban interminables ilusiones de ver entrar por la puerta principal a todos sus hombres, re regreso, sanos y salvos.


Patricia Figura, noviembre de 2012.

jueves, 22 de noviembre de 2012

ES PORQUE ME QUIERE...


ES PORQUE ME QUIERE…
_Yo así no salgo_ la miraba como quien mira a un subalterno_ o te cambias y te vestís decentemente o no voy_ dedo acusador que ella tanto conocía se agitaba de arriba abajo.
_Pero qué tengo? Qué querès que me ponga?_ la sonrisa que siempre era su mayor característica, se había borrado una vez más de su rostro adolescente.
_No se, una pollera más larga, más floja… un pantalón “NORMAL”….algo con lo que se pueda salir a la calle y no tenga que ser el imbécil que va abrazado a una trola_ estaba clavado en el piso, con las piernas abiertas y echando fuego por los ojos… los mismos ojos que la noche anterior al despedirse se habían transformado en miel, que se suavizaban cuando le juraba un amor sin medidas, una entrega absoluta, asegurándole una y otra vez “nadie te va a amar como yo “ “ te quiero bien, como mi mujer no soy como los otros que buscan a las minitas para usarlas” “vamos a casarnos y  a tener un montón de hijos y yo los voy a cuidar y te voy a proteger… te amo tanto”.
_Estoy cansado de discutir por lo mismo, vengo bien, contento, te traigo un chocolate, las entradas al cine, te llevo a todos lados, lo único que te pido es que no me hagas pasar vergüenza con la ropa y parece que lo haces a propósito!!!.... qué harto que me tenès, cómo me hacès poner! Me hacès poner loco!_ golpeó con furia  los chocolates contra la puerta de entrada, el ruido sordo provocó un nudo en la garganta de ella.
_Pero es que no te entiendo_ la voz se le estrangulaba y sabía que su llanto lo iba a enfurecer más aún_ me visto como todas las chicas de mi edad, nadie usa polleras largas y amplias…. Es una pollera de jean  normal, una camisita…_
_Si,  camisita, se te nota todo… no dejas nada para la imaginación… y la pollera ¿no te puede llegar a la rodilla? ¿un largo de gente decente y no como si fueras a pararte en cualquier esquina?_ comenzó a caminar como un león enjaulado, ella ya sabía que el día estaba malogrado… o casi, le iba a costar mucho que el volviera a ser ese novio tierno, encantador que la colmaba de besos y mimos… el único que se aparecía de sorpresa a la salida del colegio, a la salida de natación, que la llamaba al celular veinte veces al día…la extrañaba, la necesitaba… ella era “de él” “su mujer” “la mamá de sus hijos”…ahora todo era pelea y lo peor es que  se desataba en dos segundos, nunca podía preverlo, era como una ola que se formaba de repente y arrasaba con todo.
_ La primera vez que salimos, por si no te acordàs, yo estaba vestida así….hoy cumplimos un año…y…. bueno.._ intentó acercarse, abrazarlo, él estaba duro como una estatua… esperando que ella le pidiera perdón por el mal momento que le hacía pasar.
