lunes, 23 de agosto de 2010

La Señora...cuento.

La Señora.

Frente al espejo ornamentado, de su exquisito toilette francés, con gesto mecánico retocó su maquillaje.
Perlas en el cuello y en los lóbulos.
El modernísimo dos piezas sobre su silueta bien formada,¡ parecía llover!. Tenía una velada tristeza en los ojos.
Estaba perfecta para la ocasión.
Era la escolta que todo diplomático soñaba tener.
Las fotos del acto público, nunca revelarían su angustia.
Él se asomó, sonrisa carismática de funcionario intachable.
__Vamos linda, en quince minutos pasa el coche a buscarnos­_
Aún le provocaba una puntada en el pecho y se sobresaltó al verlo.
Necesitaba creerle.
Con un gesto, ella asintió y él le envió un beso mientras salía del dormitorio; ambos tenían poco más de treinta años.
Exitoso en su carrera, era querido y respetado por sus pares y seguidores.
La esposa perfecta para el perfecto señor. Hijos aplicados, alegres, compañeros.
Soñada mansión en la afueras.
Y saber que en brazos ajenos encontraba deleite, placer.
Ella siempre lo supo.
Era su reina indiscutible, a la familia protegía con amor. Pero el “no”, no existía cuando un cuerpo se le entregaba dispuesto.
Sabía, por propia experiencia, que era un amante atento y complaciente.
Que brindaba ardor y fuego.
Por qué necesitaba otro calor?.Con todo lo que ella lo amaba.
El palco oficial los estaba esperando. Los niños ya estaban abajo.
Él la recorrió con la mirada.
Y ella deseó que a nadie más le dirigiera esos ojos seductores.
Le hizo un guiño travieso.
_Las demás quedan eclipsadas!!!!_ “una miga de pan…”_ estás preciosa_ agregó.
La tomó del brazo, el chofer los saludó con ceremonia.
A cumplir con su deber iba.
Dulce esposa entristecida, celosa,¿ vengativa?, no, eso no.
Tal vez alguna dichosa ama de casa…al hojear las revistas  del corazón, equivocadamente la envidiara.
Se sentía sola e impotente, mientras una sonrisa partícipe le ofrecía a su familia.
Pero pensar en perderlo para siempre, solamente considerarlo…
Sencillamente la paralizaba, la adormecía, la destruía.


                           Patricia Figura, octubre de 2007

domingo, 22 de agosto de 2010

Violetas para nadie.... de Poldy Bird


Las miro, profundamente azules, con un olor que trepa y se columpia en mi recuerdo. Violetas. No se me ocurre ninguna palabra para decirte; ni gracias, ni son muy lindas. Nada. 

Mis manos tiemblan y los menudos pétalos se mueven como si un aire pesado los moviera. Un aire que viene de calles caminadas sin apuro, envueltos tú y yo en un silencio en nada parecido a éste de ahora. 

Un aire que viene de tardes con signos descifrables por la paciencia lenta y amiga de la ternura. Un aire que viene de veranos con oleajes tibios en el cauce celeste de la sangre. 

Mi voz y mis palabras se han quedado en aquel tiempo. Las busco ahora, buceando en un océano de letras como peces escurridizos. Las busco para dártelas y mi voz se niega, mi voluntad se niega, todo mi cuerpo es una negativa. 

Yo no sabía, créeme que no lo sabía, me he dado cuenta ahora. Pensé que era amor lo que hacía resignarme a la monotonía de nuestros días. Que el amor había hecho que aprendiera a callar las súplicas. Que el amor me había convertido en esta casi-piedra que ni siquiera pretendía llamarte demasiado la atención. 

Te reías cuando te reprochaba la escasez de caricias, de palabras que enunciaran lo que sentías por mí. Todo estaba sobreentendido, no había nada nuevo que decir; y repetir lo que se había dicho antes, era una cosa tonta, innecesaria. Te reías cuando los ojos se me llenaban de lágrimas al ver cómo negabas, con un leve y rítmico movimiento de cabeza, el reclamo del chico o de la florista para que le compraras un ramillete. 

Porque ése no, no era para ellos, sino para mí. Iban quedando huecos dentro de mi ser: un hueco para llenar con flores, un hueco para llenar con palabras, un hueco para llenar con ternura. 

