hola, a los cuarenta y tres seguidores, que justo coinciden con mi edad, los invito a presentarse, darme un perfil, algo para que pueda saber de uds que tuvieron la amabilidad de ingresar a mi blog e interesarse en èl.
besos
patri.
sábado, 13 de julio de 2013
martes, 9 de julio de 2013
PREMIO CONSUELO.
Premio Consuelo.
Abrió
su viejo ropero crujiente.
Era el que había tenido toda su vida.
Bah, el otro viejito y compartido no contaba.
Cuando se mudaran a la casa que fuera la definitiva,
veinte años atrás, ella y sus hermanas estrenaron juegos de dormitorios nuevos
e impecables, espaciosos, personales, uno para cada una de las tres.
Las habitaciones eran pequeñas pero contaban con
algo desconocido hasta el momento: intimidad.
Eran
absolutamente diferentes una de otra.
Oscilaban entre la franca belleza hasta el patito
feo, pasando por un atractivo normal.
Pero lo más contradictorio era la manera de ser de
ellas.
Una muy aferrada al padre, otra a la madre y la
mayor a nadie.
Alegre y divertida la más chica, estructurada y
engañosamente conservadora la mayor, un soldado prejuicioso la del medio.
Dicen
que el hijo del medio es el más conflictuado.
No
consta realmente que sea así….aunque en este caso, algo de eso había.
Escudriñó entre su ropa…. Quería algo que no fuera
tan formal, tan de oficinista.
Los básicos de siempre, pantalones negros, azules y
milagrosamente uno blanco.
Polleras rectas, bajo la rodilla, nada sexy marcando
sus curvas.
¿Qué curvas?....se dio vuelta y tuvo la esperanza de
que el reflejo del espejo, que ocupaba buena parte de la puerta, le devolviera
algo de voluptuosidad.
Era
la misma de siempre.
El
patito feo.
El
cerebro de la casa.
El
premio consuelo de la adolescencia, cuando la sacaban a bailar para hacer pata al que quería
bailar con su simpática y extrovertida amiga.
¿Por qué se había sentido siempre así? Ciertamente
no era bella como la mayor, aunque de poco le había servido su belleza a la
hora de la suerte, tampoco tenía ese atractivo para el sexo masculino como la
menor…sin embargo, no era fea, no se veía
fea…pero invariablemente “actuaba de fea”, a la defensiva, desconfiada, con
aire de superioridad.
No hizo locuras adolescentes, las vivía para adentro,
de noche, en su bunker, ese cuarto cerrado con llave, donde después de cenar,
se refugiaba y metamorfoseaba su imagen con pinturas desechadas de la mayor, probaba
gestos que podían ser seductores para los chicos, intentaba modificar su
peinado, tan correcto y pulcro a la luz del día…se mimetizaba con las otras,
con su amiga tan querida y tan encubiertamente envidiada.
En
su mundo privado todo era posible.
Brillaba, era ingeniosa y divertida en imaginarias
charlas que luego, en grupo se transformaban en un mutismo prejuicioso.
Si alguna de sus amigas le pedía que la acompañe a
encontrarse con algún pibe que le gustara, ella daba mil vueltas y si accedía,
dejaba bien en claro que no estaba interesada en el acompañante destinado a no
ser impar…. Aunque después secretamente se arrepintiera.
Premio
Consuelo… se decía siempre…tan cerebral y madura para tomar tantas decisiones laborales,
financieras, organizativas y tan infantil en lo emocional.
Pasados
los treinta, seguía soltera, con tantos rituales y manías como un viudo de
setenta años.
Pero
SE tenía cansada.
No se aguantaba el rictus de eterno juzgamiento a
las conductas ajenas.
Quería
ser más libre, menos estructurada, más divertida.
Cuando el compañero relativamente nuevo del piso de abajo
de su oficina, le sonrió con un “ buenos días” al coincidir en el ascensor,
algo le hizo devolverle el gesto, genuinamente, desde adentro.
También ocurrió cuando coincidieron en la pequeña
sucursal bancaria de la planta baja.
Al cabo de un mes se descubrió reconociendo a sí
misma que intentaba encontrárselo.
No tenía idea de si era casado, soltero, viudo o
divorciado y lo que la dejó PASMADA
era que tampoco le importaba… quería no sólo verlo sino QUE ÈL LA VIERA.
Se esmeró un poco más con el frizz de su cabello que
era como un halo no muy angelical, probó las cremas que salían por la tele
asegurando que con el uso desaparecería ese barullo de su cabeza, se ve que
cuando las testeaban no contaban con la eterna humedad de su ciudad natal.
Compró unas planchitas de “uso profesional”… se quemó
la oreja varias veces hasta que le agarró la mano, más animada, volvió a la perfumería
y se decidió por un protector capilar de uso frecuente y un baño de ¿ceramidas?.