_No te conocía, recién empezábamos…no te quería como ahora….soy un hombre, no te voy a compartir con todo el mundo…_ se dio vuelta  y le dio una patada al chocolate que había caído luego de ser azotado_ Mira vos que aniversario me hacès pasar, media hora peleando porque te encaprichas en vestirte como todas tus amiguitas… que así les va también…_ se agarró la cabeza y se apoyó contra la pared del living_ yo me voy… ya está… estoy cansado de pelear siempre por lo mismo y lo único que sabes hacer es llorar… andà con tu amiguita, que te aconseja… “que te abre los ojos”… dale que yo soy el monstruo que lo único que quiere es casarse con vos, cuidarte, formar una familia… que  te respeten… pero…dejà… andà nomàs con uno que te haga vestir de prosti y te use para después mandarte al diablo._ cuando teatralmente y como de costumbre giró para irse, ella una vez más había hecho el errado proceso interno.
“Qué más quiero?, me cuida, me cela, me ama, y siempre lo arruino todo por la ropa, por lo que dicen mis amigas, porque quiero salir con ellas… lo voy a cansar, me voy a quedar sola…discutir por cinco cm de tela es ridículo…no puedo comparar una minifalda con la familia que `el quiere formar conmigo, una salida al boliche con amigas con la vida de amor incondicional que él me ofrece… él me ama de verdad, no quiere acostarse conmigo y nada más, su ternura no la tiene nadie….”
_Perdoname_ susurró ella despacio, tomándolo fuerte por detrás para impedirle salir, mojándole su camisa con las lágrimas _perdoname por favor. No peleemos más, está bien, no me di cuenta, tenès razón, estoy cansada de que todo se transforme en pelea_
_Es que sos vos, yo no tengo nada que ver, vine tranquilo y contento y mira como estoy, todo transpirado, nervioso…. Me vas a volver loco con tus caprichos, crece, crece de una vez, madura y transformate en una mujer de una vez por todas o dejame y dedicate a pavear con tus amiguitas.
Ella en silencio, volvió a la habitación de la que saliera tan feliz media hora antes, abrió su placard, miró con desgano, tristeza, buscó una remera amplia, impersonal, un pantalón de jean que no era elastizado, uno que casi no usaba y sintiéndose una bolsa de papas estudió su imagen en el espejo, “es porque me quiere” pensó una y otra vez, se lavó la cara en su bañito privado y salió.
_Aaaaaaaaaaah! Ahora sì, ahora sì….esa es mi amor, mi ternura, mi nena hermosa_ la abrazó fuerte y le dio un largo beso…le dio el chocolate_ todo chamuscado, pero…_ se sonrió como disculpándose_ cerrà los ojos y abrí las manos_ cuando ella lo hizo, depositó una cajita entre sus dedos, ella la abrió y estaba la cadenita con el colgante esmaltado que había admirado un par de días atrás en la joyería.
Ella se sonrió, “esta en todo” “ se dio cuenta de cuanto me gustaba” “ en qué momento lo habrá comprado?”.
La madre entró de la calle y los vio abrazados.
Saludó e hizo un comentario acerca de la hija que nuevamente se había cambiado, algo así como que no se decidía nunca.
_Es que hoy es un día especial…cumplimos un año juntos_ dijo él con una sonrisa, mientras le besaba la frente a su novia.
_ Si, ya se, es lo primero que me contó! Bueno, que se diviertan, me voy a hacer de cenar.
Salieron de la mano, sonrientes ambos, pero solo la sonrisa de èl llegaba a los ojos.

