lunes, 11 de julio de 2016

FUE LO MEJOR....

FUE LO MEJOR….

Con sus pequeños pies hundidos en la arena de cenizas volcánicas, miraba el paraíso que se abría frente a su horizonte.
No estaba segura de estar despierta.
Que realmente estuviera viviendo y disfrutando de tanta paz luego de las tormentas emocionales de los últimos años.
La brisa suave le iba secando el cabello que volaba libre de planchitas y productos para mantenerlo brillando al sol.
El sol no le era esquivo, pero en la semi penumbra de las palmeras podía casi dormir con los ojos abiertos…. Llenándolo de todo lo que la rodeaba….para atesorar y rememorar cuando tuviera que volver  a la realidad.
La vida adolescente y adulta le iba pasando con imágenes que hacían revertir cualquier pronóstico de estar alguna vez exactamente donde ahora estaba.
Pero era verdad.
Estaba ahí.
Con él.
Toda su estructura, metodismo, sincronía, conservadorismo, prejuicios…. Todos quedaron derrotados ante la pasión…. O tal vez se debiera decir amor.
Luego de años de enamoramiento frustrado y no correspondido,  a los dulces dieciocho se enamora perdidamente de un amigo de amigo….esas personas que se cruzan en el momento ¿justo?.
Menor que ella, carácter fuerte, caprichoso, hijo único acostumbrado a que todos bailen a su ritmo, dio vueltas a su alrededor, fue encantador, romántico, atrevido, pícaro, compartían el amor por la música, el placer físico…. La elevó el séptimo cielo.
Y la estrelló de la peor manera.
Se enfermó…. lloró, suplicó…..no encontró consuelo.
Pasaron los años, se puso de novia con un compañero de estudio, lucharon contra lo financiero, las ideas cerradas de él, la religión, las amistades, las vacaciones que provocaban la eterna pelea de ir siempre al mismo lugar a encontrarse con la lejana pero aguerrida familia de él.
Tuvieron hijos a los que amaron cada uno a su manera.
Así durante veinte años…. Lograron todo lo económico que se propusieron como meta.
Familia hermosa de fotografía.
¿Por qué ella lloraba tanto a escondidas? ¿Por qué cuando se reía hasta salírsele las lágrimas con sus grupos de amigos del colegio lo hacía  por face, a escondidas, ahogando con la almohada sus carcajadas para que él no escuchara?
Detestaba todos los grupos que pudiera tener su mujer, salvo los del templo, claro, pero esos no se manejaban on line.
Y un día cualquiera, cuando su alma estaba marchitándose de a poco….se choca de frente con un camión que le da vuelta su vida sin remedio y sin poder detenerlo.
Se encuentra con quien la hiciera tan desdichada como feliz en el pasado.
Y ya no hubo paz ni sosiego.
La calma terminó.
Él descargó su mejor artillería sobre quién tenía la batalla perdida antes de de intentar dar pelea a lo que su cuerpo reclamaba con ardor.
Volaron los mails, las poesías, letras de canciones que se acomodaban a su historia….encuentros furtivos, esconderse, alud de mentiras…..las exigencias de él para que ella aclarara las cosas en su familia.
Terminar con la convivencia de años que él llevaba con una colega.
Llanto desesperado por parte de ella.
Sola, sin cómplices para la mentira que la vida le obligaba a vivir para seguir respirando.
Los interminables proyectos de su marido que la asfixiaban.
La actitud implacable de su amante.
Creyó volverse loca de tanta presión. En realidad estaba sola, quienes supieron de su calvario no entendían que volviera a ponerse a su merced, no era confiable, no había cambiado tanto.
Agonía, con algunas bocanadas de aire.
Hasta que logró quedar sola en su casa con sus hijos.
La tensión de disfrazar sus encuentros, escapadas, la mirada del marido que nada lograba entender, hacía que todo se viera cubierto por un velo de dolor.
Presión, presión por parte de la familia, los amigos, el amante, el marido.
Angustia, rebeldía, enojo, alejamiento, impotencia.
Basta.
Todo terminó….es difícil tomar la decisión de desilusionar, desencantar a quién ve por nuestros ojos, quién ofrece ser felpudo antes que nada….más sabiendo que a partir de ese momento, luego de ser “el amor” se pasa a ser “yo, la peor de todas”…..como se pudo, tratando de lastimar lo menos posible y sin dar mayores detalles dolorosos la verdad fue dicha.
Más allá de las cuestiones legales que se pondrían en marcha.
Más allá del desbarajuste de idas y venidas con los chicos.
Más allá de tener que soportar la “opinión bien intencionada de los que los quieren”.
Estaban disfrutando libremente de este viaje de a dos, horas de letargo, charlas, caminatas, hacer amigos, música…. Amor.
Sus hijos no eran de la partida, por supuesto, ellos estaban con su papá, que por primera vez en veinte años, no pasaba sus vacaciones de invierno en el hogar paternal, sino que había volado con sus retoños al primer mundo....tal como están las cosas, pareciera que fue lo mejor.
Lo vio venir caminando desde el bar de la playa con sendos tragos y su característico sombrero de vacaciones, esbozó una sonrisa feliz.
Más allá de cómo siguiera todo, hoy estaba ahí, en el paraíso, con quién la tenía obnubilada al punto de que nada ni nadie más existía por el momento.
Fue lo mejor….para su marido también, aunque ahora no lo reconociera, tenía todo para estar con una persona que compartiera y no luchara contra sus ideas….tiempo al tiempo, todo pasa, pero también, si se deja de lado la comodidad de “seguir así día a día vegetando”…todo llega.

Patricia Figura, Julio de 2016.


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