Aparentemente
tanta inversión y aprendizaje dieron sus frutos.
¿O tal vez fuera esa sonrisa desacostumbrada y tan
sentadora?
¿O el nuevo brillo de entusiasmo en sus ojos de
largas pestañas oscuras?.
¿O el andar más elástico, seguro… casi contoneante?
Fuera lo que fuera, el nuevo compañero del piso
inferior, la encontró en la proveeduría y la invitó a compartir un café.
Por un momento tuvo miedo de ella misma, de arruinarlo
todo, de escudarse en una excusa como siempre hizo hasta que ya no llegaron
invitaciones….pero no, la sonrisa se dibujó en su rostro y sacudiendo su “nuevo
cabello” giró para buscar un lugar junto a los ventanales algo empañados a
compartir un rato con él.
El tiempo se le escurrió entre las manos, quedó con
ganas de repetir la “casualidad”…se hizo un pequeño ritual casi cotidiano.
La invitó a cenar un viernes a la noche, luego de
una reunión con los jefes de cada sección…estaba encantada, hablaba hasta por
los codos, reía, hacía comentarios divertidos, él no dejaba de sonreír a su
lado.
Poco tiempo después, llegó la invitación para ir al
cine y a tomar algo después…estaba impaciente de que llegara el fin de semana y
la velada prometida… ya sabía que no estaba casado, tampoco era viudo….era
divorciado…con chicos en la primaria y una ex no muy convencida de la decisión
tomada, pero no le importaba…estaba bien con él y no aceptó ningún tipo de
fantasmas que velaran su alegría.
Cerró de golpe su ropero, iría a comprar ropa nueva,
divertida, con colores alegres…tampoco dejaría de ser ella, ya que así la había
elegido, pero se daría una mano, se ayudaría a descontracturar su imagen...estaba
contenta, radiante, tomó su bolso, chequeó si tenía dinero, y camino bajo el
sol con toda la expectativa en su rostro joven todavía, no quería encerrarse en
un taxi, en ningún lado en realidad… necesitaba luz, gente, movimiento y volver
a tiempo para arreglarse y disfrutar de una noche donde ella era el Primer
Premio…la invitada especial, sin competencias ni odiosas comparaciones.
Cómo continuaría todo, ya sería parte de otra
historia.
Patricia Figura, julio de 2013
domingo, 7 de julio de 2013
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Los invito a todos a ingresar a mi pàgina en facebook, con solo hacer click en "me gusta" pueden compartir sus escritos, pensamientos, historias, poemas, cuentos, videos, etc.
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Besos
Patri.
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Patri.
domingo, 30 de junio de 2013
LA CARTA....
La
Carta.
Estaba tomando un café de media mañana mientras corregía
innumerables pruebas de cierre de trimestre cuando escuchó la voz del cartero.
Distraída mente pensó que hoy en día nadie escribía
cartas, sobre todo cuando un mail hacía que el destinatario recibiera en
segundos la noticia que por el correo tradicional llevaría cuanto menos una
semana y otro tanto la respuesta.
Un susurro, la distrajo, un ruido suave de algo deslizándose
sobre la madera, con las pantuflonas cómodas y calentitas caminó hacia el
living por donde el sol entraba ampliamente y convertía a sus pisos en un baño
de dulce de leche.
Un sobre.
¿Una carta?
Apoyó la taza regalo de sus hijos donde bajo una
hermosa Sarah Kay rezaba la frase “Te Amo Mami”, sobre la mesita ratona y tomó
el sobre…. Era para ella.
La letra familiar y querida de su amiga le dibujó
una sonrisa gigante en el rostro.
¿Otra de sus locuras? ¿Qué significaba una carta de
quien se comunicaba por chat varias veces por semana? .Tampoco vivían tan lejos
aunque ambas y por diferentes motivos estaban siempre a las corridas prometiéndose
unos mates compartidos.
Con cuidado de no romper el papel y agendando la
idea mentalmente de llamarla para reír juntas de esta nueva manera de
comunicarse, sacó la única hoja cuidadosamente doblada.
“Querida Amiga: Seguramente estarás extrañada de
recibir esta carta.
Teniendo en cuenta
que nos mantenemos muy en contacto por medios mucho más modernos que un papel
escrito, sé que te va a asombrar, pero la verdad es que me nació hacerlo así…. Volcar
sobre esta antigüedad (muy de nuestra época) sentimientos también añejos, me
parece la forma más ¿adecuada?....no sé, pero acá estoy escribiéndote sin saber
si te la voy a enviar.
Siento que te debo unas
sinceras disculpas…. Viejas, de hace mucho.