Patricia Figura, noviembre de 2012.

sábado, 10 de noviembre de 2012

NOCHE DE TORMENTA...


NOCHE DE TORMENTA
Los vidrios temblaban.
El viento ululante parecía hablar…contestarle…le sugería frases.
Se acercó a la ventana que daba al jardincito.
Podía ver la calle siempre tan bulliciosa, ahora desierta y mojada…. Algún que otro auto pasaba de tanto en tanto, casi sin detenerse en la esquina.
Las luces perdían nitidez.
Parecían brumosas. “que no se corte la luz” pensó.
Quería hacer algo pero no sabía qué.
Tanto rogar mentalmente por un poco de tranquilidad, soledad, con tiempo ocioso y ahora no sabía como emplearlo.
Un relámpago de esos de película precedió al trueno que hizo temblar las paredes.
Estaba aburrida.
Los chicos habían ido a pasar la noche de vacaciones en lo de sus abuelos.
Todavía les costaba superar la ausencia del padre.
Casi un año atrás, a pocas cuadras del hogar, un coche manejado por un menor, puso punto final a su vida.
Y casi también a la de ellos.
A partir de ese  momento todo fue caos.
Medio zombi y absolutamente golpeada, se dio cuenta de que debía encargarse de todo.
¿ Qué era todo?.
Fue descubriendo que dentro de ella había mil mujeres desconocidas.
Tuvo que ser ejecutiva en sus decisiones, había millones que tomar.
Los abogados intentaban solucionarle la mayor parte de los problemas, pero había cosas que solamente ella podía definir, los chicos estaban desorientados, temblorosos, inseguros, la despertaban durante la noche, querían saber que todavía estaba ahí.
Le abrían la puerta de su habitación varias veces durante la noche.
Se fijaban si respiraba.
Más de una vez se hizo la dormida, les pedía que duerman ellos también, que descansen…cuando el sueño la vencía de verdad, eran horas de desmayo, soñaba mucho, amanecía con lágrimas secas sobre su rostro todavía joven .
Más de una madrugada se sobresaltaba al estirar su mano sobre la mitad donde durmiera su marido y encontrar un cuerpo tibio, al instante se daba cuenta que uno o dos de sus hijos, al despertarse en mitad de la noche se había introducido en su lecho.
El sonido del teléfono la trajo otra vez a la realidad.
_¿hola?...¿hola?_ la línea zumbaba, parecía que alguien hablaba del otro lado pero no entendía, le pareció escuchar que preguntaban por ella _Si, soy yo…¿Quién habla?_
Apenas pudo escuchar su voz… no le hizo falta que dijera su nombre, pero él se lo dijo.
¿Cuánto hacía que no hablaban?...solo lo vio en el funeral, un rato, cuando la abrazó muy fuerte y le dio su teléfono, “a cualquier hora” le había dicho al despedirse.
_Ahora?...si, si, por supuesto que podes pasar…. Te abro desde adentro así subís el coche al garaje.
Un nudo se instaló en su estómago.
No pensaba ni remotamente en que recibiría una llamada suya, menos para avisarle que estaba a un par de cuadras y que quería visitarla en semejante noche donde no se distinguía nada a menos de un metro.
Compañeros del instituto terciario de idiomas, su amigo, compañero de estudios y de confidencias.
Los cuatro años del profesorado los encontró unidos de manera cotidiana e incondicional, parciales, exámenes, trabajos prácticos, finales, todo lo preparaban juntos, después cada uno volvía a su vida, a sus parejas, sus salidas con los grupos de amigos que no tenían nada en común los de uno con los de otro.