¿No notaste que en vez de una mujer tenías a tu lado un abismo profundo? 
¿No notaste que en vez de una mujer tenías a tu lado el latido veloz de los vientos? 
¿No te diste cuenta de que a tu lado quedaba solamente la sombra de aquella que reía apretando tu mano y haciendo repicar las cristalinas agujas de la lluvia?. 
¿Pudo engañarte mi contorno material, la armazón que paseaba mis vestidos por la casa ordenada, el mecanismo perfecto de mis manos peinando mis cabellos y retocando el polvo sobre mi nariz?. 

La que te amaba, la que secaba su llanto con tu mirada, la que se iluminaba cuando sembrabas besos como estrellas lustrosas sobre su piel... aquella que te dejó libar su néctar e injertar en su tallo la savia de tus ramas... se ha escapado de mí, ya no soy ella.... 

No te he engañado: ahora acabo de darme cuenta. Ahora mismo apretando en mis manos este ramo de violetas. Ahora, mirándolas, profundamente azules, con un color que trepa y se columpia en mis recuerdos. No se me ocurre ninguna palabra para decirte, ni gracias, ni son muy lindas. Nada. Porque la ceniza cae sobre menudos pétalos. Y has comprado violetas, sí, pero muy tarde. 
Violetas para nadie... 


POLDY BIRD

Ella... ( mi primer cuento para adultos)

ELLA

Ella, apenas hemos cruzados algunas ocasionales palabras.
Seguramente ha sido vivaz, ha tenido fantasías, perseguido un afán.
Hoy se la ve casi siempre cansada, desilusionada, permaneciendo en la vida por una sucesión de obligaciones, que cuando quedan cumplidas ya se avecinan las del día siguiente...aunque claro está que la noche, aliada en las sombras, no siempre ofrece una tregua.
No hay un palacio donde el atardecer se refleje en mármol, ni  una villa solariega donde descansar, nada de lo que pudo creer hace muchos años.
Pero esta él, sí, cada día amanece a su lado y cada noche se acuesta junto a ella, aunque no siempre  con ella.
Es lo que quería, es a quién ama y espera, el cuerpo le dolía de ganas de tener hijos con él y los tuvo, se casó con él y sigue  cada día esperando por él....Esperando que la vea, que se dé cuenta que la alegría es difícil de sostener, que quiere charlar y no sólo de fiebre, mocos y pañales, que ella necesita  que la vea, que le importe, que la piense y no como algo más en la lista de gastos y problemas.
Pero un día llegó una invitación para una fiesta, y en ese sentido todas somos un poco cenicientas, esa noche van a salir solos, arreglados, soñados, seis horas libres de los chicos en un ambiente de sensualidad, música y champagne.
A lo mejor al cruzar los ojos, en un momento de cercanía él la vuelve a ver, algo hace click en su cabeza  y ve no las huellas del dolor o la tristeza sino lo que viera  hace tanto tiempo atrás, sus ganas su fuerza su amor que milagrosamente sigue intacto.
¿El vestido azul o el plata?, las sandalias necesitan suelas urgente, ¿el chal o la chalina?, el cabello tendrá que brillar por lo limpio pero ni que pensar en la pelu con el bebé a cuestas y el del medio con nebulizaciones  tres veces por día.
Esos ojos, inteligentes, oscuros, no del todo resignados, lo seguían de un lado al otro, cuando conversaba con los conocidos, cuando fue a charlar con los músicos, cuando felicitó a los novios con bromas que hablaban de su propio matrimonio...cuando se sentó con sus amigos, con la barra, comentando la última peña y programando la próxima, ¿no te importa no????...¡dale, no seas guardabosques!, andá con las mujeres que cuando se juntan se les enrosca la lengua.
Mis ojos no daban crédito a su desencanto, ella apretó los labios, se volvió hacia mí y continuó conversando extrañada de la relación que mantenemos mi amor y yo, bueno, no importa, aún queda el baile, no va a bailar con los amigos ¿ no?.
Una botella de vino, dos, tres, cerveza, sidra, champagne, un plato, repetir, las mejillas sofocadas de él por la ingesta, las de ellas por la bronca.
Todos salimos a bailar, la música era contagiosa presta para seducir, hacer un suave preludio de lo que cada uno espera compartir después, ella lo miraba,  mucho más baja que él...él por encima de su cabeza hacía chistes con los demás.
Entrada la madrugada los ritmos se hicieron más lentos, invitantes, los cuerpos transpirados y cansados buscaban el reposo de  los brazos conocidos.
El continuó un ritmo alocado, trastabillante producto de su imaginación, ella lo mira hacer payasadas en la pista con quien quiera seguirlo.
Está cansada, cuando logre acostarse los chicos comenzarán su nuevo día, el sol refulgirá a través de las cortinas de colores claros y hará arder sus ojos acuosos, él seguramente dormirá mil horas y después se internará con los cinco sentidos puestos en los programas futboleros del domingo, distraídamente preparará unas pizzas...¿ves? te cocino y todo.
Uff, está sofocada, los pies le duelen, la música la aturde, las parejas que no pueden contener sus manos y sus labios le provocan nauseas... sale al jardín iluminado con farolitos chinos para la ocasión, se recuesta contra la corteza de un árbol, se recoge el cabello húmedo de transpiración con una banda elástica, no importa su aspecto descuidado, desprolijo total igual para ella la noche soñada, mágica, la fiesta ...ya terminó.
                                            