Te parecerá loco, pero siempre me sentí en
falta.
Nunca ocultaste lo
que sentías por él (ya sabemos de sobra a quién me refiero), estabas enamorada,
o al menos en ese entonces era el título que se le daba a ese estado, ahora los
chicos lo definirían distinto y lo resolverían con más libertad.
Te brillaban los
ojos, te ponías colorada, mirabas esa minúscula foto, que conseguimos juntas,
por lo menos mil veces al día.
Soñabas con él
dormida y también despierta.
¿Lamentablemente? Jamás te correspondió más que como amigo.
Salvando tu
orgullo ante lo que sentías un dolor y un desaire, intentaste poner una máscara
que no engañaba a nadie…. Al menos no a mí.
Cuando él me invitó
a salir por primera vez solos y no junto a todo el grupo, tu imagen no se
apartaba de mi mente, pero nos divertíamos tanto los dos, éramos tan parecidos
en los gustos, charlábamos tanto, que la tentación pudo más.
Me negué a ver la tristeza detrás de tu
sonrisa.
Si bien habían pasado unos años de tu pública ostentación
sobre lo que sentías o creías sentir por él…. era como que en algún lugar de mi
mente él “era tuyo”.
Pero no pude con lo que él me hacía sentir….sos testigo de que cuando
realmente va por algo, lo hace en serio, a full y si bien fuiste generosa y
ante mi mudo interrogatorio cuando te lo conté y quedé en silencio mirando tus
ojos buenos, siempre me persiguió ese
nudo de estar basando mi felicidad en tu tristeza.
Puedo ver la sorpresa en tu hermoso rostro de amiga mientras lees esto,
seguramente te preguntarás si estoy más
loca de lo habitual o menopáusica, ninguna de las dos cosas…es una deuda, con
vos, conmigo….te parecerá raro, pero fuera de las primeras salidas, nunca volví
a hablar de esto con él.
Tal vez quiera zanjar el
tema tal como lo hubiéramos hecho veinte años atrás, con nuestras famosas “cartitas”,
incluso con nuestros códigos secretos ¿te acordàs?
Bueno, te parecerá tonto, pero me siento mejor, sabes que quiero mucho a
tu familia, porque es tuya, tus hijos son un poco míos también y te sé una
esposa feliz.
Finalmente todo resultó bien, no podría
compartir mi vida con otra persona que no fuera él, mi amigo primero, mi novio después
y mi marido desde hace más de quince años
Besos…. YO. “
Por supuesto que el café estaba helado….se recostó
en el sillón y releyó la carta una vez más….de alguna manera ella también tenía
un punto suspensivo sobre el tema.
Ella era su amiga del alma y no había podido
compartir lo que esa unión le provocó en el primer momento, sabía que él nunca
se hubiera fijado en ella, la quería mucho, pero como amiga, nada más, no tenía
sentido encapricharse cuando evidentemente, lo otro era real.
Al
no poder agotar el tema con ella tal como hacía con todas sus emociones, el único
desahogo que se permitió fue llorar durante muchas noches, por orgullo, por
¿amor?, por celos, por bronca.
Pero emergió fuerte, nueva, sin resentimientos y con
el tiempo pudo compartir todo con ellos.
Aceptaba íntimamente las disculpas, en algún recóndito
lugar creía merecerlas.
Por fin se rió con ganas, como siempre le pasaba con
todo lo que compartía con ella, volvió a la cocina, tomó el teléfono y apretó
directamente el número que la comunicaba con su alocada compinche, cuando escuchó
la voz tan querida, no pudo evitar la tentación de hacerle una pequeña broma…
¿una venganza tarida?...disfrazó el tono y le dijo “acabo de leer tu carta…. tenemos
que hablar”
Patricia Figura, junio de 2013
miércoles, 26 de junio de 2013
miércoles, 19 de junio de 2013
OTRO VIAJE MÀS...
Otro viaje màs….
Lo
vio preparar las valijas una vez más.
Estaba alegre, feliz, elegía cuidadosamente la ropa
veraniega, cara, con estilo, donde predominaba el blanco que resaltaba su
bronceado permanente y los colores intensos propios de las prendas de su hobby.
Una maleta chica sólo para el calzado, perfumes y
efectos personales.
Su
humor cambiaba invariablemente con los preliminares a estas “escapadas” con los
chicos del grupo, en la mejor etapa de la juventud, solventes,
seguros.
En apariencia ella acompañaba, demasiado bien sabía que las facturas eran imposibles de pasar,
terminaban en discusiones que no llevaban a ningún lugar salvo fisurar el
equilibrio cuidadosamente logrado tras veinte años de convivencia.