Poco antes de que ella se casara, y sintiendo él que estaba ante un callejón sin salida, le planteo sus sentimientos hacia ella.
La turbó muchísimo, nunca lo vio fraternalmente, pero sí como a un buen amigo, de esos con las que todas las chicas fantasean, pero no dudaba que su futuro estaba con su novio, varios años de novios, planeando la familia que tendrían.
Terminaron los estudios, pero si bien ella intentó que la amistad continuara, él le fue claro….”Ya no puedo ser tu amigo, no se si te quiero de otra forma, pero no me puedo mantener al margen…tengo ganas de besarte, de tirar los apuntes estos en los que estamos siempre metidos y agarrarte a vos, apretarte, morderte… hacer el amor…”
Ante tal vehemencia ella no fue indiferente, si bien aceptó la distancia, algo en su interior le hacía cosquillas, de solo imaginarlo la fantasía se disparaba sola.
No fue a la boda.
En los diez años que duró su matrimonio, lo cruzó en un par de colegios solo dos veces, nunca supo como se enteró de su viudez, cuando lo vio en el velorio se aferró muy fuerte buscando a su antiguo amigo,
Ahora, casi un año después, él estaba por llegar.
Un trueno ensordecedor ahogó la bocina , pero ella vio las luces de los faros.
Le abrió por el portero, él colocó su coche en la subida al garaje y entró rápido y medio mojado.
Se abrazaron fuerte, le susurró al oído “te extrañé”.
No estaba de casualidad en el barrio, había ido varias veces antes y la vio siempre prendida a sus hijos y con mirada triste, caminando hacia la plaza, compartiendo un helado con ellos, subiéndolos rápido al auto cargados de bolsos, pelotas y muñecas.
Pero ese día la urgencia, la incertidumbre, la espera se había hecho insoportable, no dudó y la llamó… y ahí estaba, para lo que ella necesitara o sintiera.
_Necesito tiempo, así como vos te tomaste el tuyo  para acercarte, yo … bueno, no puedo decirte nada ahora… me encanta que hayas venido en esta noche infernal, te juro que me encanta… me parece mentira, un sueño… ¿ qué siento?...un nudo en el estómago, sensación que creía perdida para siempre._ estaban sentados en el cómodo sillón donde los chicos jugaban normalmente, tomados de la mano, ella se acercó y él la besó…era la primera vez que lo hacían…le pareció que volcaba todo un año de tristeza, inseguridades, angustia, deseo frustrado, soledad… junto con años de secreta fantasía.
Estuvieron toda la madrugada uno en brazos del otro, se besaron durante horas, se acariciaron, escucharon música, recordaron anécdotas, las luces bajas de las tímidas lámparas que los custodiaban desde sendas mesitas vestidas, los invitaba a las confidencias, a bailar esos lentos a los que nadie puede ser indiferentes, tomaron algo fuerte, también café con tostadas y dulces cerca del amanecer.
El cielo se fue abriendo con un sol que prometía sofocar toda la ciudad después de semejante tormenta veraniega.
Ninguno de los dos tenía sueño.
Ninguno de los dos quería separarse.
El barrio se iba despertando, se rieron juntos de los comentarios que despertaría un auto en el garaje de ella.
La invitó a ir al cine cuando ella pudiera organizarse con los chicos.
Entre los dos sumaban seis…él se había divorciado hacía unos cuantos meses.
Todo estaba en “veremos” pero había sido una buena noche.
Y no pintaba así cuando se desató la tormenta.