                                                                                           Patricia, junio de 2005

TE VOY A LASTIMAR

Te voy a lastimar

_Vamos a tener que hablar de esto. _ ella fue la primera en romper el silencio tenso y a la vez cargado de sensualidad y culpa que fluía entre los dos.
Estaba segura de que él iba a llegar.
Había dejado la puerta abierta, del  que era su hogar, desde hacía un par de meses.
Estaba de espaldas a él, recostada en un mullido sillón, con las luces bajas y escuchando a Mozart muy despacio.
_Para eso estoy acá_ su voz era vencida y ronca, como de un luchador agotado, como la de un nadador yendo contra la corriente.
Lentamente se acercó a ella que recogiendo los pies le hizo un lugar para que se sentara.
¿Realmente cuándo comenzó todo?
¿Cuándo ella llegó al pueblo tan poco tiempo atrás?
¿La primera vez que escuchó hablar de él?
¿O fue cada vez que recibía una carta de su amiga de la infancia, donde narraba la alegría de su vida conyugal?
No podía precisarlo, tampoco le interesaba demasiado hacerlo, lo que importaba era lo que estaba pasando en ésta  que era su realidad.
Eran compañeras desde que tenían tres años, materno juntas, primaria y secundaria, cada una leía los diarios de la otra, escuchaban sus mutuas conversaciones telefónicas  y reían como tontas por cualquier cosa.
Destrozaban en privado a cualquier posible “candidato”, imitaban profesores y pasaron juntas la varicela a los diez.
Cuando hubo que elegir carrera universitaria la feliz “convivencia” terminó, buscaron mil vueltas, cedieron un poco cada una, pero igualmente el final llegó.
Medicina para una lejos del hogar, con un mundo diferente y a iniciarlo en soledad.
El profesorado de idiomas para otra, no tan lejos en horas, pero igualmente fuera del hogar.
_Dos cartas por semanas, es lo mínimo que vamos a despachar_ se prometieron mutuamente, en ese entonces ni qué hablar del chat.
_Vamos a hacer lo imposible para que coincidan las vueltas a nuestro querido lugar.
_Te voy a extrañar más que a mi almohada_ dijo una mientras se limpiaba la nariz, hacía días que lloraba sin parar.
_Tonta, ¿y porqué no te la llevàs?_ riendo se abrazaron y despidieron hasta que la primer carta les fuera a llegar.
Cada una inició su vida, el entusiasmo no tardó en llegar, continuaban haciéndose participé, de anécdotas  e injusticias por igual.
Los primeros años fueron de rutina, las cartas se espaciaban pero no màs de lo normal, cada una avanzaba en lo suyo y mantenía intacta la amistad.
La futura médica atraía mucho, invitaciones jamás le hicieron faltar, algunas aceptaba por aburrimiento y otras sólo por curiosidad.
La “profe” no era tan vistosa, aunque era muy grata su personalidad, si bien es justo decir que tanto una como otra seducían por su inteligencia y espontaneidad.
La escuela de medicina aportó su título y especialidad, horas cargadas de estudio, guardias y miserias, pero ningún amor en especial.
El profesorado fue otra cosa, amén del título, trabajo y contactos llegaron por igual, y con un curso intensivo de idiomas para viajeros llegó un amor fuera de lo real.
Se sonrieron apenas cruzaron las miradas.
Sentían una confianza y comodidad que con otros no habían experimentado jamás.
Compartían apuntes y ejercicios y también mucha curiosidad.
La médica y el arquitecto muy pronto uno de otro comenzaron a escuchar, endiosados por la “profe” mejor de lo que pensaban uno de otro no se podía pensar.