Crecieron juntos, fue un continuo tómalo o déjalo,
tuvo que aprender a dominar los celos ante un marido con naturaleza de líder que
lograba una permanente atracción sobre el sexo opuesto.
Sonrisa pronta.
Ojos que podían ser tan dulces como helados ante el
fastidio.,
Certeramente infiel.
Ella
se volvió hábil en encapsular sentimientos molestos.
Excelente
recompensa.
Los mejores magos de la eterna juventud a su disposición.
Caprichos que jamás hubiera soñado cuando todo comenzó
y no eran más que estudiantes con muchos sueños.
Aprendió por el camino más difícil a ser
involuntariamente la acompañante del centro de atención de fiestas y reuniones….entablaba
cualquier conversación que la mantuviera ajena y al margen de las destinatarias
de la simpatía de él…”una noche no dura más
que eso”, sabía que aunque alguna de
las invitadas se sintiera especial en acaparar su interés, todo terminaba
cuando él subía al coche con ella para volver al hogar.
Le preguntó por un traje en especial si había ido a
buscarlo a la tintorería.
Fingiéndose ocupada en sus cuidadas uñas, le indicó que
estaba en el guardarropas de invierno…¿para qué lo quería en un viaje al Caribe?.
No era afecta a leer.
Le gustaba bailar y pertenecía a un par de grupos.
También hacía muchísima gimnasia.
Tuvo que aceptar esa rutina a la fuerza, no quería
parecer la madre de su marido que desafiaba las leyes del tiempo
descaradamente.
Habían salido a almorzar con los chicos en un lugar
que les gustaba a todos, charla informal sobre los estudios, proyectos, un par
de permisos negociados, vuelta a casa para terminar de preparar todo y por
supuesto hacer el amor antes de tomar el avión que lo llevara al aeropuerto
internacional donde se encontraría con sus amigos.
No eran muchos días.
Los
suficientes para provocarle el conocido nudo en el estómago.
Hacía años que no se sentía insegura con respecto a
su futuro con él.
Sabía que ni soñando dejaría su familia ni todo lo
que habían creado junto a lo largo de dos décadas.
Daban buena imagen, eran los invitados esperados en
las reuniones informales, ella a reflejo del brillo que emanaba su compañero.
Tuvo
que aprender a ser sociable, a incluirse, ya casi no peleaban por su ostracismo
y el rictus celoso, con el tiempo algunas cosas quedaban bajo control.
Pero adentro de su alma era otra cosa.
No había una vida paralela en su atractivo marido.
Pero nada quitaba que a miles de kilómetros de
distancia, con un cielo plagado de estrellas y el sonido del mar, los besos y
las caricias calientes fueran para una ignota afortunada, que tal vez por unas
horas se diera el gusto de tenerle lástima.
Sacudió los pensamientos de su cabeza, no tenía sentido
separarse peleados, a la vuelta todo seguiría su curso y habría otro exclusivo
perfume francés en su placard.
Murmurò algo sobre una llamada que tenía que hacer a
una amiga para encontrarse a cenar en el shoping al que era habitué luego de
acercarlo al aeropuerto.
Los chicos tenían permiso para invitar a un par de
amigos a ver películas en el gigantesco plasma.
No quería aceptar esas caricias que eran como tachar
los pendientes de la lista que cuidadosamente iba mermando a medida que las
valijas se iban completando.
“Dejar satisfecha a mi mujer antes de irme”….¿una
descarga sexual la iba a calmar? ¿Iba a dejar de lado los molestos pensamientos
que la acicateaban hasta que enumeraba las ventajas de su vida en común?.
Lo tenía.
Al menos de la manera en que alguien se podía poseer.
No tenía sentido dar más vueltas, amanecía con ella
la mayoría de sus días.
Vacacionaban juntos.
Era “la señora”.
¿Podía pedir más?.
Bajó rápido por la escalera de madera crujiente, no quería
escuchar su propia respuesta.
Una semana después haría el mismo recorrido para ir
a recibirlo en su llegada feliz y triunfal, divertido, más bronceado aún y
haciendo buena letra en todos los caprichos que ella tuviera a bien pedirle.
Es más, ya tenía una idea, esta vez le iba a salir
un poco más caro que lo habitual… pero en definitiva, era solo dinero, y eso,
era lo que él mejor sabía hacer.
Patricia Figura, junio de 2013
jueves, 13 de junio de 2013
feliz dìa del escritor.
A todos aquellos que llegan al alma de una o varias personas a través de la palabra escrita, ya sea en forma de poesía, prosa, relato....a todo aquel que vence la realidad desde la fantasía, que puede sublimar un dolor en belleza... a todos absolutamente los que lleven "vena" de escritor màs allà de un reconocimiento pùblico o no, les hago llegar mis felicitaciones en este su dìa.... y mì dìa tambièn.
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