Patricia Figura, noviembre de 2012.

domingo, 28 de octubre de 2012

¿HASTA CUÀNDO?...


¿Hasta Cuándo?

Reclinada sobre el respaldo de su coche, disfrutaba del recorrido hacia la casa paterna.
La autopista nueva, impecable, sin animales sueltos, carros y con un tráfico tranquilo… le permitía una velocidad crucero….el CD que terminaba de comprar le hacía compañía a sus pensamientos.
¿Hasta Cuándo?
 Con esa pregunta tan simple y tan cargada de significados que no estaba preparada para analizar profundamente, la había despedido su analista en la última sesión.
No podía contestar eso, porque no sabía lo que la mantenía a su lado.
¿O lo sabía demasiado bien?.
Le gustaba su vida tal como estaba, los mejores colegios para sus hijos, estudios paralelos, deportes, vacaciones de invierno a lugares de elite, vacaciones de verano en el paraíso… literalmente.
Si bien dirigía su hogar para que todo estuviese perfecto, la ropa, los uniformes, la limpieza, el orden, las alacenas bien provistas con las dietas de cada uno, y la infaltable colección de jugos naturales bien helados… hacía mucho que materialmente no hacía ningún quehacer, y lo disfrutaba, no siempre había sido así, pero más allá de los primeros diez años de matrimonio donde ambos forjaban el bienestar familiar, la bonanza llegó y se afianzó en cada uno de sus poros.
Su aspecto cuidado y engañosamente sencillo, si bien parecía absolutamente natural, costaba una pequeña fortuna anual, pero lo valía, nadie le daría un minuto más de treinta años y ya casi rozaba los cuarenta y cinco.
Siempre atenta, sonriente, logró despojarse de sus celos paranoicos y con ellos de las peleas continuas que minaron su matrimonio en los primeros años, sabía con quien se casaba, atractivo, caballero, centro de grupo, pero también con su pequeña coraza interna… nada lo afectaba y si lo hacía no lo demostraba, vivía a su modo, era eso o nada.
La última no había sido una crisis como las anteriores.
Por el retrovisor vio una todoterreno que se acercaba a la velocidad de la luz.
Puso el guiñe y pasó al carril derecho, tenía toda la intención de llegar entera al almuerzo familiar, sus hijos estaban desde el día anterior con sus primos, él no iría.
Por supuesto su ausencia se haría notar, pero su familia había aprendido a disimular, a mirar sin ver, se limitarían a preguntarle cómo estaba y a mandarles saludos, excepto su hermana… ella buscaría el momento apropiado mientras tomaran sol o salieran a caminar, era tan poco hiriente, tan justa, jamás juzgaba…. con ella era fácil hablar.
Fue su primer amor de verdad.
Su único amor, el padre de sus hijos, su marido, su amante infiel marido.
¿Hasta cuándo? Le había preguntado el analista cuando ella en una crisis de llanto planteo su agotamiento, su falta de dignidad disfrazada de excusa en el bienestar de sus hijos.
No tenía una respuesta.
O tal vez la tenía desde siempre. Jamás se iba a divorciar. Tal vez con otro sería exactamente igual, solo que no sería el padre de sus chicos, ni le ofrecería el oro y el moro, no tendrían los amigos en común, un lugar en el álbum familiar de casi treinta años juntos.
Vio la villa miseria al costado de la autopista, estaba llegando a la ciudad… el sol reverberaba sobre las chapas e imaginarse en ese horno la hizo estremecerse… el aire acondicionado la mantenía totalmente alejada del asfalto que se derretía en ese día pleno de calor.
El no se esforzaba por ocultar el brillo de su mirada cuando una mujer merecía admiración.
Los ojos acariciaban la piel de quien fuera la portadora de su atención en el momento…se mostraba obsequioso, multiplicaba sus atenciones, contaba anécdotas mundanas que divertían a la interlocutora y por un momento, una tarde o una noche, la hacía sentir en un pedestal.
Hasta que la saboreaba.
Eso llegaba tarde o temprano.