Hubo boda en el instituto, sorpresiva, para un viaje de bautismo poder aprovechar.
_¡ Te voy a matar! ¿Como me vas a avisar tres dìas antes y nada más? ¿ creès que las dichosas guardias son fáciles de coordinar?_ aunque se manifestaba molesta, la sonrisa se dibujaba sin poderlo evitar, que su querida amiga se casara  la colmaba de felicidad y si aparte él era la octava maravilla…¿quién podía pedir màs?
La relación epistolar que mantenían desde hacía años, se había convertido en todo un ritual, la médica aportaba toda una lista de nombres nuevos, que cambiaba cuando la otra la había podido memorizar.
La profe vivía en una dichosa armonía que a su amiga quería contagiar, cada tres palabras incluía a su marido de quién más orgullosa no podía estar.
Tres hijos tenían, “en escalerita” como decían las viejitas de su querido lugar natal
_Tienes que venir a visitarnos_ no se cansaba de rogar _Es obsceno que todavía no lo conozcas, las fotos no le hacen justicia, en carne y hueso parece un galán_
_Disfrútalo nena entonces, y déjalo de ponderar.
Un día llegó una carta diferente de las demás, la médica, su amiga estaba dispuesta a huir de la gran ciudad.
Mucha mugre y trepadores, asqueada de su realidad afectiva y laboral… había enviado currículum y al pueblo de la profe se venía a instalar.
¿Qué más podía pedir a la vida? Completa su familia iba a estar, su compinche de toda la vida a tres cuadras de distancia iba a tener nada más.
Volvió loco a marido e hijos, su alegría era imposible de gobernar, le alquiló vivienda, amoblada y lista se la hizo encontrar.
_Por fin se van a conocer!!!_ repetía una y otra vez más _ ella no va a estar más sola, le vamos a brindar nuestro hogar_
Como  no podía ser de otra manera, un rayo los fulminó apenas estuvieron a un metro de distancia y nada más.
Ella se sintió débil y mareada, por sorpresa la tomó el golpe, no le dio tiempo para disimular.
Murmuró algo del agotador viaje y del ajetreo final, es demoledor cambiar de vida, aunque todo sea para mejorar.
Él estaba mudo, ningún sonido podía articular, sus piernas se negaban a moverse y su mirada de ella no podía apartar.
La profe estaba feliz, en un abrazo espontáneo los acercó aún más, su risa era fresca y los próximos movimientos comenzaba a organizar.
_ Cada mañana al ir a tu estudio, la puedes pasar a buscar, vas para el mismo lado, queda a metros del hospital, los chicos van a la escuela del barrio, sólo cruzan la esquina y ya está, la vida aquí es muy distinta, todos nos damos una mano y así es más fácil progresar_ mientras disponía todo, servía la cena que con amor a su amiga quería obsequiar, el mantel de coco y la vajilla que usaba para navidad.
Ella apenas probó bocado, estaba pasando lo que contra todo pronóstico hubiese podido imaginar, el marido de su amiga, sin aliento la acababa de dejar.
El estaba turbado, del golpe en el estómago no se podía recuperar, ésta era la famosa amiga? La vida era cruel de verdad.
Como era natural se veían todos bastante, aunque las guardias ofrecían buenas excusas, no eran infalibles, él aceptó viajes laborales que antes detestaba, cualquier cosa antes de tener que asumir cabalmente lo que estaba por pasar.
Hasta que todo se volvió agotador y confuso, la charla titubeante y sin espontaneidad, es tan fácil engañar a los que nos aman, pero se torna doloroso cuando uno también los ama por igual.