Para sus encantos no existía el “no” si estaba dispuesto  a conseguir la presa.
La victima elegida, llegaba a convencerse de que el mundo de él giraba en torno a ella, que jamás había experimentado algo así… aunque se cuidara muy bien de expresarlo con palabras y nunca pero nunca ninguna pudiera afirmar que él les había prometido algo, sus actitudes las convencían de ser una debilidad para el galante seductor que las tenía bajo la mira.
Ella conocía demasiado bien los “síntomas”…estaba inquieto, verborràgico, “pesado” le decían los chicos, sexualmente más activo, no era cuestión de reservarse para la ninfa en espera, las ganas iban en continuo recambio a medida que su cabeza explotaba esperando el momento final.
Eso podía llevarle una semana, o poco más.
Cuando todo había pasado, cinco minutos después de que su marido se retirara del cuerpo elegido, instantáneamente el interés caía con la misma velocidad con que se había gestado.
Ella podía experimentarlo en el momento en que llegaba a casa más tranquilo, reposado, la abrazaba fuerte, le decía que estaba linda, ¿había cambiado el corte de cabello? ¿ el perfume?... volvía a verla, era otra vez ella, su amor, su cotidiana elección a través de los años.
Ella sabía que él nunca se permitiría enamorarse de otra.
Huiría de eso siempre, ella significaba hogar, familia, hijos bajo el mismo techo, las finanzas a buen resguardo, un estilo de vida que no se derrumbaría.
Casi desde el principio había sido así.
No iba a cambiar a menos que ella pusiera distancia.
Tomó la salida que la llevaría a la avenida de sus padres, el barullo de su familia siempre la reconfortaba, sus sobrinos zambulléndose en la pile, su padre en el asador, la madre con las ensaladas…. El canto de los pájaros en el viejo paraíso del fondo.
El celular sonó, le había entrado un mensaje que leyó en el semáforo “Linda, llegaste bien?”, siempre atento y protector…¿en brazos de quién estaría? ¿o había aprovechado mientras la diosa de turno se daba una ducha?, vio nublado por las lágrimas, el conocido nudo en la garganta amenazaba con derrumbar su tan cuidada vida.
Dio la vuelta a la esquina y estacionó frente al viejo y querido hogar, después le contestaría, tenía práctica en reponerse rápido y poner rostro de retrato feliz…cerca de la otra esquina, en la sombra un coche muy parecido al de su esposo estaba estacionado, no alcanzaba a ver bien, pero lo distinguió al instante.
Y el corazón volvió a latirle fuerte.
Bajó con su andar elástico y su sonrisa pronta, con el celu en la mano junto a su oreja, la estaba llamando.
Con una sonrisa atendió.
_Sorpresa! _ le dijo él mientras caminaba a su encuentro_ al final la reunión se postergó hasta el próximo sábado …vamos a volver en autos separados pero …acá estoy _ estaban muy cerca, cortaron, se encontraron una vez más uno en brazos del otro, ella se fundió y respiró hondo contra su pecho y él la apretó muy fuerte, se aferró a su lealtad, a su paciencia, a su amor…. una escaramuza, apenas una batalla ganada a sus más bajos instintos, una miga de pan.
¿Hasta cuándo? La voz del analista resonaba en la cabeza de ella mientras caminaban hacia la casa de sus padres de la mano.
“No lo sè….mientras siga habiendo golpes bajos no voy a poder alejarme…es mi cruz…pero no me la mandó Dios… la elijo día a día, mes tras mes, año tras año y así creo que va a ser hasta el último día de mi vida….de alguna manera me prostituyo con mi propio marido….”
Los chicos los abrazaron felices, enseguida la conversación se hizo de locos, todos hablando a la vez, sirviendo las bebidas, poniéndose cómodos, fueron a cambiarse por ropa de baño, un par de zambullidas antes de comer para aplacar el calor del viejo patio familiar, mientras los de la casa ponían la mesa bajo el frondoso árbol y el viento suave los envolvía una vez más en la “instantánea familiar”.