_Para eso estoy acá_  murmuró nuevamente  y su labio mordió mientras a ella no dejaba de observar.
_ Es obvio que a los dos nos pasó lo mismo, cuando estás cerca me cuesta respirar, me tomaste desprevenida, nadie jamás me impactó de una manera tan real.
_ Es difícil sentirte cerca, me atraes como un animal, aunque pienso en vos todo el dìa al verte las entrañas se me estrujan sin que lo pueda evitar.
_Sólo he tenido parejas esporádicas, o amantes ocasionales, amigos de la facu, que nunca me hicieron temblar, ofrecíamos consuelo mutuo y algo de sexo para alejar el olor a muerte y enfermedad… no soy muy mística, pero desde que te vi he rezado casi sin cesar, si Díos existe esto tiene que evitar.
_ Díos no tiene que ver en esto, tal vez nuestra voluntad, pero aunque a la tentación venzamos, cómo a ella vamos a poder mirar.
_Ella nos adora, no va ver algo que su mente le impida procesar, a mí me ve como en la infancia y a vos le cuesta no hacerte un altar.
_Hasta ahora lo estamos manejando, pero es imposible hacerlo por mucho tiempo más… como pretender gobernar con la razón algo que es involuntario y que surge aún a nuestro pesar?_ ella se abrazaba las piernas, por fin podían hablar con algo de naturalidad, Mozart dejó paso a Chopìn y èl sus manos tomó sin poderlo evitar.
_Le va a servir a ella nuestro disimulo? Armar todo un teatro y seguir aunque no creo que esto llegue a pasar, me conozco demasiado, me imagino mil cosas con vos, solo me frena la lealtad.-
_¿Serías capaz de tomar lo poco que podemos ofrecernos? Gozarnos una y otra vez más, disfrutarnos hasta caer rendidos pero no compartir un amanecer jamás?
En el silencio siguiente un mismo rostro en sus mentes se dibujó con total claridad,
Esa risa fresca, alegría y espontaneidad, esa persona que ambos querían, de diferente manera pero con total intensidad. “te voy a lastimar” pensaron al mismo tiempo sin saberlo, “te vamos a destrozar”.
_ Ya sea que sigamos como hasta ahora, o que demos rienda  suelta a nuestra reprimida voracidad, nunca va a volver a ser igual para ella, hay cosas que sólo en partes se pueden disimular.
_ Tarde o temprano esto vamos a tener que blanquear, es utópico creer que la pasión contenida va a optar por expirar, de ahí en más muchas cosas para todos van a cambiar, ignoro si va a elegir la ceguera antes que a la soledad._ le parecía mentira estar hablando de su amiga, en términos de fría transacción comercial, el dolor la lastimaba por dentro pero las ganas de tenerlo en su cuerpo la quemaban aún más.
_Las cartas están echadas, es imposible negar semejante realidad, nosotros nos vamos a tener uno a otro, pero a ella quién la va a abrazar?_ .abrió sus brazos por fin y la amiga de su mujer se cobijó en ellos, quedaron mudos, en silencio, absortos en sus propios pensamientos, con “El Amanecer” de Grieg que parecía formar parte de semejante secreto.
Pero no fue el único testigo de semejante confesión, una figura pálida, con las pupilas dilatadas se escondía en la penumbra a sus espaldas…con el repasador a cuadros cubriendo el plato que llevaba en sus manos, se mordió muy fuerte los labios, hasta que las lágrimas recorrieron sus mejillas” no voy a perderlo, me ha amado durante años”, giró en silencio y salió tan suavemente como había entrado. “ ya veremos, este va a ser un camino muy largo, he perdido a mi única amiga, pero jamás va a ser suyo el hombre que amo”    

Patricia, junio de 2007

TANTO LÌO POR UN DVD....CUENTO.

TANTO LÍO POR UN DVD.

“Tanto lío por un DVD”, pensaba, mientras lavaba la vajilla con los restos de la cena.
“Seguro que si se le hubiera ocurrido a él, todos teníamos que felicitarlo…pero no, se me ocurrió a mí. Averigüé yo, los recibos del sueldo que me pidieron los busqué yo porque él no guarda nada, la garantía la conseguí yo, la que se fue tres horas al rayo del sol para buscar precio fui yo, así que no sé por qué tanto lío”.
 Los cubiertos brillaban pero ella los refregaba con tanto ahínco como si le fuera la vida.
“Todo por treinta y seis cuotas que de última tengo que ir yo a pagarlas, ¡porque él trabaja todo el día! ¡y los viernes y sábados hace extras!...el señor está incapacitado para ocuparse de cualquier cosa doméstica porque trae la plata…y yo que la tengo que convertir en chicle, eh??, eso no da trabajo??. Yo que tengo que cambiar tres veces el agua del fuentón  para que sus medias mugrientas quedasen más o menos como la gente, después del fútbol!!!! Porque el señor tiene que hacer deporte, tiene que despejarse.
Yo si quiero hacer deporte o me quejo me dice que saque las telas de araña del techo, que lave más los pisos, que mueva las cosas de lugar para pasar la gamuza y que ahí hago brazos, piernas y que se yo qué más”. Ahora satisfecha con los cubiertos emprendió con los quemadores de la cocina mientras su soliloquio iba pasando de los reproches a la nostalgia.
“Después de todo, cuando se compró el plasma para ver el mundial yo no dije ni mu, nada, y eso que venía juntando con cuentagotas para comprarme una campera bien abrigada que cuando la acompaño a la nena a esperar el cole me congelo todas las mañanas, y sin embargo… tuve que poner la plata para las zapatillas del más grande que
ya empezó a salir con los amigos y no puede andar remendado…que qué quiero que la gente se cruce de vereda porque lo confunden con un croto!!, y ahora porque me puse firme y me compré un DVD voló el techo” la cocina estaba en orden así que con nuevos bríos atacó el hule de la mesa donde se inició la contienda, y que aún conservaba las botellas que nadie se molestó en guardar , el salero, la aceitera, pan a medio comer y una lluvia de miguitas.
“ Tanto lío por un DVD…por lo menos las películas me van a hacer más compañía que él, trabaja no digo que no, aparte del fútbol va al gimnasio…porque el señor es custodio del boliche los sábados y los viernes, pero la cuestión es que yo  estoy siempre sola… los chicos salen o duermen, yo nunca fui de andar callejeando, pero que quiere si en la tele nunca pasan nada los fines de semana, él antes no veía la hora de tener un huequito para venirse conmigo, nos reíamos de todo, uno cortaba el pasto…el otro hacía la huertita, el mate iba y venía, los chicos nos ayudaban, todos, hasta el más chiquito con la carretillita que le trajeron los reyes” el hule impecable recibió la frutera algo cachada pero hermosa y repleta de sabrosos frutos.
 “O me guiñaba un ojo antes de irse y me decía que acueste los chicos temprano, cenábamos solos como si fuéramos novios y el helado lo tomábamos en la cama después, a la madrugada, ahora resulta que no lo tengo que esperar despierta, que se tiene que volver cuando en el boliche no queda nadie, duerme toda la mañana, come casi sin hablar y si habla es para pedirme que le pase algo o para discutir con el del medio, con la nena no, ella le saca hasta los calzones…al final le hubiera dicho que el DVD era para ella, para que en lugar de irse por ahí a dormir de las amigas se quede mirando películas acá” la última pasada de pisos estaba terminada, satisfecha miró todo y apagó la luz.
“Tanto lío por un DVD, ojalá yo no necesitara un DVD y él quisiera estar más tiempo conmigo… como antes, cuando en cualquier descuido me daba un pellizco y los dos sabíamos lo que íbamos a hacer cuando cerráramos la puerta de la pieza”.



                                                    Patricia Figura, febrero de 2008

viste que no vino?

VISTE QUE NO VINO?