Patricia Figura, octubre de 2012.

miércoles, 24 de octubre de 2012

TODO LO QUE QUIERO (video youtube)

En este video va una etapa de amor adolescente, de sueños, de làgrimas dulces, secretos compartidos y la complicidad de una abuela que me adoraba y siempre me acercaba la mùsica que me hacìa felìz, tambièn està la mejor parte de mi papà, la que me hizo disfrutar de parques de diversiones y la posibilidad de entrar al estadio justo cuando sonaba esta canciòn.
En este video sin duda hay mucho de mi.... aunque no sea màs que un tema comercial propio de su època.

lo comparto.

http://www.youtube.com/watch?v=cIHaru6ha40

domingo, 14 de octubre de 2012

QUE EL PASADO NO ME ALCANCE...


Que el pasado no me alcance…

Se revolvía inquieta entre las sábanas.
Blancas, arrugadas después de un sueño nada reparador.
Se sentía sofocada, solo que no se daba cuenta, estaba dormida…no podía salir de las garras invisibles que la tenían atrapada.
Colocó una almohada gigantesca entre sus brazos…apoyó su cabeza y sus piernas.
Por un momento su respiración se volvió tranquila, regular.
Los rostros iban y venían.
Amigos de la infancia que le ofrecían una medialuna, una chocolatada al salir de la pileta de lona que ocupaba todo el patio de la casa familiar.
Quien fuera su pareja durante tanto tiempo sonreía, perversamente, sádicamente, estiraba los brazos y sus dedos parecían tentáculos que se adherían a su cabello mientras ella corría.
Corría incansablemente.
Estaba a punto de huir.
Paradójica mente cuando lograba poner distancia…èl aparecía delante de ella.
Saltó
O esos creyó, se movió espasmódica mente y despertó.
No se había caído, estaba en la cama, en su gran cama revuelta… el calor de la siesta se filtraba por la celosía , había un ulular de viento que presagiaba tormenta, aunque el sol inclemente parecía a punto de derretir el juego de jardín antiguo que había pertenecido a sus tías abuelas.
Espió por las hendijas.
Aumentó la velocidad del ventilador de techo… fue hasta la heladera, tomó el pote de helado y disfrutó un par de cucharadas refrescantes.
Volvió a acostarse…el cielorraso parecía más cercano que de costumbre.
Soñar la agotaba.
Era como volver a la cárcel de la que había escapado.
Era imposible que eso sucediera.
Para lo onírico nada era imposible.
Dio vueltas para un lado, para el otro, trepó nuevamente a la almohada…quedó mirando fijamente hacia la ventana y el reflejo de la sombra del árbol que se balanceaba con el viento.
Era el viento de  “los locos”… ese que le dicen “norte”….cuando soplaba, sus pesadillas eran aún peores…sabiendo eso trataba de pensar cosas placenteras antes de dormirse.
No siempre daba resultado.
Los demonios internos difíciles de exorcizar….tomó un libro del mueble antiguo que había a un costado de su amplísima habitación.
Una historia rosa con final feliz, leyó un par de capítulos cuando escuchó la campanita de la puerta de entrada, ¿quién podía ir a visitarla en una siesta semejante? Sólo una iguana.
Se levantó entre fastidiada y curiosa, caminó por el largo corredor y a través de los cristales esmerilados de la puerta de madera del frente vio una imagen que se movía, consultaba el reloj y volvía a hacer sonar la campana.
En el instante en que abrió la puerta él en persona, puso un pie adentro y de un tirón se hizo espacio para entrar.
Esa risa odiosa y sardónica.
Ella miró la luz encandilante que atravesaba el cristal y calculó los veinte metros que debía correr hasta llegar a las rejas del frente…” que alguien la ayude, que alguien lo saque… que se lo lleven por favor”.
_Qué hacès acá?.... qué querès? No podes venir y meterte en mi casa…. es mí casa, no hay lugar para vos._ le hizo frente con furia.
Ignorándola, caminó por el vestíbulo, con paso largo y antipático… sobrador, ostentosamente se sentó en el amplio sillón colonial, heredado por ella de sus tías también, cruzó las  piernas con gestos exagerados y con la sonrisa idiota sin moverse de sus labios.
Ella sintió la furia crecer dentro suyo, la ira le brotaba entre los dedos… le ganó al miedo y al dolor de todas las vejaciones sufridas a lo largo de tantos años.
_Salì de acà!!!!!...Basta, terminala!!!!!!!! Olvidate de mí, no existo más para vos… enfermo, perverso, bestia…._se enfrentó a él con toda la bronca de años acumulados…quiso tomarlo de la ropa y arrastrarlo hasta la calle, se sentía con la fuerza de una topadora y la risa de él era el combustible perfecto.
Al tironear con todo su vigor la camisa de él se desgarró y ella cayó al piso golpeándose contra la mesita ratona.
La caída provocó la sensación de sobresalto y al aferrarse al piso de madera, este se arrugó convirtiéndose una vez más en las ajadas sábanas que le indicaron que era víctima de su propio sueño.
Estaba sofocada, transpirada, agitada….aliviada también.
“Hasta cuando Dios mío… hasta cuando”, mil veces se dijo que no iba a dormir más su siesta cuando soplara el viento caliente y pegajoso del norte.
Después el sueño la vencía  y con él la bestia despertaba nuevamente.
“No puede hacerme nada más….no puede acercarse  a mí…todo terminó hace años”.
Miró el reloj, eran las cinco de la tarde de un sábado de primavera… fue a bañarse, se demoró bajo una ducha fuerte y caliente, se lavó el cabello también…. la toalla esponjosa la envolvió, abrió las ventanas, entró el sol pero ya no de lleno, la sombra del árbol le permitía un poco de reparo… puso música, llamó por teléfono a su amiga, arregló para ir a tomar algo fresco, se encontraría con las otras más tarde, si no llovía.
Eligió una solera fresca y sandalias bajas, tomó las llaves del auto… por un momento cuando giró hacia el corredor y las puertas de madera y cristal estuvieron frente a ella, la pesadilla la golpeó nuevamente… agitó la cabeza con un gesto de “fuera” y con paso determinado y firme, salió al amplio jardín,  entró a la cochera que era un anexo relativamente nuevo y luego de chequear que todo estuviera bien cerrado, aceleró y dobló la esquina sin mirar atrás.
No tenía sentido temerle a la casa, a las sombras o al viento… los fantasmas aún vivían dentro de ella.
Pero poco a poco había conseguido que la visiten menos asiduamente.

Patricia Figura, octubre de 2012

lunes, 8 de octubre de 2012

AL FINAL...JUNTOS OTRA VEZ...


Al final…juntos otra vez.

Era tarde, no tenía sueño, lo suyo era cansancio emocional, físico también, pero eso se iba después de algunas horas de sueño… el otro no.
Su diminuto living donde el mullido sillón de tres cuerpos ocupaba casi todo el espacio, la cobijaba en la penumbra de las luces bajas, a través  de las cortinas delgadas y claras, las luces de la calle enviaban un suave resplandor que caía sobre la mesita de los portarretratos.
Se recostó con un suspiro.
El día había sido largo.
Sus hijos habían estado junto a sus respectivas familias, los más chiquitos eran la nota feliz de la postal que quedaría grabada en su retina.
Un acontecimiento familiar había obrado el milagro de estar todos juntos, sin que por una vez nadie estuviera ausente.
Hasta él compartió el almuerzo y el brindis.
Todos los caminos de su vida pareciera que convergieron en su persona… era como el delta que desemboca en un ancho río para unirse después al mar.
Comenzaron su historia juntos cuando apenas eran adolescentes.
Dos criaturas representando obras teatrales confundiendo papeles escénicos con las emociones reales.
Se enamoraron.
Indudablemente.
Estudiaron, se casaron, progresaron.
Todo era vivido como a través de una cámara filmadora, se veían protagonistas de su propio argumento… histriónicos, seductores, sensuales, provocativos, celosos, apasionados…. Jugaban con fuego.
El dolor los golpeó… donde más puede doler a un padre.
El castillo no era de naipes, no se vino abajo, todo lo contrario, familia sólida, pareja sólida.
Pasada la treintena los encontró inquietos, ya llevaban la mitad de su vida juntos, la catarsis vino por el lado laboral, el progreso para poder sostener un hogar con chicos que iban creciendo demasiado rápido, los puso a prueba teniendo que vivir en países diferentes gran parte del mes.
Eso aligeró la carga y renovó la fantasía.
Cuando él regresaba con grandes bolsas de garotos para los niños y lencería fina para ella, la casa se convertía en una fiesta y los abuelos recibían los nietos a dormir más de una noche.
Los negocios finalmente no resultaron tan buenos.
Llegó una separación temporaria.
La angustia de soltar la mano de quien te la ha tomado toda tu vida puede llegar a remontar a la persona como a un barrilete… o sumirla en la tristeza y la desesperación.
Cuando volvieron a encontrarse ella parecía veinte años menor, muy delgada, casi sin maquillaje, con su piel acaramelada como en un bronceado permanente, sus hermosos ojos con pestañas oscuras y curvas lo miraban con esa melancolía eterna.
El la invitó a salir.
Fueron novios después de haber sido esposos.
Volvieron a vivir juntos, la familia y los chicos festejaron con ellos.
Para los parientes era inimaginable que uno esté sin el otro, los amigos eran comunes a ambos desde siempre, del secundario…eran casi simbióticos.
Hasta que la rutina los invadió.
Estaba todo controlado, pero él quería exactamente lo contrario, descontrol y adrenalina, a los cuarenta largos, necesitaba sentir emociones fuertes.
Comenzó a hacer gimnasia, quería ver sus abdominales marcados y los brazos fuertes…repartía piropos, trataba de mostrarse canchero y entrador.
Ella lo observaba con su media sonrisa cansada.
Se separaron, esta vez de manera definitiva.
Él dejó su provincia de siempre para tomar nuevos aires.
Cambió su grupo de amigos por nuevos compañeros de andanzas, de salidas y peñas de solos, una vez al mes iba a visitar a los chicos que ya estaban muy grandes y comenzaban a transitar sus propios senderos.
Ella lloró hasta quedar sin lágrimas.
Se encontraban todos para navidad y fin de año, ninguno formó pareja.
Ella se encontró con el famoso “nido vacío” después de haber hecho malabares para atender a tantos, cocinar para una mesa desbordante de charlas, anécdotas, jugos derramados, sifones vacíos y postres que duraban solo segundos, se encontró con que la vivienda familiar quedaba demasiado grande.
La conservó igual porque los chicos vivían lejos, tenía nietos que podían quedarse en la habitación que fueran de sus padres, comenzó a salir con sus compañeras de trabajo, con un par de amigas que también se habían divorciado.
Le encontró el gusto.
Viajó, renovó su guardarropa, arregló el living, su lugar preferido, dio de baja al viejo sillón raído de tantos pies que se treparon a él.
Retomó las clases de música de la infancia.
Aprendió a ser feliz y disfrutar de su libertad.
Recibió un llamado telefónico…él pedía volver al departamento  provisoriamente, hasta que se organizara en su nuevo trabajo.
No iba a molestarla, apenas pudiera se buscaba un lugar.
Aceptó… y la savia comenzó a retirarse …se sintió marchitar…al poco tiempo descubrieron que él estaba muy enfermo, realmente muy enfermo.
Poco quedaba de ese eterno muchacho de buen humor, caballero, bromista, seductor.
La necesitaba, buscaba sus ojos tristes, sus manos siempre prontas… la vida se le escurría como agua entre las manos.
Suspiró, se obligó a levantarse del cómodo sofá, cerró la persiana, llevó el jarrito de café a la cocina, invadida por la comida nutricional destinada a alargar lo inevitable.
Se asomó a la habitación donde él dormía agotado por los dolores, encontrando el descanso en fuertes calmantes.
Fue a su propia habitación, encendió su velador, era tardísimo, al otro día la esperaba una larga jornada laboral.
El círculo se estaba cerrando, eran jóvenes todavía, comenzaron la vida adulta de la mano y al parecer así la terminarían.
La vida los ponía a prueba una vez más.
“Fue un gran amor”, pensó para sí misma….”Todavía lo es” le pareció escuchar que susurraba él.



Dedicada a alguien muy presente en mi memoria, recuerdos de la niñez, cuando todos nos reuníamos en casa de mis abuelos paternos



Patricia Figura, octubre de 2012