Sólo el que pasó por la experiencia… o la está viviendo puede entender lo que es el ajetreo “pre 15”.
Fiesta grande, fiesta chica, grupos variados  u homogéneos, todos implican un millón de vueltas durante meses antes de llegar a la noche soñada… o padecida, depende de donde se mire.
Primero visitar salones y clubes, que la adolescente irá descartando por diversos motivos y que la madre sumando y restando terminará por decidir” es éste o ninguno”.
El servicio gastronómico, no es un dato menor, charlas, noches de sábado de un lado para otro, visitando fiestas ajenas para poder echar un vistazo a todos los manjares prometidos.
“Para qué si total los chicos no comen en las fiestas?” es el aliento de las hijas, pensando sólo en el baile, en el invitado especial, las coreo, la que no se bancan pero tienen que invitar lo mismo, el vestido y la coronita.
Una vez decidido el recinto y el servicio de gastronomía, llega el turno de las fotos, pantallas gigantes, luces, si son robotizadas, si tienen la luz negra o no, el Karaoke, las bolas de cristales, las puntuales y las miles de vueltas al parecer necesarias para divertirse, cuando sabemos que la alegría de grupo y el compañerismo en la noche tan ansiada es más que suficiente para hacer de esa noche un sinfín de estrellas.
¡Las tarjetas!, que simple, que tríptico, que perlada , que opaca, que con sobre, que con imágenes, etc, etc,… para ser vista dos segundos y guardadas eternamente en la caja de recuerdos o dentro de las amarillentas páginas de un libro.
Prueba de vestido, de peinados, de maquillajes, los exteriores, el video emotivo y así podría seguir eternamente, dejando de lado los infaltables imprevistos de último momento.
Pero las mamás, que somos por lo general las que nos encargamos de estos menesteres, tenemos un motor infalible para “sobrevivir a los 15” el amor que nos sale del alma y que es imposible explicar, esa necesidad de que nuestras princesas lo sean, con corona y todo, aunque sólo sea por una noche soñada y ansiada.
Esa bebé que creció entre demandas, pruebas, sacrificios, planes y todo la emoción en cada nuevo paso, está dejando de serlo, está tratando de encontrarse, de saber cómo es ella en realidad… aunque nosotras en su búsqueda fantaseemos con un lugarcito en el psiquiátrico más cercano.
Pero todo pasa, y saber que cada uno dentro de sus posibilidades hizo lo mejor que pudo, da sus frutos, satisfacción y expectativa por verlas esa noche, brillando felices y rodeadas de personas queridas.
Por fin luego de rogar por el clima, porque el vestido no se manche o arrugue a último momento, que el make up no se corra con la emoción, que no se corte la luz y si se corta que funcione el electrógeno, llegamos a la fiesta tan ansiada durante un año, ellas espléndidas y nosotras con suerte con los dos zapatos del mismo color y en el pelo algo que no se parezca demasiado a un nido de cotorras.
El salón brilla, las flores y los centro de mesas dan un tono  festivo, las luces aparentemente tienen vida propia como nos prometió el de la “publi”, las chicas saltan y gritan con sus vestidos de colores y los chicos tratan de acomodarse dentro de los sacos… algunos un poco holgados.
El vals, la pantalla con el divertido video de exteriores, el brindis, las tortas, el baile que inunda la pista con todo un abanico de edades dispuestos a vivir la ansiada noche.
Nosotras mirando a nuestras hijas, pendientes de sus sonrisas, de ojos iluminados, de que todo el sacrificio de tanto tiempo, rinda los frutos en cada segundo de esa noche que comenzamos a imaginar desde que estando con ellas en nuestro vientre, supimos que esperábamos “la nena”.
Por fin después de horas y horas y horas de atenciones a los invitados y disfrute a medias, controlando que todo salga bien, llega la hora de cerrar el telón a la noche que resultó cálida y alegre, feliz, acompañada, emotiva, salvo un par de incidentes adolescentes de los que suelen ocurrir.
Volviendo a casa, casi al amanecer, cargados de regalos, las medias rotas, los zapatos en la mano, restos de torta y algo de comida para el día siguiente ( amabilidad del servicio gastronómico), qué es lo último que espera escuchar una mamá al preguntar a su adorada hijita “ Y mi amor?, te gustó? Es lo que vos esperabas?
_Viste?… al final él no vino….

Patricia Figura, junio de 2010

Para todas las que alguna vez fuimos quinceañeras, para nuestras mamás y para nosotras mismas que ahora nos vemos envueltas en este baile, lo estuvimos o pronto lo estaremos y por supuestos a todas nuestras “princesas” que nos permiten vivir el milagro de vernos reflejadas en sus ojos soñadores cada dìa de nuestra vida.

No te Detengas... de Walt Whitman

NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...

                                WALT WHITMAN